Una mole de hormigón se pudre en Zorita: malgasto y deudas tras el maná nuclear
DESPUÉS DE UNA INVERSIÓN PÚBLICA MILLONARIA

Una mole de hormigón se pudre en Zorita: malgasto y deudas tras el 'maná nuclear'

Sobre el papel, iba a ser el negocio que recolocase a los trabajadores de la central nuclear de Zorita, pero el proyecto está parado por falta de financiación desde hace años

Foto: El proyecto Esparkia se encuentra en una fase inicial de desarrollo. (A. P.)
El proyecto Esparkia se encuentra en una fase inicial de desarrollo. (A. P.)

Hace 12 años que la primera central nuclear de España, la de Zorita, paró su reactor y comenzó su desmantelamiento. Con ella se fueron más de 150 empleos directos y otros tantos indirectos relacionados con el mantenimiento de la central. El problema es que no hay mucho más trabajo en Zorita, una comarca con 6.000 habitantes donde la mayoría de los que quedan son jubilados.

Para revitalizar la zona se firmó en 2006 el Pacto de Zorita, un plan de inversión pública en el que estaban implicados la Junta de Castilla-La Mancha, la diputación, los ayuntamientos de la zona e incluso la Unión Europea. La idea era inyectar dos millones de euros anuales durante 10 ejercicios en distintos proyectos que generasen empleo y turismo en Zorita, si bien finalmente se optó por dedicar casi todos los recursos a uno solo, Esparkia, en Albalate de Zorita, una localidad de menos de 1.000 habitantes. Esparkia iba a ser un grandioso parque temático dedicado a las energías renovables situado en un solar a las afueras del centro urbano. En el plano proyecto inicial, valorado en más de 10 millones de euros, había varios pabellones —uno por cada tipo de energía limpia— conectados por un monorraíl, además de un museo, un restaurante, un 'camping', una turbina eólica y hasta una "guardería de mascotas".

Han pasado siete años desde que las excavadoras comenzaron las obras y Esparkia no es más que un pabellón vacío y un 'parking' en mitad del campo. Un cartel cuarteado en la carretera señala el parque, imposible de reconocer por los 'renders' que se presentaron hace unos años. Las obras se pararon en 2014, cuando el cambio de Gobierno autonómico cerró el grifo de la financiación, y desde entonces han ido avanzando a tirones gracias al crédito privado y a lo poco que sigue llegando de Bruselas. Pero ya ni siquiera Alberto Merchante, alcalde socialista de Albalate, cree en Esparkia: "El plano inicial era un proyecto precioso, con seis o siete pabellones, pero no podemos hacerlo. Lo que estamos ahora viendo es cómo aprovechar lo que tenemos, pero no sabemos todavía a qué dedicarlo", explica.

Albalate pidió un crédito que todavía está devolviendo

Merchante llegó al ayuntamiento hace dos años, cuando la situación ya estaba enquistada, y se ha limitado a reducir la deuda y "darle una vuelta" al proyecto: "Es un marrón grandísimo. El principal escollo no es conseguir dinero para acabar el proyecto, algo a lo que ya hemos renunciado todos, sino que necesitamos una inversión fuerte, de más de 100.000 euros, en construir unos accesos a Esparkia, porque el camino que hay ahora mismo no está autorizado", dice. "Hay que hacer una rotonda en la entrada y varias calzadas que conecten todo el parque, no es una obra cualquiera. Sin esto, no puedo hacer ni un concierto en el 'parking".

Esta enseña es el único logotipo que queda del proyecto. (A. P.)
Esta enseña es el único logotipo que queda del proyecto. (A. P.)

El 'parking' tiene capacidad para cientos de vehículos. (A. P.)
El 'parking' tiene capacidad para cientos de vehículos. (A. P.)

Un pueblo endeudado

Esparkia, o lo que hay del parque, ha costado más de cuatro millones de euros. Parte de este montante procedía de un crédito bancario que pidió el pueblo, a través de su exalcaldesa Covadonga Pastrana, también socialista, y que le cuesta a Albalate 115.000 euros anuales. Merchante sostiene que la deuda, que toca a 115 euros por cada habitante al año, no ahoga al pueblo, como han señalado sus pueblos vecinos: “Mienten. Los préstamos se van pagando. Albalate puede seguir adelante con sus presupuestos y tenemos más servicios que muchas de las localidades de la zona, como una biblioteca abierta ocho horas diarias", dice Merchante. "Ojalá no tuviéramos que devolver ese dinero, porque estaríamos mucho mejor, pero tampoco es una deuda que no podamos manejar: pagamos a nuestros proveedores en un plazo de un mes o un mes y medio”.

