UNA NOCHE ‘CAZANDO’ ESTRELLAS CON LA CÁMARA FOTOGRÁFICA

Guía para fotografiar las perseidas de esta noche como un experto

Mucha técnica, paciencia y que las nubes despejen la madrugada...

A cuatro kilómetros de Alcalá de los Gazules en dirección a Ubrique, en pleno Parque de los Alcornocales de Cádiz, un grupo de diez locos maravillados por la fotografía nocturna se reúne el martes a las 23.30 horas para cazar perseidas. Estas lágrimas de San Lorenzo que encienden el cielo. Quizá es lo más parecido a la pesca con risas garantizadas de fraternidad entre Canon, varias Nikon y alguna Sony en plan verso suelto. 

Antes de entrar en una laguna seca (“Quillo, ten cuidado a ver si el suelo no se hunde”, avisa un gaditano que no para de hacer gracias y juegos de palabras), cenan con bocadillos, refrescos y lenguas de nata, de Utrera (Sevilla). Estamos en el paraje llamado Garganta de Puerto Oscuro. Todos van equipados con linternas y trípodes. Y las cámaras full frame. “Yo siempre llevo una de cuerpo entero”, bromea Gaspar, un operario bajito de Navantia, los antiguos Astilleros de Cádiz, el alma de la fiesta fotográfica junto a Antonio, también de Puerto Real. 

Joaquín Márquez, de 48 años, lleva desde 2011 fotografiando perseidas y enseñando a sacar las mejores imágenes. Autor de Fotografiando la noche, organiza excursiones fotográficas a Marruecos y ha captado la Aurora Boreal en Finlandia. El martes estuvo en Alcalá de los Gazules. Antes en el Torcal de Antequera. Esta noche, en las ruinas de Itálica (Sevilla). “Intentas conocer el cielo, que haya contenido astronómico. La primera vez fracasas, como casi todo el mundo”, explica Márquez. Le acompañan en esta misión apta para todo tipo de aficionados a la fotografía Nena, Isabel Pérez, su mujer, e Iván, su hijo, de 17 años, quien trabaja en un taller de reparación de cámaras.

A la caza de las perseidas

¿Las claves para lograr una buena imagen? La primera, el tiempo meteorológico. En Garganta de Puerto Oscuro hay nubes. E incluso caen algunas gotas. Un desastre para captar esta intensa lluvia de estrellas. Tampoco valdría nada si hay luna llena, que impide ver las perseidas. Equipo: una cámara digital, por supuesto, con la tarjeta llena, con 32 gigas o mejor con 64 gigas; y dos baterías. El intervalómetro, el disparador remoto por cable que fija los segundos de la toma entre cada instantánea, es fundamental porque impide que se mueva la cámara. Este aparato tan útil permite que se puedan montar varias imágenes y construir una sólida narrativa fotográfica.

Los mejores parámetros

Buscando el Noroeste. Al sur, ni en sueños. La brújula del iPhone 5S de Joaquín ya capta el Noroeste. “Poned ahí los trípodes”. Ahora que hay que ajustar para que toda la escena esté enfocada. El maestro ofrece las primeras indicaciones técnicas. Después de ejecutar el balance de blancos para lograr una tonalidad más fría y menos caliente en la imagen, llega el momento de ajustar la mejor velocidad y apertura de diafragma. Estos son los parámetros elegidos: lente gran angular con distancia focal 16-35 milímetros, ISO 3.200, 30 segundos de exposición y una F de 2.8 o 3.5 en función de la cámara. 

–Mira, por ahí hay una. ¿La has sacado?

Otra estrella fugaz. Y empieza la sinfonía de grillos, la única banda sonora de la noche. 

El cielo está caprichoso. Demasiadas nubes para captar bellas imágenes. Y a las 2.12 de la madrugada se abre el cielo. Entre las 2 y las 3 el firmamento firmó una tregua bondadosa con los fotógrafos. El intervalómetro cumple su función. El peligro venía ahora de las linternas o las luces de los teléfonos móviles. “¡Compi, apaga la luz, que se me estropea la foto!”, suelta otro fotógrafo que cambia el trípode de posición geográfica tentando la suerte.

Los aficionados a la fotografía de estrellas acuden a lugares despejados. (Fernando Ruso)
Los aficionados a la fotografía de estrellas acuden a lugares despejados. (Fernando Ruso)

Se trata de captar un campo de visión lo más posible para que entren cuanto más estrellas mejor. Cuanto más se abra el diafragma más cantidad de estrellas se pueden recoger. Si se cierra el diafragma habrá menos estrellas, se van captando las que iluminan más y las que iluminan menos se pierden.

–¿Has enfocado ya? Quillo, está el cielo estrellado. ¡Vamos!

–Vámonos. Espérate, que está Paco liado.

Paco es militar jubilado y le apasiona el vicio de la fotografía. Tiene paciencia para enseñar al novato fotógrafo y a oscuras deambula por la laguna seca con la única compañía de su linterna mágica.

Joaquín, que recomienda la app Photopill para la foto nocturna, explica más trucos mientras pone a punto su Canon EOS 5D Mark 2. La posproducción, cómo obtener un resultado final satisfactorio. No se trabaja con una sola fotografía. Con el programa Photoshop y eligiendo el formato JPG de máxima calidad –sin olvidar el RAW, el original, que recoge toda la información de la toma– se monta en una sola imagen todas las estrellas fugaces que se hayan obtenido. Él hizo 700 fotografías. “Creo que no hace falta tirar en RAW, a no ser que queramos una ampliación muy grande. Así el sensor de la cámara trabajará más desahogado y el resultado final puede ser bueno”.

Empieza la acción.

–Vamos a aprovechar este tiempo. A ver, escuchadme quillos, estaos quietos. Todo el mundo quieto, quieto, ¿vale?

3, 2, 1 y foto. Las cámaras ya empiezan a tomar imágenes con el intervalómetro. El suelo no se ilumina para que no salga quemado. Aquí ya se ve la Vía Láctea. “No encendáis ninguna luz, ninguna”. La osa mayor está a la izquierda. Ahí está la estrella polar. “Ya están entrando nubes por ahí, me ca…”. La Casiopea hace como una W. La estrella polar y el carro. Y así dos horas más de bromas, mirando las estrellas y la cámara haciendo clic, clic. La conjunción de estrellas para fotografiar las perseidas. Esta es la mejor noche.

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