ROCA CRITICA A RAJOY SIN CITARLE

Miguel Herrero: “En la Constitución cabe todo lo que sensatamente se quiera”

Grandes coincidencias en el coloquio-debate entre Miquel Roca y Miguel Herrero y Rodríguez de Miñón en un auditorio repleto con personalidades

Foto: Miquel Roca y Miguel Herrero y Rodríguez de Miñón en el coloquio-debate. (EFE)
Miquel Roca y Miguel Herrero y Rodríguez de Miñón en el coloquio-debate. (EFE)

Grandes coincidencias en el coloquio-debate entre Miquel Roca y Miguel Herrero y Rodríguez de Miñón organizado por la Fundación Diario Madrid y la Asociación de Periodistas Europeos. Grandes coincidencias y un auditorio repleto con personalidades académicas, juristas, periodistas y políticos, en activo o ya retirados. Para ambos padres constitucionales, moderados por Àngels Barceló y Miguel Ángel Aguilar, el problema que se plantea con el proceso independentista catalán –que apenas mencionaron con tales o parecidas palabras– se remonta a la sentencia del Tribunal Constitucional de 2010 que, a instancias del recurso interpuesto por el PP, declaró inconstitucionales algunos preceptos del Estatuto de 2006 y estableció que otros pronunciamientos sólo lo eran si se interpretaban en el sentido de la resolución del órgano de garantías constitucionales.

Según Herrero hubo “más errores”, como la preferencia por inversores extranjeros a los empresarios catalanes en la OPA sobre Endesa o el “misterio” en el conocimiento de las balanzas fiscales de las comunidades autónomas. Para ambos, la terapia a la situación actual consiste en recobrar los valores de la Transición que Miquel Roca quiso “recordar” y “defender” como uno de los hitos más “importantes de la historia contemporánea de España”. Para el que fuera portavoz de la minoría catalana en el Congreso, “los problemas actuales son políticos, no jurídicos, ni jurisprudenciales, ni técnicos” y remató metafóricamente: “La academia debe abstenerse” porque con criterios políticos podría resolverse la cuestión, advirtiendo, sin embargo, de que “las grandes decisiones del país no pueden descansar sólo en la mayoría absoluta del PP”, aunque esta tenga aspectos positivos para la gestión de la crisis económica.

Toda la intervención de Roca fue un cántico al diálogo, el acuerdo, el entendimiento como en los tiempos de la Transición. Aunque evitó menciones personales, todo el auditorio entendió que se refería a Mariano Rajoy cuando señaló que “en ningún artículo se dice que la política sea cómoda” y que  “el político gana grandeza cuando va contra corriente”, citando como ejemplos a Adolfo Suárez, Felipe González y remontándose a De Gaulle.

Herrero fue más allá al sostener que “en la Constitución cabe todo lo que se quiera sensatamente que quepa” porque no fue “una transacción, sino un pacto de unión de voluntades”. El consejero de Estado se refirió a los valores de la Transición que siguen vigentes, aunque reconoció que “lo que han cambiado han sido las actitudes” y advirtió de que “hay talibanes que desean que este problema acabe mal, que quieren el choque de trenes y que, tras la suspensión de una autonomía, quieren que se acaben otras cosas como la Monarquía… Son una minoría, pero están en la trastienda”, y alertó sobre su peligrosidad. Sin embargo, reconoció que no se dan condiciones adecuadas para una reforma de la Constitución (“la magia de la reforma” dijo, no existe) y abogó por apartar “el utillaje jurídico” e ir a una “convención y mutación constitucional sin necesidad de reforma”, tal y como se hizo en los primeros años ochenta con los pactos para generalizar las autonomías.

El desmarque más claro, y único, de Miguel Herrero de las posiciones de Miquel Roca se produjo cuando el jurista afirmó que “Cataluña es una nación cuya identidad se encuadra en la entrañable identidad de España”. Y añadió que “así como Cataluña no puede renunciar a su lengua, tampoco puede hacerlo al marco español de su identidad”.

Los problemas actuales son políticos, no jurídicos, ni jurisprudenciales, ni técnicos”, afirmó Miquel Roca

Ninguno de los dos ponentes, pese a las preguntas de Àngels Barceló y de la diputada del PSC Meritxell Batet, que asistía al acto, y que constataron la falta de voluntad política para un acuerdo y los cambios sociales y políticos actuales respecto de los de la época de Transición, fue capaz de esbozar fórmulas de arreglo o de encuentro entre Barcelona y Madrid, más allá de insistir en la necesidad imperiosa de negociar y de hablar. Roca llegó a afirmar que “ahora no hay voluntad política” para pactar pero “puede haberla” y –pidiendo no ser malinterpretado– reclamó que no se requiera en estos procesos plena transparencia. Herrero remachó la opinión de Roca al relatar cómo las delegaciones del Gobierno británico y del IRA estuvieron seis meses simplemente sentados sin contenido en sus conversaciones para proyectar una imagen de constante interlocución. “Transcurrido ese tiempo, ya no pudieron levantarse de la mesa”.

El coloquio-debate entre los dos juristas, ambos con largas trayectorias políticas, se resumió así en una exposición teórica sobre los valores de la Transición y su trasposición al momento presente con constante insistencia en la necesidad de que se abordase la cuestión catalana desde planteamientos políticos y no estrictamente jurídicos, lo que produjo algún desconcierto en un auditorio que quizás esperaba algo más que una remisión constante a la Transición. Un jurista de prestigio asistente al acto comentó de manera audible que “hemos asistido a un discurso voluntarista y descomprometido”. 

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