quiere encabezar las listas autonómicas

La monja Forcades quiere acabar con el capitalismo y reformar la Iglesia

En su nuevo libro, la fundadora de Procés Constituent se define como feminista, defiende el nacionalismo y arremente contra el sistema por aumentar la precariedad

Foto: Ada Colau (bcomú) participa en un acto electoral junto a la monja Teresa Forcades. (EFE)
Ada Colau (bcomú) participa en un acto electoral junto a la monja Teresa Forcades. (EFE)

La monja Teresa Forcades, impulsora del movimiento Procés Constituent, coligado en la candidatura de Ada Colau en Barcelona y que se postula para encabezar una lista de confluencia de izquierdas para las próximas autonómicas, propugna cambiar el sistema capitalista para que haya más justicia social.

Está en nuestras manos (Dau) es el título del nuevo libro de Forcades (Barcelona, 1966), teóloga y doctora en Medicina que critica el funcionamiento de la Iglesia católica, ha decidido dar el salto a la política y ha resumido su pensamiento social, político, económico y religioso en su nueva obra.

"Ha llegado el momento de construir una alternativa", escribe Forcades, que quiere convertirse en la Ada Colau de Cataluña.

"El sistema, tal como funciona -según Forcades-, nos conduce gradualmente a un aumento de la precariedad. Está en una vía de deterioro progresivo. El cambio no puede ser sólo aparente".

Estamos en un sistema llamado democrático, pero solo podemos participar a través de los partidos políticos

La monja desmenuza el sistema capitalista y asegura que "con el capitalismo nos encontramos ante un modelo que ha sido incapaz de dar respuesta no solo a las expectativas de fondo de mucha gente, sino a sus propias promesas de progreso".

"Para la mayoría de la población, se ha evidenciado que ha sido un fracaso, que no da más de sí", concluye la religiosa en su libro, en el que avisa que "ya hay mucha gente que está organizándose desde la base para llevar a cabo un cambio profundo".

Tras analizar algunas de las causas de la crisis económica, política y social, Forcades, que en 2013 fundó Procés Constituent junto con el economista Arcadi Oliveres, se pregunta: "¿Podemos hablar de libre mercado cuando en realidad el capitalismo, históricamente, siempre ha ido de la mano del poder político?".

"Muchas veces nos encontramos a la misma familia o familias emparentadas: unos en el gobierno y los otros llevando el negocio. Estos acuerdos entre poder económico y el político no son transparentes, no son conocidos ni votados por la ciudadanía", denuncia la monja.

Forcades vota en el 24M. (Reuters)
Forcades vota en el 24M. (Reuters)

"Estamos en un sistema llamado democrático, pero solo podemos participar a través de los partidos políticos, que necesitan enormes recursos para su funcionamiento y son financiados básicamente por los grandes poderes económicos", reprocha la religiosa.

Para Forcades, "el cambio para una mayor justicia social no depende del dios del capitalismo sino de nosotros. Desde los movimientos sociales tiene que haber dos tareas importantes. La primera, el trabajo de crítica ideológica, de explicar los aspectos de la realidad actual que no tendrían que ser. Al lado, la acción social y contundente y real".

Según la religiosa benedictina, los movimientos sociales "no tendrían que tener como horizonte solo la recuperación de la libertad y los privilegios perdidos, sino un verdadero cambio social hecho entre todos. Es necesario abrir un período constituyente".

La monja también arremete en su libro contra los medios de comunicación: "Actualmente -escribe-, la información responde a un modelo capitalista de consumo que provoca que las noticias sufran un tratamiento tan rápido que no permite la reflexión o la interiorización necesarias para poder dar una respuesta crítica".

Soy una feminista convencida, porque defiendo la libertad y la igualdad de todos los seres humanos

Forcades también proclama cómo es su nacionalismo: "Se tiene que aumentar la diversidad en el mundo no como una forma de rivalidad que cuanto más pequeños y peleados mejor, sino como núcleos, naciones, nacionalidades o pueblos que cuanto más autogestionados e independientes mejor para que sean responsables de sus asuntos".

"Soy una feminista convencida, porque defiendo la libertad y la igualdad de todos los seres humanos", se proclama la benedictina, que asegura que "honra" a su religión "y es importantísima" para ella, pero no la "idolatra".

Además, recuerda que "en el capitalismo, los poderes económico, político, militar e incluso el poder religioso cristiano siempre han estado aliados".

"La Iglesia católica, a la cual pertenezco, la mía, es patriarcal y misógina" y, según denuncia la religiosa, reserva a las mujeres "un papel secundario caracterizado por la sumisión y el servicio".

También califica de "escándalo" ciertas actuaciones de la Iglesia en el contexto actual de crisis y cita el caso del Instituto para las Obras de Religión (IOR) antes de preguntarse "si el Vaticano debe tener un banco. Y si, puestos a cuestionarnos, el Vaticano, en su forma actual, tendría que existir".

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