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La otra invasión: 197 invitados catalanes en las tribunas... y sin noticias de Mas

Ni estaba ni se le esperaba, como Armada en Zarzuela el funesto 23F, tan de actualidad estos días a cuenta de las supuestas revelaciones de Pilar Urbano

Foto: El 'conseller' de Presidencia de la Generalitat, Francesc Homs (i), en la tribuna de honor del Congreso. (EFE)
El 'conseller' de Presidencia de la Generalitat, Francesc Homs (i), en la tribuna de honor del Congreso. (EFE)

Ni estaba ni se le esperaba, como Armada en Zarzuela el funesto 23-F, tan de actualidad estos días a cuenta de las supuestas revelaciones de Pilar Urbano. En ausencia del gran protagonista de la jornada –el Ibarretxe catalán–, la Operación Artur Mas se quedó bastante más descafeinada y con, eso sí, un ejército de representantes del pueblo catalán abarrotando las tribunas del hemiciclo. 197 en total, según fuentes oficiales de la Cámara. Lleno absoluto, pues, en unas tribunas que, en máxima concurrencia, acogen a unas 180 personas (periodistas incluidos).

Sin Mas bajo la bóveda agujereada por Tejero, las tribunas se abarrotaron ayer de políticos de segundo nivel del escalafón que, precisamente por ello, restaron trascendencia a un debate que todos quisieron situar en el escenario de lo histórico, de lo que sobrepasa las generaciones. Pero las palabras y los hechos iban por caminos diferentes. Por más que Jordi Turull, el primero de los diputados de la delegación catalana, expusiera así, desde la tribuna, el sentido de su misión: “La historia nos ha convocado a todos. Vamos a corresponder este honor y a esta altísima responsabilidad”.

Todas y cada una de las intervenciones de la delegación diplomática catalana fueron efusivamente aplaudidas por las minorías nacionalistas de las bancadas y, sobre todo, por los invitados de las tribunas. Especial énfasis tuvo que poner el jefe de la casa, Jesús Posada, en recordar que los allí espectadores no se pueden manifestar ni a favor ni en contra de ninguna de las intervenciones expuestas desde el hemiciclo.

Francesc Homs (i) y el conseller de Agricultura, Josep Maria Pelegrí. (EFE)
Francesc Homs (i) y el conseller de Agricultura, Josep Maria Pelegrí. (EFE)

En ausencia de Mas, el Gobierno catalán estuvo representado por su lugarteniente Francesc Homs, consejero de Presidencia y portavoz de la Generalitat y de su jefe de filas. Le acompañaba también Josep Maria Pelegrí, consejero de Agricultura, Ganadería, Pesca, Alimentación y Medio Natural. La caravana de Convergència la completaba el presidente en funciones del Parlament catalán, Lluis Maria Corominas, exalcalde de Casteller del Vallés y responsable último de la delegación que viajó hasta Madrid para solicitar la competencia para el derecho a decidir.

El hemiciclo se convirtió, por una vez, en una cámara con especial acento y énfasis catalán. Y en esa representación tampoco faltó un importante equipo del PP catalán encabezado por su jefa de filas, Alicia Sánchez-Camacho, que, en su condición de senadora, pudo seguir el cara a cara desde la bancada azul del PP y cerquita del presidente del Gobierno. Por cierto, como gesto de distensión, llamó especialmente la atención el hecho de que la diputada autonómica de ERC, Marta Rovira, segunda representante de la delegación catalana, se acercase personalmente a dar la mano al propio Rajoy y a la vicepresidenta, Soraya Sáez de Santamaría, antes de subir a la tribuna. “Si nos conociéramos más, nos apreciaríamos más”, le dijo después a micrófono abierto. Quizá ese fue el tan manoseado espíritu de la Transición que ahora tanto se reclama.

Sánchez Camacho (c), junto a los diputados del grupo Popular. (EFE).
Sánchez Camacho (c), junto a los diputados del grupo Popular. (EFE).
Camacho, sea como fuere, se llevó consigo a uno de los duros, al alcalde de Badalona, Xabier García Albiol, a Enric Millo, su portavoz en el Parlament, y Alberto Fernández Díaz, hermanísimo del ministro del Interior y concejal de la Ciudad Condal.

Del PSC se acercó, por su parte, su vice primer secretario del partido y portavoz, Miquel Iceta. Iniciativa Per Cataluña-Verds (ICV) tuvo, por su parte, a su representante en la tribuna, a Joan Herrera, buen conocedor de la sede de la soberanía nacional, pero también a otra diputada regional, a Dolors Camat, portavoz de la formación en la Cámara catalana.

El ‘ciudadano’ Albert Rivera tampoco se perdió el encuentro. En el patio le quitó trascendencia, eso sí. “Era un debate previsible, una derrota de Artur Mas, a quien se esperaba y no ha querido venir. El problema es que algunos ya han dicho que van a seguir trabajando porque no aceptan que la soberanía reside en el pueblo español”. 

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