LA REFORMA EDUCATIVA INCLUIRÁ UNA PRUEBA FINAL SOBRE EL BACHILLERATO

Wert cuestiona la selectividad por tener un 94% de aprobados

La reforma educativa que cocina el Ministerio de Educación sustituirá las actuales pruebas de acceso a la Universidad (PAU) por una especie de revalida al final

Foto: Wert cuestiona la selectividad por tener un 94% de aprobados
Wert cuestiona la selectividad por tener un 94% de aprobados

La reforma educativa que cocina el Ministerio de Educación sustituirá las actuales pruebas de acceso a la Universidad (PAU) por una especie de revalida al final de Bachillerato porque el modelo de la Selectividad “no funciona” pues lo “pasan el 94% de los alumnos”. Con esa argumentación justificó ayer el ministro José Ignacio Wert en el Campus FAES 2012 la incorporación de nuevos exámenes al final de cada etapa educativa que serán “externos” y “nacionales”.

Como ya explicó la semana pasada en la presentación del informe sobre la Ley Orgánica de Mejora de la Calidad Educativa, el nuevo sistema que diseña el PP incluirá una reválidas al final de cada ciclo, en Primaria, Secundaria y Bachillerato. Esta última, que sustituirá a la PAU examinará a los alumnos sobre todos los cursos de Bachillerato y será necesario superarla para obtener el titulo y poder acceder a la universidad. La prueba solo se superará con un 5 y medirá un 40% con la nota media del Bachillerato.

Ante los alumnos del campus de verano de FAES, Wert apostó ayer por “la cultura de la evaluación” de modo que “todo final de etapa” venga “marcado por una prueba externa” para “estar seguros de que el sistema funciona de una forma razonable”. Una prueba que, por ejemplo, si no se supera en Primaria conllevaría la repetición del sexto curso.

En este sentido, el ministro explicó que “la única prueba de evaluación final” que ha persistido en España es la de acceso a la universidad, que, en su opinión, parte de una “mala concepción” porque la superan la mayoría de los estudiantes.

“Mediocridad”

Wert abogó por la “la instalación consistente y robusta” de las pruebas externas porque el sistema educativo español "se ha deslizado hacia la mediocridad", como consecuencia de la aplicación, dijo, del modelo de educación comprensiva en el que se han basado los sistemas socialdemócratas y que apuestan por la promoción automática y la no segregación de los alumnos. En su opinión, ese es un criterio “letal”. “Al final la forma de no segregar es no medir y las consecuencias de no medir es que no existen aspiraciones de rendimiento”, dijo.

Para Wert, afirmar que tenemos actualmente “la generación mejor preparada de la historia” en España “es una bobada, siendo verdad” porque lo importante no es estar más formados que nuestros antepasados sino “tan preparados como la mayor parte de con quienes tendrán que competir, para encontrar un puesto de trabajo”.

Ha dicho, en esta línea, que el informe PISA es una "bendición" porque sin él "no sabríamos dónde estamos" en cuanto a los pésimos resultados que obtienen los estudiantes españoles en lengua, idiomas, ciencias y matemáticas.

El ministró defendió que la reforma que plantea el Gobierno es “sensata y prudente” y ha negado que su esencia sea “ideológica” salvo que “sea ideológico el pretender que los españoles tengan una mejor educación”.

Aunque está dispuesto a hacer un “esfuerzo de diálogo” con toda la comunidad educativa, las fuerzas políticas y la sociedad, buscando el “máximo consenso”, advirtió que no va a “supeditar la esencia de esta transformación a la consecución de ese consenso”.  “Si ese consenso no parece posible, la reforma se va a tramitar con la diligencia que nos parece aconsejable”, concluyó. El líder del PSOE, Alfredo Pérez Rubalcaba, ya advirtió ayer, sin embargo, que condicionará el diálogo a que no haya reválidas, segregación de alumno, ni recortes.

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