El juez procesa al pequeño Nicolás por hacerse pasar por representante de Casa Real
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El juez procesa al pequeño Nicolás por hacerse pasar por representante de Casa Real

Considera que en el viaje a Ribadeo incurrió en los delitos de usurpación de funciones públicas, malversación de caudales públicos, cohecho y falsedad documental

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El juez procesa al pequeño Nicolás por hacerse pasar por representante de Casa Real

El titular del Juzgado número 2 de Madrid, Arturo Zamarriego, ha procesado a Francisco Nicolás Gómez Iglesias, conocido como el pequeño Nicolás, por los delitos de usurpación de funciones públicas, malversación de caudales públicos, cohecho y falsedad documental, en el marco de la investigación que sigue el magistrado por el viaje del joven a Ribadeo, en el que se hizo pasar por representante de la Casa Real y de Vicepresidencia del Gobierno.

En un auto firmado el pasado 18 de julio, el juez ordena continuar la causa por el trámite de procedimiento abreviado, lo que aventura que Gómez Iglesias se sentará presumiblemente en el banquillo de los acusados por este caso. Acompañarán al joven en el mencionado banquillo los otros dos procesados, los miembros de la Policía Municipal de MadridJorge González Hormigosy Carlos Pérez López-Dávila, quienes ayudaron presuntamente a preparar el viaje al impostor.

Según los hechos narrados por Zamarriego en el auto de procesamiento, un día de agosto de 2014, el joven Nicolás -haciéndose pasar por representante de la Casa Real y de Vicepresidencia del Gobierno-contactó con el presidente del grupo Alsa, Jorge Cosmen, para cerrar una reunión entre ambos. El empresario accedió y quedaron el 13 de agosto en el restaurante San Miguel de Ribadeo.

Antes de la cita, Gómez Iglesias "alquiló cuatro vehículos de alta gama con sus respectivos conductores" y "realizó varias llamadas al Ayuntamiento y a la Policía Local de Ribadeo" en las que volvió a hablar en nombre de la Casa Real y de Vicepresidencia. El joven informó a las dos instituciones municipales de que se disponía a viajar al pueblo una personalidad "cuya identidad no podía revelar por razones de seguridad nacional". Altiempo que decía esto, indicó al dueño del restaurante que al almuerzo asistiríaFelipe VI.

A las cinco de la madrugada del referido 13 de agosto, en el número 13 del madrileño paseo de la Habana, Nicolás constituyó la falsa comitiva oficial, integrada -además de por el joven- por los conductores de los vehículos arrendados ylos policías municipales González Hornillos y Pérez López-Dávila, que en ese momento estaban fuera de servicio. Estos dos últimos habían sido contratados por Gómez Iglesias para "simular labores de vigilancia y escolta", como relata el auto judicial.

El primer funcionario citado entregó a cada conductor rotativos policiales acústicos y luminosos de emergencia que eran propiedad del Ayuntamiento de Madrid y que él tenía en su condición de cabo de la Policía Municipal. Entre él y Nicolás, además, se hicieron conacreditaciones oficialesfalsas para los coches, un Audi A6 y un BMW 730. En paralelo, en Ribadeo, la Policía Local había reservado un vehículo y dos motos con el fin de dar servicios de escolta a los visitantes, que en todo momento llevaron activados los rotativos acústicos y los luminosos.

Una vez en el restaurante, el alcalde de la localidad, Fernando Suárez, recibió a la comitiva acompañado de un grupo de vecinos del pueblo. El primer edil "mostró su sorpresa al constatar" que no había venido el Rey, ausencia que Nicolás explicó hablando en nombre de la Casa Real. Luego comenzó la reunión entre el joven y Cosmen ya dentro del establecimiento. Durante la reunión, González Hornillos y Pérez López-Dávila permanecieron en el exterior del restaurante realizando funciones de seguridad figuradas con auriculares en sus orejas.

Gómez Iglesias habló con su interlocutor de la "inminente liberación del mercado ferroviario" y de la "renovación de las licencias" concedidas a Alsa, entre otros asuntos. En un momento dado, ya casi al final de la comida, González Hornillos avisó a Nicolás de que tenía una llamada "urgente" que atender "de la vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría". El policía le cedió el terminal y el joven "fingió que establecía una conversación" con la número dos del Gobierno que nunca se produjo. Trataba de hacer ver el presunto impostor que había "una relación profesional entre ambos".

Al acabar la reunión con Cosmen, Nicolás y su séquito abandonaronRibadeo escoltados por la Policía Local y nuevamente con los rotativos acústicos y luminosos activados, "haciendo ostentación de las acreditaciones falsas", según insiste el auto del juez Zamarriego, que añade que "días después, el empresario se puso en contacto con María Pico, la directora de Gabinete de la vicepresidenta del Gobierno, y le informó de lo sucedido".

Según el magistrado, "se ha demostrado" que González Hornillos y Pérez López-Dávila recibieron de Gómez Iglesias "una remuneración dineraria por la preparación de la falsa comitiva y su actuación como falsos agentes de seguridad durante el encuentro en Ribadeo". En concreto, el primero se embolsó 2.000 euros y el segundo, 400.

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