Caso Gürtel: El ‘contable de la Gürtel’ pagaba el jet de Corinna para sus viajes de negocio y placer. Noticias de España
FASANA ABONABA 300.000€ ANUALES EN TARJETAS PREPAGO DE 50 HORAS A TRAVÉS DE RHONE GESTION

El ‘contable de la Gürtel’ pagaba el jet de Corinna para sus viajes de negocio y placer

La princesa Corinna zu Sayn-Wittgenstein, amiga del rey Don Juan Carlos y bróker del Gobierno español, se movía por Europa en sus viajes de ocio y

Foto: El ‘contable de la Gürtel’ pagaba el jet privado de Corinna para sus viajes de negocio y placer
El ‘contable de la Gürtel’ pagaba el jet privado de Corinna para sus viajes de negocio y placer

La princesa Corinna zu Sayn-Wittgenstein, amiga del rey Don Juan Carlos y bróker del Gobierno español, se movía por Europa en sus viajes de ocio y negocios a bordo de un avión privado contratado desde Ginebra por Arturo Fasana. El contable helvético de la trama Gürtel tenía suscrito un contrato con la compañía aérea NetJets con cargo a una cuenta secreta vinculada a la ya conocida Soleado. Esa cuenta, controlada por Fasana, cumplía la función de nodriza, a través de la cual se desviaron decenas de millones de euros de Francisco Correa y otros empresarios españoles.

El acuerdo con NetJets Europe, filial del grupo norteamericano NetJets Inc, estaba a nombre de la sociedad suiza de Fasana, Rhone Gestion, pero los usufructuarios de los servicios eran exclusivamente la princesa Corinna y las personas que la acompañaban. En más de una ocasión, los empleados del aeropuerto de Torrejón, desde donde partían los vuelos de Madrid, pudieron comprobar que uno de esos acompañantes era Don Juan Carlos.

Las fuentes consultadas por El Confidencial mantienen que en los planes de vuelo y en las reservas, junto al nombre de la princesa Corinna, figuraban, indistintamente, las anotaciones: "Marqués de...", "Duque de...", "Conde de...". Era una fórmula para eludir la identidad real de sus acompañantes.

Rhone Gestion, la sociedad utilizada por Correa y otros empresarios españoles para ocultar sus bienes al fisco, contrataba con NetJets unas tarjetas prepago por una validez de 25 horas, que cubría el servicio de un avión de cabina mediana. Su precio era de 150.000 euros y había que abonarlo por adelantado. Ese tipo de contrato en el argot del sector del transporte privado se conoce como private jet card (PJC). Las tarjetas tenían una validez de doce meses y los servicios debían ser solicitados con 24 horas de antelación, a través de la oficina en Portugal. 

El tipo de avión utilizado por Corinna y sus acompañantes en sus desplazamientos era un jet Citacion Excel XLS con capacidad para seis personas. Por su tamaño y la capacidad de los depósitos de combustible, su alcance de vuelo era limitado. Pero cumplía las necesidades de la princesa Corinna, que se limitaban a movimientos por Europa. La mayoría de los vuelos eran contratados para viajar a Suiza, al sur de Francia y Palma de Mallorca. A la capital balear, principalmente, durante los meses estivales. También realizaba algún desplazamiento a Moscú. Aquel contrato, aparentemente, no reunía ninguna excepcionalidad, pero estaba protegido por un gran secretismo.

Los contratos y el abono de las tarjetas prepago eran gestionados y abonados directamente por Arturo Fasana, aunque él nunca subió en ninguno de los aviones. En alguna ocasión su socio Bertrand Hagger también participó en las negociaciones. Como Corinna solía consumir al año dos tarjetas prepago por valor de 50 horas, Fasana transfería 300.000 euros anuales a la cuenta de la sociedad NetJets. 

La remitente era siempre Rhone Gestion, pero el dinero salía de otra cuenta controlada por la fiduciaria suiza a nombre de terceras personas, pero conectada con Soleado. Esa cuenta podría estar bloqueada en la actualidad a raíz de las comisiones rogatorias enviadas por la justicia española a Suiza por el sumario de la trama Gürtel. Fasana tenía fama entre los trabajadores de la empresa aérea de pagar siempre con estricta puntualidad y ser un intermediario riguroso.

Cuando el bróker suizo contactaba con la central de NetJets para renovar las tarjetas de vuelo, siempre comentaba: "Madrid está muy satisfecho del servicio". Cuando surgía alguna duda sobre los vuelos observaba lo siguiente: "Tengo que consultar antes con Madrid".

Corinna era la única cliente que disfrutaba del privilegio de utilizar los servicios en España y realizar los pagos desde Suiza. Sus actividades y sus acompañantes pasaban desapercibidos porque Rhone Gestion era la sociedad titular del contrato. 

Una noche de película 

A la responsable de la compañía NetJets en España le tocó vivir una escena de película de espías. Nunca olvidará aquella noche fría del invierno de 2006 cuando dos individuos trajeados de negro se presentaron en un restaurante preguntando por ella. Ella se encontraba en una cena de negocios con un futuro cliente en un establecimiento de lujo de la zona del Retiro de Madrid, pero no pudo eludir el requerimiento de aquellos fornidos hombres. Le dijeron que trabajaban para el Estado y que estaban allí para pedirle máxima confidencialidad sobre las relaciones de Fasana y los nuevos clientes de la compañía.

La pareja de desconocidos -la ejecutiva pudo averiguar después que se trataba de funcionarios de los servicios secretos españoles- le insistió en que iban a cerrar el contrato con su compañía pero, a cambio, exigían la más absoluta discreción por la importancia de los pasajeros. En ningún momento desvelaron los nombres reales de los nuevos usuarios. Pero los trabajadores del aeropuerto de Torrejón y los empleados de la compañía aérea pronto comenzaron a hacer comentarios sobre aquella pasajera con un "apellido tan impronunciable".

Para los trabajadores de NetJets, aquellas instrucciones de total discreción no suponían una excepción. Estaban acostumbrados a cumplir con la más estricta confidencialidad por el nivel de la cartera de clientes, que incluía a poderosos hombres de negocios, los miembros de la familia real británica y otras coronas europeas. Y durante años la compañía y sus trabajadores cumplieron a rajatabla ese compromiso. El Confidencial ha podido obtener los datos sobre el contrato aéreo de Corinna en fuentes del círculo de amistades de la princesa, después de que trascendiera su relación de amistad con el Rey. La propia Corinna admitió en una entrevista periodística que había trabajado para el Gobierno español en varias operaciones internacionales. Muchos de sus negocios en su etapa de comisionista de éxito fueron gestionados desde los aviones contratados por Fasana.

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