LA POLÉMICA EXPLOTACIÓN DE SALAVE, EN DUDA

La fiebre del oro baja en Asturias con el cierre de la mina de Carlés

La necesidad de realizar un exhaustivo estudio sobre los recursos auríferos de la explotación ha obligado a cerrar la mina de oro abierta desde hace dos años

Foto: El interior de una mina de oro. (EFE)
El interior de una mina de oro. (EFE)

La necesidad de realizar un exhaustivo estudio sobre los recursos auríferos de la explotación ha obligado a la empresa Kinbauri, propietaria de la concesión, a cerrar la mina de oro abierta desde hace dos años en Carlés, en el municipio asturiano de Salas. Todos sus trabajadores han sido trasladados a Boinás, en el vecino concejo de Belmonte, donde las expectativas parecen distintas, si bien la vida útil de la explotación se ha reducido de nueve a cuatro años. La cotización del oro y la “decepcionante” caída de las reservas condicionan también la apertura de la mina de oro de Salave, que la empresa canadiense Astur Gold pretende abrir en el occidente asturiano a pesar de la enorme contestación social.

Por el momento, los propietarios de la explotación de Carlés limitan a una situación temporal el cierre de esta mina, pero los trabajadores y vecinos de la zona son bastante pesimistas y consideran que nadie se ha comprometido de manera fehaciente a que el trabajo continúe. Los más optimistas destacan como dato positivo que los más de 340 empleados que forman la plantilla de las dos explotaciones –las dos únicas que la compañía tiene en España– continuarán con las mismas condiciones laborales y, a corto plazo, no se prevé ningún reajuste entre sus miembros.

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La idea inicial de Kinbauri es cerrar progresivamente la explotación para que quede sin actividad antes de que acabe el año y mantener el ritmo de trabajo hasta que la situación de las reservas dé un giro y se pueda conseguir una amortización razonable de los recursos, combinado con una desaceleración en Boinás.

En medios económicos se pone de relieve que los proyectos de la compañía aurífera están relacionados con los precios de los metales. En ese sentido, se hace hincapié en el hecho de que la cotización del oro está muy por debajo de las expectativas de los propietarios y estos prefieren mantener un estrategia de paralización de la producción hasta que la situación amaine, consideración que es vista con escepticismo entre los especialistas en Asturias, que opinan que el oro no alcanzará los niveles de años atrás.

Otras alternativas barajadas por la empresa están dirigidas a explorar determinadas áreas de Carlés, en zonas limitadas e incluso modificar la forma de explotación y centrarse en yacimientos que ahora mismo la compañía considera secundarios para su estrategia productiva.

Todas estas circunstancias condicionan sin duda el proyecto de la mina de Salave, especialmente la cuestión de la cotización del metal, a lo que hay que añadir los determinados informes geológicos que pueden poner en duda la rentabilidad de la futura explotación en el occidente costero asturiano.

Si a eso se le suma la demora del Gobierno regional de Javier Fernández para conceder la licencia definitiva (a pesar de que los ecologistas sugieren que el Ejecutivo autonómico es muy proclive a las intenciones de Asturgold) y que la polémica sobre los efectos del yacimiento sobre  medio ambiente de la zona (en concreto sobre la agricultura y la ganadería) no se ha disipado, parece difícil que la mina de Salave pueda tener un desarrollo laboral normal en los próximos meses.

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