CON EL NUEVO GOBIERNO SOCIALISTA

Estalla la pelea por la oficialidad del bable: "Es una lengua artificial, una estafa"

Con la llegada del socialista Adrián Barbón al Principado, que incluyó en su programa electoral abrir el debate, partidarios y detractores anticipan la batalla de la legislatura

Foto: Manifestaciones por la oficialidad de la lengua asturiana en Oviedo. (EFE)
Manifestaciones por la oficialidad de la lengua asturiana en Oviedo. (EFE)

La oficialidad de la lengua asturiana —los académicos no dicen bable— está más cerca que nunca. El flamante presidente del Principado, el socialista Adrián Barbón, que este sábado toma posesión de su cargo, considera esta lucha como un asunto capital y pretende dar el impulso definitivo a lo largo de la legislatura. Lo demostró incluyendo por primera vez en un programa electoral del PSOE abrir el debate de una reforma del Estatuto y el reconocimiento oficial del asturiano, a diferencia del anterior líder de la Federación Socialista Asturiana (FSA-PSOE), Javier Fernández, que consideraba suficiente lo recogido en la ley de uso del asturiano de 1998 y declinó dar un paso hacia adelante.

La decisión es especialmente aplaudida por la Academia de la Llingua Asturiana, institución creada en 1980 ligada al Principado y máxima defensora de dotar esta lengua de oficialidad de una vez por todas. Su presidente, el profesor de la Universidad de Oviedo Xosé Antón González Riaño, se remite a la previsión constitucional: "El artículo 3.2 lo dice claramente. Las demás lenguas españolas serán también oficiales en las respectivas comunidades autónomas de acuerdo con sus Estatutos". De corrido lanza una pregunta al aire en una conversación con este diario: "¿Por qué se nos niega a nosotros lo que se permite a los gallegos, vascos, navarros, valencianos, baleares y hasta a los araneses?".

En la Academia tienen claro que el modelo a seguir no debe replicar el de otras comunidades, pero reconocen con la misma intensidad que no abandonarán su objetivo porque, según los últimos estudios analizados en la institución, cuentan con un amplio apoyo social, destacado entre la población joven de 18 a 29 años. Aseguran que la oficialidad que proponen pasaría por que el asturiano pudiera estar "al alcance de todos los alumnos" en las escuelas (ahora es una materia curricular voluntaria, pero la cooficialidad implicaría que fuera vehicular) y en las administraciones: la ley de uso permite dirigirse a todas ellas en asturiano de forma oral o escrita, pero las respuestas se devuelven en castellano.

El presidente de Asturias, Adrián Barbón, en el Parlamento. Al fondo, Javier Fernández. (EFE)
El presidente de Asturias, Adrián Barbón, en el Parlamento. Al fondo, Javier Fernández. (EFE)

La cooficialidad propuesta desde la Academia pasa por proteger el uso del asturiano, pero no solo: quieren ampliar su implantación en la sociedad. El cálculo de la institución sobre el gasto público que generaría la puesta en marcha no supera el 0,5% del presupuesto. Aseguran que sus pretensiones son distintas a las de otras comunidades y que se conformarían con iniciativas como compartir al 50% la programación en la televisión y radio públicas, o reducir la obligatoriedad de conocer la lengua en las administraciones a un número concreto de funcionarios.

En la otra cara de la moneda se encuentra la Plataforma contra la cooficialidad. Su portavoz, Javier Jové, insiste en que activar la oficialidad de la lengua asturiana supondría un agujero de 70 millones para las arcas públicas y lo compara, por ejemplo, con el dinero que se destina a las ayudas a discapacitados intelectuales: nueve millones al año.

