El fondo que doblegó a Argentina irrumpe de tapado en la quiebra de Reyal Urbis
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El fondo que doblegó a Argentina irrumpe de tapado en la quiebra de Reyal Urbis

Se llama Aurelius Capital y está aliado con Värde en la compra de deuda de Reyal Urbis, inmobiliaria que mañana se juega ir a liquidación si no saca adelante su propuesta de convenio

Foto: Reyal Urbis es el mayor moroso de la Hacienda pública.
Reyal Urbis es el mayor moroso de la Hacienda pública.

Se llama Aurelius Capital Management y se hizo mundialmente famoso por haber sido, junto a Elliot, uno de los fondos que plantaron cara al Gobierno de Argentina para cobrar sus quebrados bonos y que, tras una larga pelea de años, lograron arrancar un millonario acuerdo al presidente Macri, pacto que el 'Washington Post' cifró en una ganancia del 153% para Aurelius.

Con estas credenciales, el fondo liderado por Mark Brodsky acaba de aterrizar en España aliado con otro gran fondo internacional, Värde, y dispuesto a hacerse con otra débil presa, Reyal Urbis, según han confirmado tres fuentes conocedoras.

Los dos inversores van de la mano en la compra de deuda de la otrora gran promotora que mañana, miércoles, se enfrentará a su sentencia final si los acreedores no aceptan la propuesta de convenio presentada por el todavía presidente de la inmobiliaria, Rafael Santamaría.

La inminencia de esta fecha, unida al creciente apetito de los fondos inmobiliarios internacionales por hacerse con bolsas de suelo en nuestro país, ha convencido a Värde y a Aurelius de entrar por la puerta de atrás de Reyal y repetir la alianza que ya protagonizaron en IVG Immobilien, una de las mayores inmobiliarias de Alemania, en la que también participó Marathon.

Se da la circunstancia de que Marathon fue uno de los fondos que acompañaron a Värde en la compra de la deuda de San José Inmobiliaria, promotora que terminó engullendo y fusionándose con Vía Célere, y que también podría estar ahora en la órbita de Reyal.

Según las mismas fuentes, además de Värde y Aurelius, otros fondos, entre los que podría figurar Morgan Stanley, han ido adquiriendo deuda de Reyal y, actualmente, podrían controlar cerca de 1.000 millones de los 4.600 millones a que asciende todo el pasivo de la promotora. En el pasado, Appaloosa se hizo con una importante bolsa de créditos que ahora habría vendido a Värde y Aurelius.

Juego de equilibrios

El problema, como siempre ocurre en estos casos, es que hasta el último momento no se terminarán de aclarar las posiciones e, incluso, como señalan desde una entidad financiera, "hasta después de la liquidación se puede cambiar de postura".

La deuda de Reyal Urbis se divide en dos grandes créditos: un garantizado, que ronda los 3.500 millones, y otros créditos bilaterales por 470 millones. Además, la promotora adeuda 400 millones a Hacienda y créditos ordinarios a proveedores, los cuales, al no estar garantizados, son los más difíciles de cobrar.

En todos los demás casos, cada crédito tiene ligados unos bienes contra los que actuar que, en el caso del sindicado, actúan como una única entidad total. Los fondos han ido adquiriendo deuda a las entidades extranjeras, con Barclays y RBS a la cabeza, que sumaban algo más de 600 millones, así como a pequeñas entidades nacionales, como Banca March.

Sin embargo, los grandes acreedores nacionales, como Sareb (unos 1.000 millones), Santander (en torno 500 millones), ICO (220 millones), Popular (200 millones), BBVA (127 millones) y CaixaBank (cerca de 100 millones), se han mostrado más reacios a vender, a expensas de conocer cómo termina derivando la propuesta de convenio, votación en la que Hacienda es una pieza clave.

La cartera dirigida por Cristóbal Montoro tiene como máxima no aceptar quitas. Sin embargo, para lograr atraerla a sus posiciones, la promotora presentó un convenio singular para Hacienda, sin quitas pero con un largo calendario de pago, y recortes de entre el 83% y el 93% para el resto de acreedores.

Teniendo en cuenta que los activos de Reyal están valorados en 1.170 millones, y que tanto la Agencia Tributaria como las entidades financieras y los fondos tienen ligadas sus deudas a unos activos concretos, la mera liquidación supone ya aceptar una quita mínima del 75%.

Con todas estas cartas sobre la mesa, la última esperanza de Reyal está depositada en Hacienda y en que los fondos no logren sumar la minoría de bloqueo del 25% que evitaría sacar adelante cualquier propuesta de convenio.

Rafael Santamaría Varde Partners Inversores
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