la iglesia de base, ante la segunda transición

Los 'curas rojos' de la Transición vuelven a salir del armario con Podemos

Numerosos miembros de las denominadas comunidades cristianas de base han dado el paso a la primera línea política, siendo uno de los casos más mediáticos el de la monja Teresa Forcades

Foto: Teresa Forcades y Ada Colau, en un acto de campaña electoral. (EFE)
Teresa Forcades y Ada Colau, en un acto de campaña electoral. (EFE)

La primera encíclica escrita íntegramente por Jorge Mario Bergoglio ha sido interpretada por la Iglesia de base como una llamada a la acción política, a la intervención en la primera línea institucional para preservar “los bienes comunes” y evitar que la “dimensión económico-financiera, de características transnacionales tienda a predominar sobre la política”, como recoge textualmente el documento pontificio. Para el profesor de Historia de la UAB y cercano a los postulados de la Teología de la Liberación presentes entre las comunidades cristianas de base Jaume Botey, la jerarquía eclesiástica “ha dado un giro de 180 grados al animar a la intervención política en las estructuras desde la izquierda”. Unas estructuras que para transformarlas, añade, “hay que centrarse en lo institucional, mediante partidos, sindicatos y movimientos sociales como herramienta, lo que no entra en contradicción con seguir dando soporte inmediato a las personas que lo necesitan”.

En los últimos meses, numerosos miembros de las denominadas comunidades cristianas de base han dado el paso a la primera línea política, siendo uno de los casos más mediáticos el de la monja Teresa Forcades. La benedictina ha obtenido el permiso del Vaticano para exclaustrarse y presentarse a las elecciones catalanas del 27-S. “Esto no significa que sea la causa, pero sí favorece” los pasos hacia la política institucional que se están produciendo desde distintos sectores de la Iglesia de base, remarca Botey. Un fenómeno que recuerda al de la Transición, cuando alcaldes, concejales y miembros de las direcciones de diferentes partidos de izquierda pertenecientes a la Iglesia de base se sentaron en los plenos de los primeros ayuntamientos democráticos en 1979.

El propio Botey fue uno de los miembros de estas comunidades cristianas de corte progresista que en aquel momento lucharon desde organizaciones políticas de izquierda por la llegada de la democracia. En su caso, por el Partido Socialista Unificado de Cataluña, formación con la que fue concejal de Educación en el ayuntamiento de L'Hospitalet de Llobregat. “Nosotros hacíamos política desde la clandestinidad. Ahora parece que se ha salido del armario, lo cual hay que agradecerle mucho al Papa y a personas como Forcades”, apunta. Amigo de Ada Colau, dio su apoyo a la candidatura de unidad popular Barcelona en Comú, pero a su edad (74 años) dice que prefiere desvincularse del protagonismo de la primera línea para, desde la sombra, “ofrecer soporte teórico, intelectual, político y moral”.

Arcadi Oliveres, durante su intervención en el acto central del proyecto Procés Constituent. (EFE)
Arcadi Oliveres, durante su intervención en el acto central del proyecto Procés Constituent. (EFE)

El exconcejal comunista de L'Hospitalet no es el único cristiano de base que fue protagonista político de la Transición, aunque, como recalca, “nunca hacemos bandera de ello ni vamos enseñando el crucifijo”, por lo que su desembarco en partidos emergentes y nuevas plataformas de izquierda suele pasar desapercibido. Otro de los actores importantes en el nuevo proceso abierto en Cataluña, vinculado con la Teología de la Liberación, es el economista y fundador de Procés Constituent, Arcadi Oliveres. Durante la transición lideró sindicatos estudiantiles antifranquistas, motivo que lo llevó a sufrir la represión del Tribunal de Orden Público, y en el actual contexto ha impulsado Procés Constituent con el objetivo crear una fuerza de confluencia transformadora.

“Nadie pretende hacerse portavoz del pensamiento cristiano dentro de las organizaciones de izquierda”, advierte también Oliveres, que entiende que el creciente compromiso político a título individual de personas vinculadas a la Iglesia de base es similar a lo que sucedió durante la Transición. El economista crítico recuerda al sacerdote Lluís Hernández, que en las elecciones de 1979 se convirtió en alcalde de Santa Coloma de Gramanet por el PSUC (entonces contaba con 150.000 habitantes) para asociar la efervescencia política que se vivía en el seno de la Iglesia con el momento actual. En Talavera de la Reina, por ejemplo, dos de los cuatro concejales de Ganemos pertenecen a la Iglesia de base.

