CATEDRAL DE ÁVILA: MÁS TURISTAS Y ALGUNA QUEJA

"¿Tenemos que pagar por ver la tumba de Adolfo Suárez?"

Las visitas a Ávila han crecido casi un 30% desde que fue enterrado en su catedral Adolfo Suárez. Algunos protestas por tener que pagar para ver la tumba

Foto: El féretro de Adolfo Suárez, a su llegada a la catedral el 25 de marzo. (Efe)
El féretro de Adolfo Suárez, a su llegada a la catedral el 25 de marzo. (Efe)

-"Oiga, ¿para visitar la tumba de Adolfo Suárez?"

-"Está en este claustro, y la entrada a la catedral, el tesoro y el claustro cuesta cuatro euros".

-"¿Y hay que pagar? Porque nosotros venimos sólo a ver la tumba, no la catedral..."

-"No se paga por ver la tumba, se paga por ver la catedral, el museo catedralicio y el claustro, donde está la tumba de Suárez".

La escena tiene lugar el pasado miércoles, hacia el mediodía, entre Rita, quien regenta desde hace unos 15 años (y dando "gracias a Dios" por el privilegio) la taquilla de la catedral de Ávila y una mujer que, junto a su esposo, ha acudido a visitar el lugar donde reposan desde el día 25 de marzo los restos del primer presidente de la democracia española moderna. Concluye sin más problemas, con el marido, que parece algo avergonzado por la insistencia de su mujer en asuntos pecuniarios, abriendo la cartera y cerrando el diálogo: "Claro, perfectamente, se paga por todo. Muchas gracias".

Asunto zanjado. La entrada a la bellísima catedral cuesta cuatro euros que gestiona el cabildo, y, por tanto, cuatro euros les cuesta también a quienes sólo desean ver la tumba de Suárez, lo que inspiró hace unos días una carta de protesta al director en el periódico El País bajo el título de Con la Iglesia hemos topado. Cuatro euros que algunos abonan sin plantear nada y otros, no tanto.

"Me han llegado a decir hasta que en los cementerios no se paga. Pero yo llevo aquí 15 años cobrando entrada, y si Adolfo Suárez ha querido descansar hay que adaptarse a lo que antes había", sentencia Rita, que responde amable pero incómoda a las preguntas sobre el tema en su 'garita' a la entrada del claustro de ventanales góticos de la catedral, al lado de un stand en el que se venden "Llaveros para todos" (también por cuatro euros) y unas camisetas de Ávila (a ocho). 

Vista de la lápida de los duques de Suárez.
Vista de la lápida de los duques de Suárez.
Rodeando el claustro, al lado de la puerta que da entrada a la catedral en sí, se encuentra la lápida. Frente a ella, una mujer intenta retratar con su cámara a dos amigas que permanecen agachadas frente al modesto cordón rojo que la protege: "Si cojo vuestras caras no sale el cartel entero", se lamenta. El 'cartel', o más bien el epitafio, reza: "La concordia fue posible", bajo los nombres y fechas de nacimiento y muerte de los duques de Suárez. Una de las mujeres, que vienen de Cantabria a ver Ávila y ya estuvieron visitando la tumba a los pocos días del entierro ("Estaban las flores y todo"), explica: "Cuando vinimos la otra vez hubo muchos que, al ver que había que pagar, no entraron. Yo sí, porque viendo lo que se vio en este país con su muerte, y siendo Suárez quien fue, no me importa pagarlos".

Desde que Suárez y su esposa descansan en el claustro de la catedral, el turismo en Ávila ha vivido un incremento notable: el Ayuntamiento ha recaudado un 29,02% más desde el 26 de marzo hasta esta misma semana que en el mismo periodo que el año anterior por conceptos como la subida a las murallas, la entrada única a varios monumentos... No por el acceso exclusivo a la catedral, cuya gestión corresponde al cabildo catedralicio. Héctor Palencia, concejal del ramo, habla de colas ante la catedral (en Semana Santa y el puente del 1 de mayo) "que no se veían desde que en 2004 tuvimos la exposición de Las edades del hombre". Atribuye el auge del turismo a varios factores, como la promoción de la marca Ávila, la declaración de su Semana Santa como acontecimiento de Interés Turístico Internacional y, sí, la tumba de Adolfo Suárez: "Ayuda a que la gente recuerde que Ávila está allí", explica. 

Sobre las quejas, el deán responde: 'Que prueben a ver la tumba de don Juan, el padre del Rey, en El Escorial [10 euros]; la de Colón en la catedral de Sevilla [8 euros] o la de Napoleón en Los Inválidos [9,5 euros]'Fuentes del obispado rebajan el aumento de visitantes al templo desde el entierro a un 20%, admiten la existencia de quejas -ninguna por escrito- por el cobro de entrada ("pero como las había antes por la visita a la catedral") y son rotundas: "Que nadie se piense que se está sacando dinero de esto. Ni mucho menos". El deán de la catedral, Fernando Gutiérrez, señala que quienes acuden específicamente a ver la tumba de Suárez son sobre todo los abulenses, para quienes la entrada sí es gratuita. Y añade: "Creo que las quejas nacen de la incomprensión, más que de otra cosa: si no se cobrase, no se podría tenerlo abierto. Con lo que saca de la entrada, la catedral no tiene para restauraciones importantes".

