ahora es diputada autonómica de coalición por melilla

"Yo dejé de ser concejala del PP por su hipocresía con el velo islámico"

Fátima Mohamed Kaddur se desvinculó de esta agrupación después de sentirse "engañada" por las declaraciones de algunos de sus compañeros sobre el hiyab en 2010

Foto: Fátima Mohamed Kaddur junto a Mariano Rajoy en los años en los que era concejala del PP
Fátima Mohamed Kaddur junto a Mariano Rajoy en los años en los que era concejala del PP

Poco antes de las elecciones municipales de 2003, Fátima Mohamed Kaddur recibió una llamada del Partido Popular ofreciéndole un puesto en la lista que presentaba la agrupación para el Ayuntamiento de Gines, en Sevilla. La propuesta no le sorprendió, ya que para entonces llevaba varios años siendo militante y era conocida en la localidad por su papel en asociaciones de mujeres e inmigrantes. De todos modos, según explica a este diario, en un primer momento dudó si aceptar: "Al principio no tenía claro si una mujer musulmana con hijab iba a encajar bien en política. Pero entonces me dije, '¿por qué no? Tenemos que romper esa barrera y que nos vean en primera línea'. Así que acepté". El 25 de mayo de 2003, Fátima se convertía en concejala de Gines.

"Sobre todo me encargaba de los temas de mujeres e inmigración", explica, pero más allá de su trabajo en el Ayuntamiento, Fátima afirma que el PP aprovechó su fichaje para 'vender' la imagen de partido integrador. "Tanto los dirigentes nacionales como regionales paseaban conmigo y se sacaban fotografías. Incluso cerré un acto en Sevilla con Aznar", asegura a este diario. Por aquel entonces, esta actitud no le molestaba, ya que una de las razones por las que había decidido unirse al PP era para normalizar la participación de las musulmanas en política. "No me arrepiento del trabajo que hice en aquellos años, creo que aporté bastante en el tema de mujeres", añade.

Fátima Mohamed Kaddur
Fátima Mohamed Kaddur

La relación entre Fátima y la agrupación se mantuvo en buenos términos hasta 2010, cuando surgió la polémica en torno a Najwa Malha, una niña que fue apartada de su clase en el Instituto Camilo José Cela, de Pozuelo, por llevar hijab. Según explica, fue en aquella época cuando empezó a sentirse molesta con los dirigentes del partido que arremetían contra el velo islámico en los medios de comunicación. "Yo no le quise hacer daño al PP, para nada. Simplemente quería sentarme con los dirigentes regionales y nacionales para decirles que, por favor, se quedasen al margen de la polémica", señala. Pese a la insistencia, Fátima asegura que no consiguió respuesta alguna por parte de sus compañeros, por lo que en mayo de 2010 decidió abandonar la agrupación, quedando entonces como concejala no adscrita a ningún partido.

Kaddur insiste en que nunca pidió a sus colegas que se posicionaran en contra del instituto, sino que simplemente evitasen participar en la polémica. "En el tema de religión yo no entré, ya que considero que eso es algo de lo que se tienen que encargar las iglesias, mezquitas y sinagogas, no los políticos", asegura. "Lo único que quería era que no criticasen el hijab, puesto que no habían tenido ningún problema en que yo lo llevase cuando en las campañas querían conseguir los votos de los musulmanes", añade. Tras desvincularse del Partido Popular, Fátima comenta que recibió "ofertas de varios partidos", pero que no quiso volver a la arena política hasta que Coalición por Melilla se interesó por ella. Un año después, en 2015, se convirtió en diputada de la Asamblea de Melilla gracias a este partido, trabajo que sigue desempeñando en la actualidad.

La sentencia del TJUE

Dada su amplia experiencia en política y en asociaciones de derechos humanos, El Confidencial ha querido preguntarle por la sentencia del Tribunal de Justicia de la Unión Europea emitida este lunes, que avala que las empresas privadas prohíban a sus empleados lucir el velo islámico. "Es ridículo y una clara discriminación contra las mujeres. Se trata de un tema en el que además nos vemos muy desemparadas ante los que tienen el poder", critica. Aunque la corte precisa en su sentencia que prohibir el velo a sus empleados solo estaría permitido cuando la normas internas de indumentaria afectasen a cualquier símbolo religioso, filosófico o político, y no solo a las personas de una confesión en particular, Fátima insiste en que las más perjudicadas son las musulmanas. "Esa justificación la utilizarán las empresas para lavarse las manos, pero está claro que somos nosotras contra las que va la sentencia", afirma con indignación.

La diputada subraya además que son "muchas las mujeres que sufren discriminación" en España a la hora de enfrentarse a una entrevista de trabajo por vestir el hijab, y considera que las autoridades no hacen suficiente para evitarlo. "Lo veo indignante. Votar sí que puden votar, para eso sí les interesan las musulmanas, pero para los derechos no", critica. Respecto a aquellas asociaciones que consideran que el velo islámico es un símbolo de discriminación machista, como sería el caso de Themis o de la Federación de Mujeres Progresistas, Fátima sostiene que dicha postura carece de sentido, y pone a su familia como ejemplo: "Tengo dos hijas y ninguna lleva el hijab ni les obligo a hacerlo. Igual que mis padres jamás me obligaron a mí. Lo llevo porque quiero y porque es mi religión".

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