El consejo sabía de la existencia del aparato

Indra, Monzón y el avión de 3,5 millones que utilizó para viajar al Mundial de Sudáfrica

El expresidente de la empresa participada por el Estado tenía contratado este medio de transporte de lujo al menos desde 2009 para uso corporativo y otros asuntos más personales

Foto: Javier Indra, en una imagen de archivo. (EFE)
Javier Indra, en una imagen de archivo. (EFE)

El uso de un avión privado que ha ido a parar a las manos de Cristiano Ronaldo ha sido el argumento utilizado por el consejo de administración de Indra para poner la proa a Javier Monzón, el anterior presidente de la compañía participada por el Estado. Ante el temor a que varios accionistas presenten demandas contra los gestores del grupo de defensa y tecnología por los cerca de 700 millones de pérdidas afloradas en los últimos nueve meses, la compañía ha optado por quitarle la presidencia honorifica después de haberle indemnizado con 14,33 millones de euros.

Pero ¿cuánto costaba el avión privado que usaba Javier Monzón cuando era presidente de Indra? ¿Desde cuándo lo tenía contratado? ¿Sabía desde hacía tiempo el consejo de administración que existía dicho medio de transporte de lujo o se enteró recientemente? ¿Lo usaba para asuntos profesionales o personales? Según fuentes internas de la multinacional controlada por la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI), el Gulfstream G200 había sido contratado hacía al menos cinco años y los consejeros tenían conocimiento de su existencia, así como del coste del alquiler.

Monzón siempre ha negado esta presunta utilización del avión corporativo para asuntos personales, como los viajes para trasladar a familiares

Otras fuentes añaden que en el presupuesto de Indra había al menos desde 2009 y hasta el último ejercicio una partida de cerca de 3,5 millones de euros anuales destinada al contrato de 'leasing' -sistema de alquiler con opción a compra al vencimiento- para tener derecho al bimotor diseñado por la compañía israelí Israel Aerospace Industries, y producido posteriormente por la compañía estadounidense Gulfstream Aerospace en Savannah, Georgia. 

De dominio público

De hecho, por toda la cúpula directiva era perfectamente conocida la existencia del avión privado y de los continuos viajes de Monzón, la mayoría para cuestiones profesionales derivadas de su cargo de presidente, pero otros, según fuentes próximas al consejo de administración, con destino personal. En la compañía se recuerda el vuelo que hizo el aparato de 19 metros de longitud a Johanesburgo para acudir a la final del Mundial de Sudáfrica en 2010, travesía que hizo en compañía de Ana Botín, presidenta del Santander.

Monzón siempre ha negado esta presunta utilización del avión corporativo para asuntos personales, como los viajes para trasladar a España a familiares cercanos. No obstante, en la compañía han pedido a la empresa que gestionaba el Gulfstream G200 detalles de todos los vuelos realizados durante los años del contrato. Una investigación que contrasta con el supuesto desconocimiento que los consejeros aseguran que tenían sobre la existencia del bimotor con una capacidad para dos tripulantes y ocho pasajeros.

El aparato, ahora traspasado a la estrella del Real Madrid, está equipado con un baño, vestuario, acceso a internet, teléfono y fax. Cuenta también con una cocina equipada y todo lujo de detalles, como lectores de CD y DVD. Alcanza una velocidad máxima de 900 kilómetros por hora.

El expresidente de Indra y contratante del avión fue destituido como presidente de honor la semana pasada cuando uno de los consejeros llevó la propuesta a la reunión del consejo de administración y este aprobó la destitución por unanimidad. Su nombramiento como presidente de honor se había producido el mismo día en que fue sustituido por Fernando Abril-Martorell en la presidencia ejecutiva de Indra a finales de enero.

Hasta la fecha, la empresa no había adoptado ninguna medida contra Monzón pese a que ya reconoció pérdidas de 92 millones contra los resultados de 2014, año aún de gestión de Monzón, tras provisionar más de 300 millones por proyectos inflados y fallidos. Los números rojos han ido creciendo trimestre tras trimestre hasta alcanzar los 561 millones registrados a 30 de septiembre. Un agujero que ha llevado a la multinacional a despedir a cerca de 3.000 empleados, 1.800 en España.

Empresas

El redactor recomienda

Escribe un comentario... Respondiendo al comentario #1
17 comentarios
Por FechaMejor Valorados
Mostrar más comentarios