MÁS DE 600 PRODUCTOS INTERVENIDOS

Una tienda de Madrid vendía alimentos que caducaron hace tres años y otros prohibidos

Los policías no salían de su asombro mientras revisaban los mostradores: etiquetas despegadas, artículos cuya venta está prohibida, otros sin fecha de caducidad...

Foto: La tienda de alimentación intervenida por la Policía Municipal.
La tienda de alimentación intervenida por la Policía Municipal.

La Policía Municipal de Madrid ha requisado la mitad de los productos que vendía una tienda de alimentación situada en el número dos de la calle San Enrique (distrito Tetuán), en el centro de Madrid. Todos ellos habían superado ampliamente la fecha de caducidad, que en algunos casos se remontaba hasta 2012. Entre los más de 600 alimentos ­­confiscados, había lácteos, mermelada, aceite, miel, espárragos, fideos, mayonesa o bebidas, con y sin alcohol.

Los funcionarios fueron avisados por un ciudadano, que les abordó por la calle mientras patrullaban y les informó de que en el establecimiento había muchos productos pasados de fecha. Se trasladaron al local, encontraron dentro varias personas bebiendo cerveza y comenzaron a inspeccionar los mostradores. Fue entonces cuando detectaron artículos con etiquetas en idiomas extranjeros, sin fecha de caducidad o que ya la tenían cumplida. Según el informe elevado por los agentes, “algunos productos presentaban un aspecto bastante alarmante”. Muchos, añaden los policías en su escrito, tenían “una gran capa de polvo, que hacía difícil incluso la lectura de la fecha de caducidad”.

 

La tienda, por lo tanto, vendía cualquier cosa y poco importaba el estado en el que se encontraba. No en vano algunos de los artículos expuestos eran promociones que las marcas regalaban con la compra de otra cosa, pero que en este local eran vendidos como un producto más, a pesar de que incluso en sus etiquetas se indicaba claramente que estaba prohibida su venta. Asimismo, los funcionarios detectaron botellas de bebidas alcohólicas raras. En concreto, algunas tenían el precinto desprendido, “con evidencias de haber sido pegado a mano”, y estaban etiquetadas en idiomas de países del Este de Europa.

Mientras los agentes inspeccionaban el local, llegó el dueño y aseguró que “no tenía conocimiento de que algunos productos estuviesen caducados”, porque confía en su empleada y es ella, según dijo, la encargada de revisar eso cada mañana. Los agentes de la Policía Municipal de Madrid continúan investigando otros posibles delitos que han podido cometerse en el establecimiento.

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