La batalla entre partidarios y detractores está servida. Jové asegura que el proyecto de cooficialidad "hay que frenarlo como sea" porque se trata de un proyecto meramente ideológico y político. "Es una lengua artificial, de laboratorio. Una gran estafa. En Asturias no existe un problema de este tipo y lo que esconde es un proceso de batasunización en nuestra comunidad", explica. La plataforma está convencida de que la defensa del asturiano es un "modus vivendi" para los académicos y recuerda que no existen escuelas ni academias privadas que impartan clases de asturiano. "Se reduce todo a lo público y subvencionado. Fíjate qué demanda existe".

Los Reyes durante una visita a Santa Eulalia, Asturias. (EFE)
Los Reyes durante una visita a Santa Eulalia, Asturias. (EFE)

El presidente de la Academia, Xosé Antón González Riaño, asegura que las críticas que se vierten en ese sentido atienden exclusivamente a la estrategia del miedo. "La situación de Cataluña o la relación de la lengua con el nacionalismo no ayudan a procesos socioculturales como el que queremos hacer en Asturias con la lengua asturiana. No tienen nada que ver con nuestro caso, porque aquí no hay veleidades de ese tipo. La oficialidad la apoyan partidos de ámbito estatal y no hay formaciones nacionalistas en el Parlamento asturiano, ni existe el riesgo que hay en Cataluña", insiste. "Eso se utiliza como una amenaza. Se nos dice empezáis así, con la lengua, y mirad luego en Cataluña".

González Riaño asegura que lo que en el resto de España se ve como algo "exótico", en Asturias es "completamente cotidiano". De hecho, recuerdan desde a Academia, las titulaciones de su lengua están ajustadas al Espacio Europeo de Educación Superior y avaladas por la ANECA, e insisten en que los principales referentes literarios, musicales y culturales que existen en la actualidad utilizan el asturiano. "Posiblemente la literatura de más calidad que se hace en Asturias no es en castellano", asegura citando a autores como Xuan Bello, Berta Piñán o Antón García.

Varios centenares de personas se manifestaban en 2010 por la oficialidad del bable. (EFE)
Varios centenares de personas se manifestaban en 2010 por la oficialidad del bable. (EFE)

En la Plataforma contraria a la cooficialidad tienen una visión distinta: "Es más fácil encontrarse un oso por Asturias que a gente que se identifique realmente con el bable. Jamás ha habido un problema lingüístico aquí", zanja su portavoz.

¿Es posible o no?

En el 32 Congreso de la FSA-PSOE, celebrado en 2017, venció la enmienda que defendía la oficialidad de la lengua asturiana encabezada por Barbón. En las elecciones de mayo, los socialistas concurrieron con un programa electoral que por primera vez pedía abrir seriamente el debate. Los resultados, tengan o no que ver con esta particularidad, hablan por sí solos: el PSOE ganó en Asturias sumando seis diputados más que en 2015 y se quedaron a tres escaños de la mayoría absoluta.

Sin embargo, la reforma del Estatuto que podría impulsar la cooficialidad requiere de una mayoría cualificada de tres quintos en la Cámara. En estos momentos se muestran a favor los socialistas, Podemos (4 diputados) e Izquierda Unida (2 diputados), sumando entre todos 26. Necesitarían uno más. Aunque en la Academia no descartan avanzar con algunos partidos, PP y Ciudadanos se muestran en contra y Vox lo hace de forma más tajante aún. Foro Asturias, que aún retiene dos diputados, muestra recelos. Los partidarios reconocen que no tendría sentido hacer una reforma asociada únicamente a la izquierda. "Los estudios sociológicos dicen que es una cuestión transversal", asegura González Riaño.

En la Academia de la Llingua son optimistas atendiendo a los antecedentes políticos. Cuando se debatió la última reforma del Estatuto de 1999 era el PP el que sacaba a colación la posibilidad de incorporar la oficialidad. Los socialistas, en cambio, lo rechazaban. Los académicos no van a tirar la toalla: "Nos parece que tener respeto y consideración hacia una lengua propia nunca va en perjuicio de la economía de una comunidad. Lo que hace falta es desterrar los mitos y miedos", zanja González Riaño.

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