Los Rubiralta ganan un año para salvar Celsa
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en junio tendrán que volver a refinanciar

Los Rubiralta ganan un año para salvar Celsa

Según fuentes del grupo empresarial, el plan de Francisco Rubiralta es cerrar este año 2015 con beneficios, aunque serán escasos, y poder repagar la deuda sin vender Celsa Nordic

placeholder Foto: Artur Mas, en la inauguración de una nueva planta en el complejo industrial de Celsa en Barcelona. (Foto: Celsa Group)
Artur Mas, en la inauguración de una nueva planta en el complejo industrial de Celsa en Barcelona. (Foto: Celsa Group)

El presidente de Celsa, Francisco Rubiralta, ha ganado un año de tiempo para intentar darle la vuelta a la complicada situación de Celsa Group, un gigante del acero trefilado, con presencia europea, pero que se encuentra en pérdidas y que debe 2.700 millones a casi treinta bancos, encabezados por CaixaBank, BBVA, Banco Santander y Banco Sabadell.

Según fuentes cercanas al grupo trefilero, el plan de Francisco Rubiralta es cerrar este año 2015 con beneficios, aunque serán escasos, y poder repagar la deuda cumpliendo los tecnicismos pactados sin vender Celsa Nordic, la filial que agrupa sus participadas en Noruega, Suecia, Finlandia y Dinamarca, incluyendo CelsaArmeringsstal y Celsa Steel Service. Esta parte del grupo emplea unas 800 personas y es líder de mercado de acero corrugado y malla electrosoldada en los países nórdicos.

Las venta de Celsa Nordic es uno de los puntos de fricción entre los Rubiralta y la banca. Los Rubiralta se resisten a vender la considerada joya de la corona del grupo, pero los bancos acreedores entiende que, si bien no se han producido incumplimientos, sí se ha activado el proceso de venta de Celsa Nordic. Sin embargo el pasado 7 de junio los banco votaron y decidieron que Celsa Group no vendiera su filial en los países nórdicos, según fuentes financieras conocedoras de las negociaciones entre los bancos y la familia.

Pero como se han devuelto 29,8 millones, entre vencimientos ordinarios y los correspondientes al tramo de préstamo adicional de 82 millones denominado Nueva Liquidez, los bancos entienden que no se ha producido incumplimiento, en buena parte porque son muy reacios a ejecutar los préstamos y quedarse con un grupo industrial de tales dimensiones.

Calendario previsto

El compromiso correspondiente a los 82 millones de Nueva Liquidez se revisará el siete de junio del año próximo. Y entonces la venta de Celsa Nordic volverá a estar sobre la mesa si la compañía no ha devuelto 26 millones de ese tramo.

Francisco Rubiralta pretende pagar esta parte y el resto de vencimientos previstos con la enajenación de la sede de Castellbisbal (Barcelona) y terrenos anexos Son plantas industriales y oficinas que suman más de 27.000 m2 y cuyo valor en este momento es discutible, si bien el plan de Celsa pasa por mantenerse como inquilino y ofrecer una rentabilidad pactada al comprador. La clave es si los terrenos, que son activos no vinculados al proceso productivo serán suficiente para compensar para cubrir el vencimiento pendiente de Nueva Liquidez.

Vencimiento en 2018

El tramo de Nueva Liquidez vence en su conjunto en 2018. Si la eurozona mantiene su actividad, los Rubiralta esperan salir a flote a pesar de las limitaciones técnicas.

Estas restricciones contractuales son las que genera confusión entre cumplimientos e incumplimientos. No se trata sólo de pagar sino de cómo se pague. Por ejemplo, las condiciones de la refinanciación marcan que las amortizaciones ordinarias, sólo se pueden cargar a la generación de caja orgánica, mientras que los de Nueva Liquidez han de hacerse frente gracias a dividendos de filiales –en esencia, los que provienen de Celsa Nordic– y las ventas de activos no vinculados al negocio corriente.

Gigante mundial

Celsa es un gigante mundial. El grupo factura 3.900 millones en su conjunto, un 2,5% menos en 2014 de lo registrado el año anterior. Pero es que el foco de la gestión está puesto en volver a la rentabilidad. Además, de en los países nórdicos también opera en Francia y Gran Bretaña. Pese a su tamaño, la deuda que acumula hace que hoy por hoy Celsa tenga los pies de barro.

En todo este año además de los 26 millones de Nueva Liquidez tiene que hacer frente a vencimientos de otros 25 millones correspondientes al grueso de la deuda. Pero estos no son problemáticos porque se pueden cubrir con la actividad ordinaria de la caja.

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