Economía y Cataluña: Merkel respalda a Rajoy en clave electoral
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Economía y Cataluña: Merkel respalda a Rajoy en clave electoral

El presidente español logró el respaldo de la canciller por sus reformas económicas y por su posición en el tema Cataluña. Persisten sin embargo las diferencias con respecto a las cuotas de refugiados

Foto: El presidente del Gobierno español, Mariano Rajoy, y la canciller alemana, Angela Merkel, este martes. (EFE)
El presidente del Gobierno español, Mariano Rajoy, y la canciller alemana, Angela Merkel, este martes. (EFE)

El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, logró este martes durante su visita oficial a Alemania el respaldo de la canciller Angela Merkel en dos cuestiones que considera claves para las elecciones catalanes y nacionales. Por un lado, su aplauso ante el curso reformista de Madrid. Por otro, su apoyo incondicional ante el reto independentista catalán. A cambio, la jefa del Gobierno alemán volvió a insistir en la necesidad de repartir a los refugiados llegados a Europa a través de un sistemas de cuotas. Rajoy no dijo que no, como hasta ahora. Optó a cambio por un "sí, pero".

Merkel destacó en la segunda jornada de la cumbre informal hispano-alemana que la política de reformas de España "lleva a buenos resultados". En tres años, indicó, la situación macroeconómica española ha cambiado de forma sustancial. España es ahora uno de los países europeos que crece a más velocidad y uno de los que está reduciendo su tasa de desempleo más rápido. "Esto es un ejemplo de que las reformas valen la pena" y "dan resultados", afirmó la canciller en la rueda de prensa conjunta de los dos líderes conservadores.

Reivindicada así en su apuesta por la consolidación fiscal y las reformas estructurales, lanzó una advertencia a Atenas, la oveja negra. "El éxito de España, pero también de Portugal e Irlanda, demuestra que los rescates han funcionado. También debería funcionar para Grecia", dijo Merkel al intervenir en un congreso hispano-alemán.

Rajoy, siguiendo con el leit motiv economicista de su discurso político, se ha mostrado satisfecho de poder hablar ahora en Berlín de los "frutos" de su "ambiciosa" agenda reformista. Y apuntando indirectamente hacia los próximos comicios de septiembre y diciembre ha señalado que "ahora toca perseverar en la política y continuar con las reformas estructurales". En esta misma línea, el ministro de Economía, Luis de Guindos, también en Berlín, habló del "riesgo fundamental" de que se reviertan las reformas, en lo que se percibió como una alusión a posibles cambios en el inquilino de la Moncloa.

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El ministro de Economía, Luis de Guindos. (EFE)

A este respecto, Merkel aseguró que desea que España siga adelante en la exitosa senda económica emprendida por Rajoy y se mostró convencida de que los votantes españoles tendrán en cuenta al elegir el signo de su papeleta que ahora España está mejorando. Como aliada de Rajoy en el Partido Popular Europeo (PPE) le deseó "mucho éxito" en las elecciones. "Creo que el camino de España va hacia arriba y muchas personas lo tendrán en cuenta cuando se produzcan las elecciones", señaló la canciller.

Sobre Cataluña, y sólo a raíz de una pregunta, Merkel se alineó al milímetro con su homólogo español. A diferencia de otras ocasiones anteriores, en donde la canciller había optado por señalar que el debate independentista era una "cuestión interna" española en la que no entraba y que su único interlocutor era Madrid, Merkel aludió esta vez a la legalidad. La soberanía y la integridad nacional están contempladas en los tratados de la Unión Europeo y todos los miembros deben cumplirlos, argumentó.

Las "cuotas" para refugiados

La cuestión de los refugiados, por su parte, sigue siendo polémica, aunque parece que los dos líderes conservadores han ido acercando posturas a lo largo de las conversaciones que han mantenido entre ayer y hoy. Rajoy aseguró en la rueda de prensa conjunta que ambos dieron en Cancillería que el va a apoyar la propuesta común franco-alemana a este respecto. Este plan contempla la puesta en marcha de centros de registro en los principales puntos de entrada de los refugiados en Europa (especialmente en Grecia e Italia), la introducción de una política común de asilo para los 28 y la redefinición de los que se considera país de origen seguro, un término clave para la concesión de asilo.

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Un grupo de refugiados intenta acceder a un tren en Budapest con destino a Austria. (EFE)

Con respecto al tema "cuotas" para repartir a los peticionarios de asilo dentro de la UE, el presidente español, reticente desde el principio a este sistema de reparto, lanzó las claves de lo que van a ser los ejes de los negociadores españoles a la hora de fijar los porcentajes de reparto: que se tengan en cuenta tanto la tasa preexistente de extranjeros de cada país como la tasa de desempleo.

