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El tándem Azuaga-Menéndez, la vía para allanar la fusión Unicaja-Liberbank

Los personalismos pueden facilitar o truncar la primera gran fusión bancaria de los últimos años. Unicaja quiere mandar y Menéndez no se conformará con un puesto secundario

Foto: Manuel Azuaga, presidente de Unicaja Banco. (EFE)
Manuel Azuaga, presidente de Unicaja Banco. (EFE)

La fusión de Unicaja Banco y Liberbank se enfrenta todavía a grandes obstáculos. El primero, y de mayor magnitud, es decidir quién mandará en el nuevo grupo, algo que ha echado por tierra numerosas operaciones en el pasado. Fuentes próximas a las negociaciones consultadas por El Confidencial explican que el éxito de la fusión pasa por que Manuel Azuaga, actual número uno de la caja malagueña, sea presidente no ejecutivo, y Manuel Menéndez, primer ejecutivo de Liberbank, consejero delegado.

Desde el entorno de las entidades recuerdan que las negociaciones están todavía en una fase embrionaria y niegan que se hayan puesto sobre la mesas cuestiones de gobernanza. Pero lejos de ello, las dos entidades se están tanteando para esta guerra de sillas: Unicaja desea mandar en la nueva entidad, que lideraría como banco absorbente, y Menéndez quiere aprovechar sus bazas para tener un puesto clave: combinación de experiencia con una edad menos avanzada frente a los ejecutivos de la caja malagueña.

Azuaga tiene más de 70 años, frente a los 59 años de Menéndez, y los otros dos directivos con más peso de Unicaja son el consejero delegado, Enrique Sánchez del Villar, que llegó al grupo hace dos años y medio, y su director financiero, Pablo González, más joven que el consejero delegado de Liberbank.

Las conversaciones para la fusión avanzaron con fuerza hace algunas semanas, aunque se habían estancado hace unos días, por la crisis que atravesaban ambas entidades en bolsa y la necesidad de ampliar capital tras la fusión, como adelantó ayer este medio. El 'rally' que se apuntaron sus acciones este miércoles, del 14% y el 16%, podría reanimar la operación.

Otro de los temas a discutir de la fusión sería la futura sede del nuevo grupo. Todo apunta a que Unicaja lideraría la operación, por lo que la sede se quedaría en Málaga.

La entidad malagueña tiene a su favor que tiene mayor balance (57.000 millones frente a 39.000 millones de Liberbank), está más saneada y más capitalizada. Por su parte, el grupo liderado por Menéndez está más avanzado en digitalización e impulso de negocio.

Pros y contras

Junto a los personalismos, el mayor desafío al que se enfrenta la operación es que cuadren los números. Voluntad estratégica hay, pero la contabilidad exige que la entidad absorbida, en este caso Liberbank, ponga todos sus activos a valor razonable. Todos, incluidos los créditos sanos y la deuda en balance, aunque sea a vencimiento. Algo que podría implicar un ajuste elevado a nivel de provisiones, que habría que cubrir con una ampliación de capital.

Entre los puntos que invitan al optimismo para que avance la operación está el empuje del BCE, que está apretando las tuercas a las entidades con menor rentabilidad; y las sinergias de costes. Respecto a las primeras, se estima que el nuevo grupo podría cerrar más de 200 oficinas, un 10% de las actuales.

También son importantes las sinergias financieras: el nuevo grupo alcanzaría casi 100.000 millones en activos gestionados, lo que le permitiría disponer de más músculo para su digitalización, los costes regulatorios y la capacidad de salir al mercado a emitir deuda.

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