¿Éxito del contrato de emprendedores? el 85% es para trabajos de un solo año
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aunque se pierda la bonificación fiscal

¿Éxito del contrato de emprendedores? el 85% es para trabajos de un solo año

La mayoría de los contratos de apoyo a emprendedores que se firman renuncian a las bonificaciones fiscales, ese no es su mayor atractivo

Foto: Fátima Bañez durante el foro de Emprendedores y Autónomos (EFE)
Fátima Bañez durante el foro de Emprendedores y Autónomos (EFE)

Fue el contrato más mediático de la reforma laboral. Hoy por hoy, lo han suscrito 100.000 personas y suma y sigue. Está funcionando bien, asegura el Gobierno. Tanto es así que el pasado viernes Mariano Rajoy anunció su extensión a los trabajadores a tiempo parcial.

Los datos, sin embargo, indican que el éxito del contrato de apoyo a emprendedores no reside en su carácter indefinido. Ni mucho menos. Tampoco lo es por las bonificaciones fiscales, que pueden llegar hasta los 7.500 euros. No. Su mayor atractivo se encuentra en la posibilidad de contratar a un trabajador con un período de prueba de un año. Así, el 85% de los contratos de este tipo que se firmaron entre febrero de 2012 y agosto de 2013 se realizaron renunciando a las deducciones fiscales, a las que sólo tienes acceso cuando firmas por un período de al menos tres años.

Este porcentaje es el resultado del análisis de la respuesta parlamentaria del Gobierno (a partir de la página 536 de este documento) a una pregunta escrita de la diputada del PSOE Patricia Blanquer, fechada 30 de octubre de 2013. El Confidencial ha agrupado esa información (puede consultarla y descargarla aquí en formato reutilizable), que el Ejecutivo ofreció desglosada para 49 de las 52 provincias españolas y en la que se diferencia entre los contratos que tuvieron incentivos fiscales y los que no. Para acceder a los incentivos, las empresas de menos 50 trabajadores tienen que garantizar que contratarán a un nuevo empleado durante al menos tres años. Si renuncian, podrán aprovecharse de otras ventajas, entre las que destaca justamente la extensión del período de prueba (con despido gratuito, sin indemnización, como en cualquier período de prueba) a un año.

Alta tasa de permanencia

El Ministerio de Empleo, por su parte, maneja y esgrime otro dato para defender la operatividad de este modelo. "Entre el 60% y el 65% de quienes firman este contrato acaban quedándose en la empresa”, asegura a El Confidencial Engracia Hidalgo, secretaria de Estado de Empleo, en una conversación telefónica. Es la misma tasa que para los contratos indefinidos normales, añade.

La secretaria de Estado de empleo asegura que entre el 60% y el 65% de quienes firman este contrato acaban quedándose en la empresa.

Preguntada sobre por qué el 85% de quienes apuestan por esta figura contractual no se aprovecha de las bonificaciones, Hidalgo explica que "puede que las pidan más tarde". No hay datos, por el momento, para conocer en qué medida se recupera este incentivo fiscal una vez firmado el contrato. Un contrato que, asegura Hidalgo, ha sido una apuesta ganadora: “Es una figura con la que quisimos fomentar el empleo indefinido. Y aun siendo arriesgada, ha tenido arraigo”.

En el último año, ha aumentado el número de contratos de apoyo a emprendedores en un 10%. Sin embargo, los datos de la respuesta parlamentaria que este diario ha analizado subrayan que con el número total crece también la diferencia entre quienes piden la bonificación y quienes prefieren renunciar a ella. En el mes de agosto de 2013, la tasa de contratos sin deducciones fiscales llegó al 93%, muy por encima del 74% en el que se situaba en marzo de 2012, cuando se instauró este nuevo formato. Y, en relación con la totalidad de los contratos, siguen representando un porcentaje muy bajo.

¿Éxito?

El escaso brillo del que fue el contrato más mediático de la reforma laboral es algo que subraya, por otra parte, también el último Barómetro del Mercado de Trabajo del Instituto para las Relaciones Laborales y el Empleo de la Fundación Sagardoy, presentado este miércoles en Madrid. "El contrato para emprendedores ha sido relativamente poco positivo", destaca Jesús Merceder Uguina, catedrático de Derecho del Trabajo en la Universidad Carlos III de Madrid y autor del Barómetro. "Ofrece características interesantes y facilidades significativas, pero no termina de despegar: las trabas jurídicas, la obligación para pequeñas empresas a comprometerse a un contrato de tres años o su complejidad pueden hacer las claves de que no termine de instalarse", añade.

Fuentes de la CEOE consultadas por este diario apuntan, en este sentido, a la complicada situación económica: "Para recibir las bonificaciones, las empresas tienen que presentar resultados positivos. Y son muchas las que, hoy, no pueden garantizarlos".

Las cifras definitivas sobre la efectividad de estos contratos llegarán, con toda probabilidad, una vez hayan acabado los tres años durante los cuales estén disponibles las ayudas fiscales. Por el momento, el contrato no ha sido el “fracaso” que vaticinaban sus detractores cuando fue implantado, asegura el Ministerio de Empleo. Pero, con los datos en la mano, la posibilidad de extender el período de prueba a un año parece haber sido casi el único atractivo para las empresas.

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