Lo que no se dijo

La infrarrepresentación de España en los puestos clave de la UE fue probablemente un tema de conversación. No obstante, nada se dijo en público al respecto. El ministro español de Economía, Luis de Guindos, aseguró la semana pasada que la próxima vacante en el comité ejecutivo del Banco Central Europeo (BCE) será para un español. Puede que el descalabro del mayor anuncio del encuentro de Santiago del año pasado -que Berlín apoyaba a De Guindos como presidente del Eurogrupo- haya invitado en esta ocasión a la prudencia.

Con esta invitación, Cancillería se ha esmerado con Rajoy. Emulando el espíritu de la cita bilateral del pasado verano en Santiago, el equipo de Merkel ha tratado de dejar claro que el presidente español no es uno más y le ha deparado un trato preferencial. Algunos momentos, alejados del envaramiento del protocolo oficial, han recordado a este toque humano que se perseguía con los formatos más relajados que ya puso Berlín en práctica en la última cumbre del G7, en Garmisch-Partenkirchen.

El viernes pasado, con apenas unas horas de diferencia, desfilaron sin pena ni gloria por el despacho de la canciller el nuevo primer ministro danés, el liberal Lars Løkke Rasmussen, y el nuevo presidente polaco, el conservador Andrzej Duda. Cada uno disfrutó de unos 45 minutos con Merkel. El encuentro con Rajoy, en cambio, ha sido cualitativamente distinto. Ambos jefes de Gobierno han tenido oportunidad de intercambiar impresiones en hasta cinco ocasiones, distribuidas a lo largo de 20 horas y enmarcadas en tres escenarios bien distintos. Y con diferentes grados de formalidad e intimidad, con lo que esto implica a la hora de contactar en el plano personal.

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El presidente de la Generalitat, Artur Mas. (EFE)

Evidentemente en la ecuación de estas atenciones también hay que tener en cuenta el factor electoral. La fecha finalmente elegida -tras un retraso forzoso por las elecciones de mayo- ha convertido la cita en un acto de precampaña para Rajoy, que afronta en menos de un mes el desafío de las elecciones catalanas y, a finales de año, su propia reelección en unos comicios generales con una fuerte cota de incertidumbre. El componente mediático es evidente.

En esta clave, Merkel quería echar un capote a su correligionario en el PPE. Su partido, la Unión Cristianodemócrata (CDU), ya ha apuntado en varias ocasiones, si bien de forma indirecta, el riesgo que entrevé en el ascenso de Podemos, al que identifica como a la Syriza española, una fuerza de izquierda radical y populista. Por eso la canciller no ha dudado en resaltar el éxito de las reformas estructurales implementadas por el PP. Esto es reivindicar la legislatura de Rajoy, aunque en el fondo es también un autoespaldarazo alemán en el hombro del presidente español. Merkel está igualmente necesitada de ejemplos de que la austeridad, su receta para la crisis de la eurozona, funciona. Más que nunca ahora, tras la aprobación del tercer rescate para Grecia.

El encuentro, no obstante, parece una oportunidad desaprovechada en términos de profundización de las relaciones bilaterales, a la vista de la falta de anuncios concretos y acuerdos. Dar prioridad al acercamiento humano entre los dos líderes, pese a su importancia, resulta en el contexto actual algo fuera de lugar. Rajoy está ya en el tiempo de descuento de su legislatura y ambos mantienen contacto como miembros del PPE desde que el popular era líder de la oposición. Moncloa ha optado por tratar de transmitir proximidad y sintonía con Merkel, en lugar de presentar algún resultado concreto, por ejemplo, en materia de inversiones.

La cita es también una oportunidad desaprovechada en el sentido de que estos encuentros de Santiago y Meseberg están en la práctica sustituyendo a las cumbres intergubernamentales que venían celebrando ambos países desde finales de los 80. Un formato que, al incluir también encuentros paralelos entre ministros del mismo ramo, tocaba un mayor espectro de temas y favorecía la profundización y concreción.

Este formato, denominado 'Konsultationen' en la jerga oficial berlinesa, recibe la máxima atención en el Gobierno alemán y se prepara a conciencia. Sólo un selecto grupo de países logra ese trato preferencial de Alemania (Francia, España, Italia, Holanda y Polonia, en Europa; así como Israel, China, India, Brasil y Rusia, aunque estas últimas estén suspendidas a causa del conflicto en Ucrania) y resulta poco comprensible no tratar de aprovecharlo al máximo.

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Encuentro empresarial germano-español. (EFE)

Por último, cabe destacar la implicación del Ibex 35 en la visita. En el encuentro empresarial intervinieron en un debate César Alierta, presidente de Telefónica, y Ana Botín, presidenta del Santander, sin que capos del Dax de equivalente talla hiciesen acto de presencia en el foro. Si bien es cierto que ambos tienen importantes intereses en Alemania, su presencia puede interpretarse también como un respaldo institucional a la Marca España en la primera economía europea, y, de alguna forma, al actual gobierno y a sus reformas tanto en casa como en la capital de facto de Europa.

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