"Un largo recorrido de arrepentimiento"

Conversión entre rejas: así descubrió a Dios en la cárcel el capo de ETA Txelis

El exmiembro de la banda terrorista da siete consejos a modo de reflexión para fomentar el perdón en una revista religiosa

Foto: José Luis Álvarez Santacristina, 'Txelis'. (EFE)
José Luis Álvarez Santacristina, 'Txelis'. (EFE)

El que fuera miembro de la banda terrorista ETA José Luis Álvarez Santacristina, alias 'Txelis', cambió radicalmente de vida durante su estancia en prisión. Aprovechó el tiempo para encabezar la denominada vía Nanclares, conformada por los exetarras que habían abandonado la disciplina de la organización, pero también para convertirse en otra persona por dentro. Durante los 23 años que pasó entre rejas, estudió Filosofía, Psicología, Teología, Empresariales y un gran número de libros dirigidos a su conversión personal. Así al menos se desprende de sus propias palabras.

Álvarez Santacristina acaba de escribir en la revista religiosa 'Misión' siete consejos para pedir perdón que pretenden ayudar a las personas que han hecho cosas malas a volver al camino recto. La lectura del paleontólogo y religioso Pierre Teilhard de Cardin y la del Nuevo Testamento, así como el "acompañamiento de un sacerdote", acercaron a Txelis "la gracia de poder comenzar a reconducir" su vida por la senda del Evangelio, según señala el propio reconvertido en la mencionada revista, que explica que el exmiembro de ETA pudo "llorar en la soledad de su celda, reconocer sus muchas culpas" y buscar el "perdón de Dios, de sus víctimas y de sí mismo" a través de "un largo recorrido de reconversión y arrepentimiento".

"Mi historia es la de una gracia concreta y palpable, porque la fe me enfrentó a cosas peores que el miedo a un supuesto infierno: dar un sí definitivo a la fe de Jesús de Nazaret me suponía arrepentirme hasta la médula de los actos a los que pude contribuir en mi época de militancia en ETA, a rechazar la violencia y a decirlo claramente”, confiesa el propio Álvarez Santacristina en el citado artículo.

El exetarra, que ayuda a menores con problemas desde su trabajo en un centro educativo del País Vasco —según revela la mencionada revista— y salió en libertad condicional en agosto de 2015, como contó El Confidencial, asegura que él mismo ha puesto en práctica los siete consejos que propone. En concreto, afirma que los aplicó con los familiares de sus víctimas, pero que se pueden adaptar a "casi cualquier situación". "Soy consciente de la responsabilidad moral que conlleva haber sido durante años militante de ETA; Dios es testigo de que estoy profunda y sinceramente arrepentido”, asegura Txelis en la revista, que también lanza otra pregunta al lector: "¿Serías capaz de perdonar a un exetarra y, más aún, de seguir sus consejos para pedir perdón?”.

La primera recomendación de Txelis se centra en la idea de ponerse en el lugar del damnificado. "La petición de perdón, para ser auténtica y reparadora, debes hacerla, ante todo y sobre todo, desde el sufrimiento de la víctima, desde la conciencia del dolor generado, a veces de forma irreparable, en ella y en sus familiares", señala el exterrorista, quien apunta en su segundo consejo a un acto voluntario, que no depende de otras personas. "Recuerda que pedir perdón de forma sincera no obliga a la víctima a tener que otorgarte su perdón, ni siquiera a escucharte; quien pide perdón de verdad no espera necesariamente que se le otorgue el perdón, porque es consciente del daño infligido, y de la dificultad, a veces enorme, de la víctima o sus familiares para poder perdonar", señala.

Álvarez Santacristina ve una buena ocasión de hacer el bien y hacia ese concepto dirige su tercera sugerencia. "Aunque pedir perdón no constituye una exigencia para la víctima, puede ser una oportunidad para que la memoria del daño sufrido se asiente, se avance en la labor de duelo cuando se ha sufrido la pérdida de un ser querido o graves heridas físicas y morales, y se construya una paz reparadora", afirma el antiguo miembro de la organización armada, quien agrega como cuarta propuesta una reflexión sobre la propia madurez personal. "Pedir perdón es un acto de humildad, pues te reconoces radicalmente falible y responsable del mal causado a alguien; no echas balones fuera, no buscas excusas: reconoces, simple y llanamente, tu error o el mal causado", recalca.

Si pides perdón, no solo pides algo, también ofreces algo, por pobre que parezca en comparación con el daño infligido

"También es un acto de valentía porque, lejos de toda arrogancia o sumisión deshumanizante a presiones externas, te atreves a enfrentarte al mal que has provocado", subraya el autor de los consejos antes de dar su sexta recomendación, que versa sobre la propiedad de la acción. "Piensa que pedir perdón es un acto genuinamente humano, que muestra nuestra capacidad de reconocer el daño causado ante quienes lo han sufrido; al pedir perdón, inicias un proceso de reparación del daño y, a su vez, te reconcilias contigo mismo, con lo más profundo de tu dignidad; eso sí, pedir perdón no responde, en primera instancia, a una necesidad psicológica o social que tengas, sino a un deber de conciencia para con tu víctima", asegura Txelis.

El exetarra, por último, centra su séptima reflexión en lo que uno da cuando se arrepiente. "Si pides perdón, no solo pides algo, también ofreces algo, por pobre que parezca en comparación con el daño infligido: ofreces humildad, sinceridad, remordimiento y empatía con el dolor de la víctima y su familia, muestras tu pesar por el mal cometido. Y, sobre todo, manifiestas tu firme voluntad de no volver jamás a realizar un acto semejante. En definitiva, ofreces y muestras tu sincero arrepentimiento", destaca Álvarez Santacristina, cuyo buen comportamiento ya fue subrayado por el juez de Vigilancia Penitenciaria que le concedió la libertad condicional y las salidas de prisión previas a esta medida.

Según el magistrado José Luis de Castro, que se basa en los informes elaborados por los funcionarios de prisiones, el recluso ha "manifestado su pesar" cuando se ha producido algún atentado en los últimos años e incluso se ha disculpado. "Ha manifestado de forma expresa su rechazo a la violencia y el abandono de la organización", ha llegado a indicar el juez, que también ha recordado que el reo "ha pedido expresamente, de forma pública y privada, perdón a las víctimas directas e indirectas de su actividad delictiva". "Está abonando de forma fraccionada y a través de pagos periódicos cantidades dinerarias para hacer frente a su responsabilidad civil" y "muestra su voluntad de colaborar con la justicia", ha subrayado Castro en los autos que ha firmado para conceder permisos a Txelis. En concreto, ha dicho que el preso está pagando 150 euros al mes, cantidad "módica" pero "acorde con los ingresos que recibe", lo que sobre todo "determina una voluntad de asumir el cumplimiento" de esta obligación.

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