Todo lo recaudado, aseguran en el obispado, revierte en el templo, tanto en el mantenimiento básico (3.000 euros al mes en luz, cinco personas en nómina) como en las restauraciones que deben llevarse a cabo: "La de la fachada occidental cuesta 350.000 euros, y parece que tenemos que aportar un 50%. Ahora está a la espera. Llevamos años que no entra ninguna subvención oficial", explica Gutiérrez. 

El deán, desde su modesta parroquia, es contundente: "Cuando ves desde dentro las dificultades de restauración y mantenimiento, dices, sí, la Iglesia es muy rica en patrimonio, pero no sirve para ser explotado económicamente, sino que se sustenta. La visión que hay que tener es que pagando contribuyes al mantenimiento de un lugar". También lo es respecto a las quejas que se refieren exclusivamente a tener que pagar por acceder a la tumba de Suárez: "Que prueben a ver la de don Juan, el padre del Rey, en El Escorial (10 euros); la de Colón en la catedral de Sevilla (8 euros) o la de Napoleón en Los Inválidos (9,5 euros)". Sin embargo, su contundencia vacila cuando se le piden datos del aumento de los visitantes estos últimos meses, o al menos la cifra de visitantes media de la catedral en un mes o en un año cualquiera, o quizá la que puede tener un día de diario, como el pasado miércoles... "No lo sé. No lo sé. No te lo puedo decir". Ante la insistencia, aventura: "Será pareja a la de los que visitan las murallas, unos 40.000 o 50.000".

Vista, esta semana, de la catedral.
Vista, esta semana, de la catedral.
Rita, a la entrada del claustro, tampoco sabe dar cifras, ni siquiera aproximadas, a pesar de que es su mano la que va sacando una entrada y otra y otra del taco de tickets verdes que guarda a buen recaudo. Palencia, el concejal, dice que la Iglesia tampoco da cifras de periodos concretos al Ayuntamiento ("Creo que porque no lo tienen tan informatizado como nosotros", explica), salvo las anuales: la catedral contó con 84.765 visitantes en 2013, según el Observatorio Turístico de la Ciudad de Ávila. Las protestas porque sólo pueda verse la tumba del presidente Suárez pagando entroncan con una polémica más general, la del cobro de entrada por parte de la Iglesia a templos, como la mezquita de Córdoba, que son patrimonio histórico y cultural.

"Es su patrimonio, y algo revierte en los monumentos, que es lo que argumenta la Iglesia. Como asociación no tenemos posición al respecto, al menos mientras los templos estén abiertos al público", señala Ana Velasco, secretaria general de la Asociación Española de Gestores del Patrimonio Cultural, que sin embargo recuerda lo muchísimo que contribuye el Estado español a la restauración de estos monumentos.

Cristina Blanco, gerente del Museo Adolfo Suárez y la Transición, en Cebreros, el pueblo natal de Suárez (tres euros "simbólicos" de entrada general, con un día gratuito), recalca: "Nos hemos malacostumbrado a no pagar la cultura. Y a veces hay que pagar para valorar las cosas. Respecto a la cuestión de la tumba, la postura que ha tomado la Iglesia me parece coherente, porque ya tenían esa tasa antes. Ahí está también (a unos pocos metros de Suárez) el presidente de la República en el exilio, Claudio Sánchez Albornoz".

"Si no hubiera estado Sánchez Albornoz, que fue el que abrió camino, probablemente a Suárez no se le hubiera concedido estar aquí", elucubra el deán. En la catedral, entre tanto, la pregunta más repetida sigue siendo "¿dónde está la tumba de Suárez?" porque es tan "discreta" (la palabra es del deán) que muchos ni la encuentran. Fuera, en la tienda Recuerdos del Nogal que hay frente a la entrada, el encargado, Santiago, explica: "La gente ha protestado siempre por tener que pagar; con Suárez o sin Suárez".

Al lado, Ramón, empleado en el hotel Palacio de Valderrábanos (su primer cliente, en 1971, fue Adolfo Suárez, que se alojó en la habitación 126), dice que el impacto del funeral y el entierro ha sido muy grande: "Se ha convertido casi en un lugar de peregrinación", dice. Y Santiago añade: "Nos vienen con comentarios de todo tipo: que si no se ve más que una lápida, que si no está realmente dentro en la catedral, que si eres de Ávila pero te has olvidado el DNI tienes que pagar igual"... ¿El más surrealista? "Este: ¿Y no tenéis 'souvenirs' de Suárez?".

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