dos asesinatos machistas en 16 años

El doble crimen de Salvador: 11 tiros a su mujer y un corte en el cuello a su abogada

En 2003, José Javier Salvador descargó el cargador de su escopeta de caza contra su mujer. Once años más tarde ha asesinado presuntamente a la abogada que le defendió. Después se ha suicidado

Foto: Rebeca Santamalia conversa con Jose Javier Salvador en el juicio por el asesinato de su mujer. (Antonio García/Heraldo de Aragón)
Rebeca Santamalia conversa con Jose Javier Salvador en el juicio por el asesinato de su mujer. (Antonio García/Heraldo de Aragón)

Patricia Maurel recibió dos tiros en la cabeza, tres en el pecho, uno en el brazo izquierdo, otro en la clavícula y cuatro en la zona dorsal. Fueron once las veces que su marido, José Javier Salvador Calvo, apretó el gatillo de su escopeta de caza la noche del 22 de mayo de 2003. Un familiar le había denunciado ese mismo día por haberla amenazado de muerte. Solo dos horas después de la medianoche hallaban el cuerpo sin vida de Patricia.

La joven tenía 29 años y era candidata del PP a la alcaldía de La Puebla de Híjar, una pequeña localidad del Bajo Martín, en la provincia de Teruel. El domingo de aquella semana se celebraban elecciones municipales en toda España. Ningún partido celebró los resultados aquel día en la localidad turolense.

Tras cometer el asesinato, Salvador condujo durante casi dos horas desde el pueblo donde vivía con su mujer y sus tres hijos hasta Teruel. Entró cubierto con la sangre de su víctima al hospital de la ciudad y confesó al personal sanitario que esa sangre era de su mujer y que quería entregarse en la prisión provincial. El equipo médico que le atendió llamó a la Policía, que le detuvo inmediatamante. Horas después agentes de la Guardia Civil hallaban el cadáver de su mujer en un paraje cercano a la localidad.

Patricia se convertía aquella madrugada en la víctima número 27 de la violencia machista en 2003, que por aquel entonces todavía se mal llamaba doméstica. Una mujer moría cada semana a manos de su pareja por esas fechas.

En el juicio por el asesinato de su mujer, Salvador confesó que fueron los celos los que habían motivado el crimen. Aseguraba que las infidelidades de su mujer originaron la tragedia. Según su versión, publicada en 'El Periódico de Aragón' su esposa habría reconocido la existencia de estas infidelidades e incluso le manifestó su decisión de reincidir en las mismas, por lo que el acusado iba a iniciar los trámites de separación después de que se celebrara la primera comunión de uno de sus hijos.

Rebeca Santamalia, a quien este jueves -15 años más tarde- ha asesinado, sustituyó a su anterior abogado. Pedía para su defendido cinco años de prisión alegando que los hechos no se produjeron con alevosía y que actuó "obcecado o en un estado pasional anómalo", lo que disminuyó su capacidad "de controlar sus actos". El juez desestimó la solicitud de la defensa y le condenó a 18 años de cárcel.

Salvador ingresó en la prisión de Teruel en 2005, donde permaneció hasta que en 2013 fue trasladado al centro de inserción de Zuera (Zaragoza), donde disfrutaba de permisos, han confirmado fuentes de instituciones penitenciarias a este diario. Un juez de Vigilancia Penitenciaria acordó en 2017 y con la oposición de la Junta de Tratamiento de la cárcel de Zuera su libertad condicional.

A las nueve de la noche de este jueves, el marido de la que fuera abogada de Salvador llamaba al 091 alertando de que su mujer no había vuelto a casa. Comenzaba entonces la investigación. La Policía Nacional llamó a la familia de su mujer. Fue la hermana de Rebeca quien les dio la pista que permitiría hallarla: mantenía una relación sentimental con un antiguo defendido por un asesinato machista.

El doble crimen de Salvador: 11 tiros a su mujer y un corte en el cuello a su abogada

Su entorno familiar no sabe cuándo comenzaron su aventura sentimental cuyo desenlace ha sido el asesinato de Rebeca antes de que Salvador se quitara la vida.

A 180 kilómetros se encontraba el autor de su muerte. Salvador había vuelto a coger su coche, como la noche de 2003 en la que asesinó a su mujer. Condujo durante dos horas, otra vez hasta Teruel. La misma conducta que aquel día. Solo que en la madrugada del viernes no decidió entregarse.

Un agente de la Policía Nacional se percató de la presencia de un hombre poco después de la medianoche cerca del viaducto nuevo de Teruel, sobre la rambla de San Julián de la capital e intentó, alertado de que algo pudiera pasar, acercarse a él. Pero para cuando se bajó del vehículo, Salvador ya se había lanzado al vacío. Fuentes conocedoras de la investigación han explicado a este diario que Salvador no portaba nada encima salvo una cantidad importante de dinero y que, tras cotejar las huellas dactilares, pudieron confirmar su identidad.

Fue la hermana del presunto asesino quien acompañó a agentes de la Policía Nacional en Zaragoza al piso de Salvador. A las cuatro de la mañana giraba la cerradura del piso de su hermano, donde hallaron a Rebeca, tendida en el suelo, sobre un charco de sangre y degollada, confirmaron fuentes cercanas a la investigación. Rebeca llevaba siete horas muerta cuando la encontraron.

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