EN LA COMUNIDAD DE MADRID, MURCIA Y VALENCIA

Los pacientes de hepatitis C denuncian el imposible acceso a los nuevos fármacos

Desde el día 1 el Simeprevir, el nuevo fármaco contra la hepatitis C, está en el Sistema Nacional de Salud. Pero debe combinarse con otro, que no lo está

Foto: Presentación, el día 25, del principio activo Simeprevir, tras el acuerdo con Sanidad. (EFE)
Presentación, el día 25, del principio activo Simeprevir, tras el acuerdo con Sanidad. (EFE)

Hace unas semanas –coincidiendo con el Día Mundial contra la Hepatitis–, este diario publicó la noticia que probablemente estaban esperando todos los enfermos de hepatitis C. Simeprevir, un nuevo medicamento que eleva considerablemente las tasas de curación, fue incluido en el Sistema Nacional de Salud (SNS) –a un coste de 25.000 euros por paciente tratado–, lo que supuso que desde el pasado 1 de agosto podía ser prescrito sin ningún gasto adicional a cualquier enfermo que lo requiriese. Los pacientes veían así respondidas sus peticiones, tras meses de conversaciones y negociaciones con los laboratorios y los responsables políticos.

Sin embargo, aquella buena noticia tenía un pero. El problema que denuncian los pacientes es que para que Simeprevir funcione y sea efectivo debe ser combinado con otro medicamento llamado Sovaldi. Éste último no está incluido en el SNS, por lo que la prescripción de Simeprevir sin este otro medicamento no sirve de nada para aquellos pacientes muy graves.

Todos los pacientes están solicitando el llamado protocolo de uso compasivo, que consiste, básicamente, en solicitar el uso en España de un medicamento que todavía no está aprobado en nuestro país pero sí en el extranjero. Este procedimiento está reservado para pacientes especialmente graves que necesitan el tratamiento urgentemente. Carmen*, ingresada en un conocido hospital madrileño, es uno de esos casos. Con una cirrosis hepática descompensada, se encuentra en una de las fases más avanzadas de la enfermedad, lo que implica que este fármaco es imprescindible para ella. “Mi médico lo ha solicitado, pero él mismo no sabe por qué no llega. La situación es desesperante”, explica Carmen.

'Mi médico lo ha solicitado, pero él mismo no sabe por qué no llega. La situación es desesperante', explica Carmen

En Murcia, José Manuel Culebras Cruz está en la misma situación. Este profesor explica a este diario que el laboratorio que gestiona Sovaldi le ha concedido el medicamento dos veces, pero que a partir de ahí el proceso se bloquea y el medicamento no llega nunca. “Me siento completamente ignorado. Cuando llamo a Muface, que es quien gestiona mi tratamiento, me dan largas o ni siquiera me contestan. Esta situación es indignante”, explica José Manuel a El Confidencial. Si la situación no cambia pronto, reconoce que podría emprender acciones legales para denunciar el trato recibido.

La situación se repite en otros lugares como la Comunidad Valenciana, donde Joaquín Calaceit confiesa que también necesita el Sovaldi urgentemente, ya que su cuerpo no admite la ribavirina, uno de los medicamentos que actualmente se utilizan para combatir esta enfermedad. Calaceit señala que unas 100 personas están ahora mismo en una situación similar a la suya.

(Reuters)
(Reuters)

Hay 800.000 enfermos de hepatitis C en España. La inclusión del Simeprevir fue una gran noticia –de nombre comercial Olysio– porque forma parte de los antivirales de segunda generación, más efectivos y menos agresivos que los disponibles hasta el 1 de agosto, como la ribavirina. Pero para quienes se encuentran en el estado más avanzado de la enfermedad, la fase 4, parece que la curación sólo puede llegar con su combinación con el Sovaldi. Cuesta 60.000 euros por un tratamiento de 12 semanas, un coste que han denunciado medios estadounidenses, incluida la revista Forbes. El Sovaldi está aprobado por la Agencia Europea del Medicamento, pero Sanidad aún no ha llegado a un acuerdo con la empresa que tiene la patente, Gilead. 

Los testimonios recogidos en este reportaje son sólo la punta del iceberg de un problema que es ya una realidad en España. Pacientes, familiares y médicos se esfuerzan día a día en alcanzar una solución que, desgraciadamente, hace tiempo que dejó de estar en sus manos.

*A petición expresa de algunos de los entrevistados, los nombres utilizados en el artículo son ficticios para mantener su anonimato. 

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