Especialmente combativo durante aquella época fue el sacerdote de la Iglesia de San Carlos Borromeo Javier Baeza, un activismo político que siempre lo ha caracterizado. Esta misma semana se organizó un muro popular en la parroquia vallecana para dificultar la detención del activista Alfonso Fernández Ortega 'Alfon', sobre el que la Audiencia Nacional impuso una condena de cuatro años tras acusarlo de ocultar un artefacto explosivo durante la huelga general de noviembre de 2012. Como explica Baeza, “los creyentes no estamos o no debemos estar ausentes de la realidad en la que vivimos”. En este sentido, entiende que “la aparición de nuevas plataformas como Podemos o Ganemos, con una filosofía más horizontal, ha provocado que cristianos de base ideológicamente más próximos al progresismo o a la Teología de Liberación hayan visto una oportunidad más clara para dar el salto”.

'Nadie pretende hacerse portavoz del pensamiento cristiano dentro de las organizaciones de izquierda', advierte Arcadi Oliveres

Con los pies manchados de barro

Para Luis Ángel Aguilar, miembro de la dirección nacional de Podemos y de la coordinadora estatal de Comunidades Cristianas Populares (CCP), a las que representa en Redes Cristianas, la formación liderada por Pablo Iglesias, “durante la Transición había mucha gente de la Iglesia de base comprometida con el PSOE, pero ahora existe un sentir más mayoritario hacía Podemos. Es una percepción personal, pero observo una sintonía y una movilización que nunca había visto antes con otros partidos”.

El 'Foro por el cambio' que organizará Podemos en Vallecas el próximo día 11 para recoger propuestas programáticas de la sociedad civil es una muestra más de este acercamiento entre la Iglesia de base y el partido morado. Una de las mesas redondas se centrará en laicidad, y en ella participarán representantes de Cristianos por el Socialismo, de la asociación de Teólogos Juan XXIII de la plataforma Europa Laica y de Mezquita Catedral, además del círculo de Espiritualidad Progresista de Podemos. 

La prioridad sobre la “emergencia social” que preconiza Podemos en su programa es una de las principales causas del atractivo que genera esta formación sobre las comunidades cristianas de base, según el responsable del área de Libertad de Conciencia y Laicidad del partido morado. Además, subraya, en referencia a la última encíclica de Bergoglio, que “el Papa dice que hay que comprometerse políticamente”. Una bombona de oxígeno, añade, porque “nuestra postura siempre ha sido incómoda dentro de las organizaciones políticas”.

Carlos Osoro. (Reuters)
Carlos Osoro. (Reuters)

El gesto del arzobispo de Madrid –vicepresidente de la Conferencia Episcopal Española (CEE), Carlos Osoro, que envió una carta a la nueva alcaldesa de Madrid, Manuela Carmena, para felicitarla ante sus nuevos cometidos al frente del ayuntamiento de la capital española– tampoco es menor. "Es lo normal que sucede en una democracia, que haya cambios y que haya personas que se pongan a dirigir con responsabilidad lo que los ciudadanos quieren y se manifiestan". Osoro incluso ha disculpado a la portavoz del Consistorio, Rita Maestre, imputada por haber irrumpido en la capilla de la Universidad Complutense de Somosaguas.

En este sentido, también ha generado debate la carta abierta del párroco de Santa Bibiana del Cruce de Villaverde (Madrid), Emiliano Calle. "Hermanos Obispos: no estaría mal que fuerais catequizando a los españoles predicándoles que no es más importante pagar deudas que procurar la vida digna de los pobres; diciéndoles a los políticos que hay que parar radicalmente los desahucios, sólo por razones de pura humanidad; que la deuda hay que pagarla, si se puede; que los pobres son sagrados: que no vais a permitir de buena gana que a un pobre le falten alimentos, medicinas, luz, agua, calefacción, etc.", arremete el crítico texto. 

Uno de los colectivos que impulsó Ahora Madrid, Por Un Mundo Más Justo, está integrado precisamente por un buen número de militantes que simpatizan con el cristianismo de base, como explica su portavoz, Miguel Ángel Vázquez. “La lucha con la pobreza no responde a credos”, añade, al mismo tiempo que defiende la necesidad de implicarse en política y buscar soluciones desde el escenario institucional. “Asaltar los cielos está bien, pero hay que hacerlo con los pies manchados del barro de extrarradio”, apunta. Una cualidad que, sin duda, acompaña a las comunidades cristianas que desde siempre han centrado su trabajo en los colectivos más necesitados.

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