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La mafia marsellesa, a por los macroburdeles de La Jonquera
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SOSPECHAN QUE CLANES DE LA DELINCUENCIA FRANCESA COMIENZAN A ECHAR RAÍCES EN CATALUÑA

La mafia marsellesa, a por los macroburdeles de La Jonquera

El crimen nunca descansa, y menos si el premio es un lucrativo negocio. El pasado fin de semana, cinco individuos armados con subfusiles dejaron en la

Foto: La mafia marsellesa, a por los macroburdeles de La Jonquera
La mafia marsellesa, a por los macroburdeles de La Jonquera

El crimen nunca descansa, y menos si el premio es un lucrativo negocio. El pasado fin de semana, cinco individuos armados con subfusiles dejaron en la puerta del Paradise, un macroprostíbulo ubicado en la localidad gerundense de La Jonquera, un coche bomba. En su interior, había un kilo de explosivo junto a dos bombonas de butano y una mecha lenta que parece ser la que falló. Todo muy profesional y muy extraño. Pero no era la primera vez que el local, considerado uno de los mayores burdeles de Europa en su género, sufría un atentado: hace un par de semanas, dos hombres que viajaban en una motocicleta, lanzaron dos granadas contra el edificio. Una estalló, causando daños materiales de escasa consideración, y la otra quedó intacta. Incluso antes de abrir sus puertas al público, en octubre del 2010, unos desconocidos rociaron la puerta con gasolina y le prendieron fuego.

La forma de actuar no deja lugar a dudas: se trata de una obra de profesionales. “Sólo han querido dar un susto, un aviso”, dice a El Confidencial una fuente policial. si no hubiera sido mucho peor. Porque las pesquisas apuntan a que algún grupo organizado de envergadura está detrás de estos avisos. “Todo hace sospechar que se trata de los marselleses. Son gente muy violenta a la que no le importa nada. En sus tiempos, los grupos de marselleses, que se nutrían preferentemente de pied noirs (pies negros, ex combatientes argelinos o magrebíes), se ofrecían incluso como mercenarios. Y son clanes que dejan pequeña a la propia Mafia italiana. Es más: la Mafia nunca osó enfrentarse a ellos, sino que establecieron alianzas. Lo que pueden pretender es que les paguen un impuesto o lograr una participación en el negocio, al precio que ellos decidan, naturalmente”, añade la misma fuente.

Quien haya conocido a las grandes bandas de marselleses de hace un par de décadas sabe que el modo de proceder es similar al que tenían entonces. “No se detienen ante nada. Para esta operación, robaron un Porsche Cayenne y luego le prendieron fuego, con lo que desaparecen las huellas. Eso sólo lo hace gente muy determinada. Lo que está claro es que decidieron dar un aviso al dueño del local. Aún esperan que pague o que les ceda parte del negocio, porque de lo contrario ya se habrían cargado el edificio y lo habrían convertido en un solar”.

Por si fuera poco, en un correo anónimo enviado a periodistas y a miembros de los diferentes cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado advertía al propietario del prostíbulo, José Moreno de que  o paga lo que debe  ("él ya sabe a quién debe") o "lo consideraremos una declaración de guerra abierta y procederemos a su aniquilación y haremos explotar hasta la última piedra del negocio". Una advertencia directa y sin paliativos.

“Los marselleses están ya muy controlados en Francia, por lo que tratan de expandir su negocio más abajo de los Pirineos", señala otra de las fuentes. "Buscan oportunidades y se han dado cuenta de que España es Jauja. Aquí multamos a las prostitutas por ponerse en la carretera, pero dejamos de lado a los grandes grupos organizados, que campan a sus anchas”, advierte esta fuente.

El motivo del interés por la prostitución al sur de los Pirineos es muy simple: "Un negocio como éste da mucho rédito, es muy jugoso. El Paradise está lleno de franceses durante los fines de semana, que vienen a emborracharse y a buscar sexo. Es un negocio boyante y es lógico que quieran controlarlo”. Otro experto agente señala que “los prostíbulos al margen de la AP7 en la zona francesa han desaparecido. Ya no hay locales en la zona de Montpellier, por lo que ahora todo el negocio de la prostitución se concentra en territorio español y eso es un bocado apetitoso para los clanes mafiosos del otro lado de la frontera”.

Curiosamente, la pasada semana fueron detenidos en Cataluña dos capos de la mafia marsellesa y corsa, que vivían en la Costa Brava: Laurent Fioccioni, el mago, ex colaborador del legendario narcotraficante colombiano Pablo Escobar, y Raymond Mihière, el chino, propietario de un restaurante en Castelló d’Empúries. Hace tres años que comenzaron a montar una infraestructura que les permita camuflar sus actividades delictivas con negocios aparentemente legales. Mihière había tenido que huir del país vecino después de que varios de sus hombres fuesen asesinados por clanes rivales.

Además, ambos habían planeado introducirse en el negocio de la prostitución, aunque los investigadores se mantienen cautos y no les relacionan todavía con los atentados contra el Paradise. ”De todos modos, lo que es preocupante es que hay al menos un grupo de la Mafia marsellesa que se ha asentado ya aquí y eso es peligroso y puede traer complicaciones”, dice una de las fuentes consultadas.

El crimen nunca descansa, y menos si el premio es un lucrativo negocio. El pasado fin de semana, cinco individuos armados con subfusiles dejaron en la puerta del Paradise, un macroprostíbulo ubicado en la localidad gerundense de La Jonquera, un coche bomba. En su interior, había un kilo de explosivo junto a dos bombonas de butano y una mecha lenta que parece ser la que falló. Todo muy profesional y muy extraño. Pero no era la primera vez que el local, considerado uno de los mayores burdeles de Europa en su género, sufría un atentado: hace un par de semanas, dos hombres que viajaban en una motocicleta, lanzaron dos granadas contra el edificio. Una estalló, causando daños materiales de escasa consideración, y la otra quedó intacta. Incluso antes de abrir sus puertas al público, en octubre del 2010, unos desconocidos rociaron la puerta con gasolina y le prendieron fuego.