250 millones por derechoS de autor

Los ingresos de los artistas se desmoronan: la SGAE rebaja tarifas para lavar su imagen

La recaudación de la Sociedad General de Autores y Editores (SGAE) se ha desplomado en los tres últimos años, coincidiendo con la presidencia de Antón Reixa,

Foto: Antón Reixa durante una actuación de su grupo Os Resentido. (EFE)
Antón Reixa durante una actuación de su grupo Os Resentido. (EFE)

La recaudación de la Sociedad General de Autores y Editores (SGAE) se ha desplomado en los tres últimos años, coincidiendo con la presidencia de Antón Reixa, primero, y ahora de José Luis Acosta. En 2010, un año antes de que el juez Pablo Ruz descabezara a la cúpula de la entidad, entonces controlada por Eduardo Teddy Bautista, los ingresos por derechos de autor ascendieron a 342 millones de euros, frente a los poco más de 250 del último ejercicio, cuyos resultados aún no se han hecho públicos. Una caída en picado a la que no es ajena la enorme morosidad y, sobre todo, la rebaja de tarifas impuesta a la SGAE por las grandes cadenas de radio y televisión.

Cuando Reixa se hizo cargo de la SGAE, en 2012, la imagen de la entidad que gestiona los derechos de propiedad intelectual de músicos, compositores, cineastas, guionistas y productores estaba por los suelos. El artista gallego, que fue derrocado en julio de 2013 tras ser engullido por las intrigas palaciegas que parecen formar parte del ADN de la casa, culpó de la brutal caída de ingresos a factores como el desplome de la demanda cultural, la falta de inversión pública en el sector, el aumento del IVA al 21% o la desaparición de locales de ocio. Pero todas esas razones, con ser ciertas, no explican por sí solas el hundimiento de la recaudación. ¿Entonces?

Reixa dio una pista muy clara el pasado junio, sólo un mes antes de su destitución, cuando lamentó el "descrédito generalizado difícilmente imaginable" de la SGAE. La imagen de la entidad había tocado fondo en amplios sectores de la sociedad, especialmente entre los más jóvenes y los colectivos de internautas, por episodios como el cobro de derechos de autor en festivales benéficos y fiestas populares. Así que, para salvar la cara ante la opinión pública y frenar esa creciente hostilidad –alimentada por los paladines del gratis total en la red y los depredadores de la propiedad intelectual–, Reixa optó por embridar la supuesta voracidad recaudatoria de la SGAE y hacer la vista gorda con los morosos.

Pero su estrategia, luego seguida por Acosta, sólo ha servido para diezmar los recursos de la SGAE, sin obtener a cambio la contraprestación de una imagen pública más amable. Quizá el mejor ejemplo sea el hachazo a la recaudación procedente de las televisiones y radios, que constituye la principal fuente de ingresos de la entidad. Si en 2010 las cadenas de televisión y emisoras radiofónicas pagaron a la SGAE 152 millones de euros por los derechos de emisión de las obras incluidas en su repertorio, en 2012 la cifra cayó drásticamente hasta los 87 millones.

Fuentes muy cercanas a la sociedad de gestión de derechos de autor aseguran que la Unión de Televisiones Comerciales en Abierto (UTECA), la patronal que agrupa a las cuatro cadenas privadas de cobertura nacional, "ha impuesto una rebaja de tarifas que le ha supuesto hasta la fecha un ahorro de más de 70 millones de euros, los mismos que ha dejado de ingresar la SGAE". Rebajas alentadas desde el palacio de Longoria –sede de la entidad– y a las que se han sumado con entusiasmo las radios comerciales, las patronales hosteleras o las federaciones de discotecas, bares y restaurantes, que han forzado descuentos de varios dígitos en sus liquidaciones a la SGAE.

"Las televisiones autonómicas, además de haber logrado también rebajas importantes, deben muchísimo dinero, lo mismo que la Federación de Municipios y Provincias, cuya deuda supera los 50 millones de euros", sostienen las mismas fuentes. "La morosidad se ha convertido en una peligrosa bomba de relojería para la SGAE, incluida la pequeña morosidad de tiendas, supermercados, peluquerías o galerías comerciales, que hacen uso habitual del repertorio y, sencillamente, no pagan por ello", añaden. En 2012, último ejercicio incluido en los informes de gestión de la entidad, las deudas comerciales ascendían a más de 220 millones de euros.

En su cruzada por suavizar la imagen de ogro recaudador de la SGAE, Reixa y Acosta han apostado también por reducir la litigiosidad. Durante la etapa de Bautista al frente de la entidad, esta presentaba una media de 10.000 demandas judiciales al año contra los bares, discotecas, salones de bodas, peluquerías o pequeños comercios que eludían el pago de las tarifas por derechos de autor. Y las ganaba prácticamente todas. Hoy, el recurso a los tribunales es deliberadamente menor. "Es como la pescadilla que se muerde la cola", apuntan las fuentes consultadas. "Si los clientes no pagan, la SGAE pierde fuerza y credibilidad, y sin ellas la morosidad aumenta".

El Confidencial trató ayer repetidamente de contrastar estos datos con la actual dirección de la SGAE que encabeza Acosta, pero no hubo respuesta.

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