Los equilibrios de Ruiz-Gallardón entre Rajoy y Aznar desatan las suspicacias en el PP
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EL EXPRESIDENTE DEL GOBIERNO ELOGIA EN PRIVADO AL MINISTRO DE JUSTICIA

Los equilibrios de Ruiz-Gallardón entre Rajoy y Aznar desatan las suspicacias en el PP

Alberto Ruiz-Gallardón ha vuelto a ser el verso suelto del PP, esta vez del Gobierno, después de la andanada de José María Aznar contra el propio

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Los equilibrios de Ruiz-Gallardón entre Rajoy y Aznar desatan las suspicacias en el PP

Alberto Ruiz-Gallardón ha vuelto a ser el verso suelto del PP, esta vez del Gobierno, después de la andanada de José María Aznar contra el propio Ejecutivo. En fuentes del partido atribuyen su desmarque del silencio o del desdén oficial recomendados por la dirección del partido para responder al expresidente a la afinidad y el predicamento del ministro de Justicia entre el propio Aznar y sus incondicionales, la primera su sucesora al frente de la alcaldía de Madrid: Ana Botella.

El ensayo de equidistancia entre Rajoy y Aznar al poner en acento en que el discurso del Gobierno y el del exjefe del Ejecutivo "no es distinto" ha despertado entre los dirigentes del PP el recuerdo de que el titular de Justicia tiene claves y relaciones con el antiguo presidente que a los demás se les escapan. Además, existe la creencia de que Ruiz-Gallardón es de los pocos miembros del actual Ejecutivo que no está hecho a la idea de quemarse del todo en el primer gabinete de Rajoy. Y que puede aspirar a prolongar su vida política y presentarse como un recambio de futuro, aunque sea a largo plazo. 

La teoría de que el siempre ambicioso Ruiz-Gallardón prueba a ponerse de perfil por si puede ofrecerse como solución en caso de catástrofe choca con su labor y actitud al frente de Ministerio Justicia. No ha rehuido debate alguno ante la oposición, ha removido el poder judicial con reformas como las del CGPJ y se ha atrevido a reabrir la discusión sobre el aborto en línea con el programa del partido.

El ministro más denostado por la izquierda después de Wert

Con el cambio que anuncia en la ley sobre interrupción del embarazo del PSOE,  se ha convertido, después de José Ignacio Wert, en el ministro de Rajoy más denostado por la progresía y el feminismo más radical. Todo un cambio en el Ruiz-Gallardón que cultivó durante años, al frente de la Comunidad de Madrid y del Ayuntamiento de la capital, la buena imagen ante la izquierda y los medios de comunicación más próximos a la misma desmarcándose a veces del Partido Popular como verso suelto muy útil para ganar elecciones.

El origen de las suspicacias internas ante el ministro reside en su respuesta a la enmienda de Aznar a la labor del Gobierno y su "resignada languidez". Ruiz-Gallardón sostuvo que "la voz de un expresidente siempre debe ser oída, al margen de las coincidencias y las discrepancias", le pareció bien que quiera "estar en el activo de la política" y reconoció que expresaba "las inquietudes de una parte de la sociedad"

La reacción no ha gustado nada en la sede central del PP, por muy acostumbrados a que el exalcalde de Madrid vaya por libre. Llueve sobre mojado y cuando hace pocas semanas del último conflicto que creó al partido y al Grupo Popular al desatar el debate sobre el aborto, sin avisar ni informar a nadie. En fuentes de la formación, aparte de la inoportunidad del debate abierto, se quejaban porque carecían de la información necesaria sobre el proyecto que tenían que defender. 

Diez años detrás de la carrera de Botella

Dicen en medios del PP que Ruiz-Gallardón es el único miembro del Gobierno que mantiene relaciones con Aznar y aseguran, siempre por terceras personas, que el expresidente del Gobierno sí habla bien del titular de Justicia, quizá porque se ha atrevido a enfrentarse sin complejos a la izquierda. Luego está el hecho de que acogió y promocionó a Ana Botella en el Ayuntamiento de la capital, desde que Aznar estaba todavía en La Moncloa hasta que él mismo le cedió la Alcaldía de Madrid, cuando Rajoy llegó a la Presidencia del Gobierno y le eligió para dirigir el ministerio de Justicia.

Esos datos pueden explicar que el ministro de Justicia se presente como conciliador entre el presidente de su partido y Aznar, como si no se hubiera metido con el Gobierno. Pero también se gana las suspicacias de los dirigentes más marianistas, que controlan aparato y Gobierno y están encelados en la idea de que la crisis económica e institucional no está para divisiones internas ni poses personales.

José María Aznar Botella Mariano Rajoy