En un auto sobre forcadell

Llarena lanza un mensaje a Puigdemont: "Mis opiniones no justifican una recusación"

Dice que ninguna de sus actuaciones, opiniones o manifestaciones personales permitirían apartarle de la causa

Foto: Puigdemont, en Alemania. (Reuters)
Puigdemont, en Alemania. (Reuters)

El magistrado Pablo Llarena ha aprovechado este miércoles uno de sus autos para lanzar un mensaje a Carles Puigdemont después de que el 'expresident' haya liderado la presentación en Bélgica de una demanda civil como trampolín a una futura recusación. En el escrito en el que acuerda la inadmisión a trámite de plano de una iniciativa similar que presentó en su contra la expresidenta del Parlament Carme Forcadell, asegura que ninguna de las opiniones que ha expresado justifican que quede apartado de la causa.

En el mismo sentido que la demanda 'belga', Forcadell aseguraba que había apreciado la ausencia de imparcialidad del instructor en determinadas explicaciones orales. La denuncia presentada en Bruselas se refería a sus declaraciones a los medios en que negaba que Junqueras y el resto pudieran ser calificados como 'presos políticos', mientras que la expresidenta parlamentaria mencionaba un comentario en una declaración judicial en la que el juez instructor de la causa contra el 'procés' atribuyó la condición de testigo protegido en el caso a la letrada de la administración de Justicia del Juzgado de Instrucción nº 13 de Barcelona.

Entonces justificó dicha decisión diciendo que su propia experiencia personal pasaba por haber sufrido la divulgación pública de las señas de su domicilio principal, así como la difusión de su imagen, lo que había supuesto que fuera objeto de escrutinio permanente en la vía pública y que contara actualmente con escolta policial.

El magistrado contesta que ninguna de sus actuaciones, opiniones o manifestaciones personales encajan con este supuesto. "Resulta particularmente llamativo si se considera que quien resuelve ha ejercido una larga actividad profesional de veinticinco años en Cataluña y ha desempeñado responsabilidades públicas e institucionales que, de ser como se afirma, hubieran permitido aportar alguna manifestación de pensamiento o alguna actitud que fuera reflejo del prejuicio que se reprocha”, dice.

El magistrado del Tribunal Supremo Pablo Llarena. (EFE)
El magistrado del Tribunal Supremo Pablo Llarena. (EFE)

El expresidente de la Generalitat de Cataluña Carles Puigdemont, los tres 'exconsellers' huidos a Bélgica —Toni Comín, Meritxell Serret y Lluís Puig— y a Escocia —Clara Ponsatí— interpusieron este martes una demanda civil conjunta ante la Justicia belga contra Llarena por su "falta de imparcialidad" y por "vulnerar la presunción de inocencia" de los acusados, y anunciaron que plantearían su recusación en España.

Así, un juez belga citará a Llarena para que comparezca el próximo 4 de septiembre frente a un tribunal francófono de Bruselas por dicha demanda, si bien no es obligatorio que se persone, al tratarse de una causa civil. "El juez Llarena actúa sin imparcialidad y guiado por motivaciones políticas", declaró Puigdemont en videoconferencia durante una rueda de prensa en Bruselas junto a los 'exconsellers' y los abogados que los representan.

Argumentos frente a Forcadell

El juez indica que la pretensión de Forcadell era “excluir y sustituir a su conveniencia al instructor predeterminado por la ley”, mediante una recusación planteada cuando la instrucción se ha prolongado ya más de seis meses, pese a que la ley obliga a presentarla tan pronto como se tenga conocimiento de la causa por la que se solicita. El incidente de recusación defendía la falta de imparcialidad objetiva del instructor, al considerar que tiene un posicionamiento respecto del objeto del proceso que responde a sus previas concepciones políticas y personales y que no deriva del contenido específico de la investigación.

Carme Forcadell. (EFE)
Carme Forcadell. (EFE)

En todo caso, el juez analiza si la recusación se formuló en el plazo legalmente prescrito, y concluye que la referencia al acto procesal desarrollado el 16 de mayo, “no es sino un mecanismo para defraudar el cómputo del plazo fijado por el legislador”. Agrega que, por más que la procesada expresa que fue esta concreta actuación judicial la que le evidenció la ausencia de imparcialidad del instructor, “lo cierto es que enumera además una larga lista de actuaciones procesales previas que le confirman esa convicción”.

No es asumible, explica el juez, "que las partes de un proceso puedan demorar su denuncia al momento en que estratégicamente tengan por conveniente, aduciendo para ello que es la última resolución dictada la que los convence de lo que ya creían, pues de ese modo la parte selecciona libremente en qué momento de la investigación resulta conveniente intentar apartar al juez predeterminado por la ley, en función precisamente del resultado adverso o favorable de la investigación y de la naturaleza de las resoluciones procesales que deban seguir en cada momento".

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