Según el alcalde, estas lecturas malévolas de las cuentas de Albalate proceden de que en Zorita no se tomó bien la elección de Esparkia como el proyecto estrella de la regeneración: "Nos pidieron proyectos ambiciosos, que generasen empleo y turismo, y la mayor parte de lo que se presentó fueron parques y pequeñas iniciativas que podía abordar cualquier corporación municipal. Por eso ganó Esparkia. Pero entonces se desató una guerra a muerte, alentada por los alcaldes del PP de la comarca, contra Esparkia y Albalate, no nos dejaron ni respirar". El alcalde lamenta que, en vez de obtener ayuda y cooperación en pos de un bien común, recibió palos en las ruedas: "Iban a la prensa diciendo que el proyecto era descabellado, que nos estábamos gastando el dinero en trenecitos de niño... Una campaña de ataques salvaje".

El interior del único pabellón construido está vacío. (A. P.)
El interior del único pabellón construido está vacío. (A. P.)

Vista panorámica del solar. (A. P.)
Vista panorámica del solar. (A. P.)

Para Pedro Sánchez, alcalde popular de Yebra, a 18 kilómetros de Albalate, el proyecto se adjudicó de forma partidista: "No me cabe duda de que en la adjudicación de ese proyecto influyó la buena sintonía política que había entre la exalcaldesa, consejera de Industria además, y la Junta", afirma. "Porque en ningún momento Esparkia ha sido realista. Incluso con las estimaciones más optimistas era inviable: se necesitaban en torno a 800 visitantes diarios, de pago, solo para mantenerlo, y a este tipo de instalaciones suelen acudir solo jubilados y estudiantes, dos colectivos poco dados a los lugares que no son gratuitos".

Nadie sabe cómo aprovechar una nave de hormigón en mitad del campo

En lugar de Esparkia, Yebra había propuesto la creación de un almacén de residuos nucleares que aprovechaba la experiencia adquirida por los trabajadores de la central, pero que costaba en torno a 1.900 millones: "Lo que nos molestó no fue que no se aceptasen nuestras ideas, sino que todo fuese destinado a un solo proyecto que muchos considerábamos un fiasco antes de empezar", dice Sánchez. "A nosotros nos plagiaron la idea", dice Rafael Higueras, regente de Almonacid de Zorita, otra localidad de la región: "Tomaron un proyecto de Almonacid y lo cambiaron para presentarlo como suyo". "Puede sonar muy bonito en papel y aún más en vídeo, pero esto era demasiado para la zona. Aquí en Zorita empieza a haber turismo, pero muy poco, es imposible que se llenasen esos aparcamientos tan enormes".

El cemento de los caminos está comenzando a resquebrajarse. (A. P.)
El cemento de los caminos está comenzando a resquebrajarse. (A. P.)

La senda de las abejas es lo único que está terminado. (A. P.)
La senda de las abejas es lo único que está terminado. (A. P.)

Los esfuerzos de Albalate se centran ahora en recuperar lo que sea posible. Además del pabellón de bienvenida, vacío por dentro, se han construido dos pequeñas edificaciones en lo alto de una loma, la llamada senda de las abejas, y lo que parece ser un 'camping'. "Me da muchísima rabia no poder aprovechar siquiera lo que tenemos por los accesos. Uno de mis principales objetivos es ponerlo en marcha con lo que tenemos, porque si no llegará el vandalismo y lo perderemos todo", dice Merchante. Algunos tramos de pavimento, así como los vidrios de algunas ventanas, ya están deteriorados, mientras que el edificio principal muestra señales de humedad en los costados. Ponerlo en marcha, aun como está, costará dinero.

"Todo esto ha sido una cortina de humo para acallar a los vecinos de la comarca de Zorita", remacha desde Almonacid Rafael Higueras. "Se acordaron unos pagos que nunca se convirtieron en una partida presupuestaria y que para lo único que han servido es para pagar Esparkia o, lo que es lo mismo, para alargar nuestra decadencia". Tras el fracaso del Pacto de Zorita, los alcaldes han montado una mesa alternativa para pensar nuevas fórmulas para la comarca. De entre todas, un tramo de unión entre la A2 y la A3 es lo que más desean, pero necesitan la implicación de Fomento: “El área de Zorita ha sido generosa con el resto de España, produciendo una energía que se consumía en todo el país, y ahora España tiene que ser generosa con Zorita, no podemos dejarla en la estacada”, concluye Pedro Sánchez.

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