LEGO CELEBRA SU ANIVERSARIO EN ESPAÑA

40 años soñando ladrillos de colores

Lego cumple 40 años en España. Eduardo sigue, a sus 40 años, fascinado por este juego que se ha adaptado a los tiempos y sigue teniendo beneficios

Foto: Logo de Lego
Logo de Lego

Las pequeñas piezas de plástico que vuelven locos a niños y adultos cumplen 40 años en España. El universo Lego, de origen danés y que aterrizó en nuestro país a mediados de los 70, se ha metido de lleno en nuestras vidas. Y de algunas ya es imposible sacarlas.

Eduardo Fernández tiene el privilegio de tener la misma edad que la compañía en España. El amor por estas piezas de plástico fue a primera vista. Su hermano trajo los primeros juguetes de Inglaterra, cuando ni siquiera se comercializaban en España. Hoy, el pequeño piso de Alcalá de Henares lo comparten él, su mujer y las más de 20.000 piezas que tiene acumuladas.

Los llamados sets –escenarios–, las figuras de Star Wars, Toy Story o Cars adaptadas al mundo Lego se reparten por las estanterías. Hay que fijarse bien en cada rincón, cada pieza es minúscula, pero tiene su espacio compartido con velas, marcos de fotos y libros. Los ladrillos con los que hacer sus propias construcciones están meticulosamente guardados en cajones de plástico de un mueble de Ikea. La casa, pequeña, tiene cada rincón bien aprovechado para dar espacio a su afición. Y por si nos olvidamos de dónde estamos, Eduardo nos recibe con una camiseta con el símbolo inconfudible.

Todas las cajas originales de los juegos se esconden en un baúl que bien podría ser del tesoro. El coleccionismo llega a tal punto que guarda todos los catálogos de la compañía desde los años 80. Algo choca, sin embargo, en todo este universo: un escenario color rosa, demasiado moderno, colocado en una estantería. “Sí, es de mi mujer”, apunta Eduardo. Y es que, al final, ha metido de lleno a su pareja en este mundo gracias, en parte, a esta línea de productos destinada a las niñas, el sector infantil que aún le quedaba a la empresa de juguetes por fidelizar. Y la compañía se tomó su salida al mercado muy en serio. Envió a varias chicas a convivir durante seis meses con familias alemanas y españolas para apuntar qué les gustaba y qué no a sus hijas a la hora de jugar.

Una parte de la colección de Eduardo. (E. Villarino)
Una parte de la colección de Eduardo. (E. Villarino)

El impulso de internet

La asociación de amantes de Lego en España apenas tiene 13 años y llegó gracias a internet. “Hasta el año 2001 yo pensaba que esto sólo me gustaba a mí y a mi hermano, hasta que empezamos a bucear y ver que había otra gente, incluso en otras partes del mundo, y que se hacían eventos. Empiezas a ver que no eres un marginado, que no eres un friki”.

Por si fuera poco, Eduardo es un aficionado a los trenes, una pasión que es perfectamente compatible con este juego. “En 1991 me regalaron un tren de Lego de 9 voltios. La locomotora, llegó para mí 37 cumpleaños”. Sus amigos lo tienen fácil para saber qué regalarle en cada fecha especial. “Les digo que no se compliquen la cabeza, que me compren piezas y sets, que aunque los tenga repetidos, nunca es suficiente”.

Su pieza favorita es una minifigura de su primer set espacial. “No sólo por lo que significa en mi vida sino porque ya es la primera que tiene movilidad, ya puede coger cosas, conducir”. Su colección incorpora piezas que ya no se fabrican, de los años ochenta, y que hacen “incalculable” el valor de su muestrario. “No te podría decir una cifra pero por lo menos tendría tres o cuatro ceros”.

Apunta a que cada año se puede gastar unos 500 euros entre juegos nuevos y piezas de segunda mano que otros aficionados venden por internet. “La verdad es que a veces tienes que frenar un poco, porque si no invadiría la casa”, reconoce.

(E. Villarino)
(E. Villarino)

Este universo domina su vida. ¿Su mejor viaje? El día que visitó la fábrica de Lego. ¿La ilusión de su vida? Diseñar trenes en la fábrica de Lego. ¿Su objetivo a corto plazo? Seguir captando adeptos para este universo infinito.

Los niños españoles no construían

La llegada de Lego a nuestro país no fue fácil. En Dinamarca llevaba funcionando desde 1932 y en los años 70 decidieron aterrizar en un país como España en el que los niños jugaban mucho “pero construían poco”, según reconoce Alfonso Torrón, portavoz de la compañía. “Lego trató de seducirlos, de enseñarles que podían crear el juguete que siempre habían querido”.

(E.Villarino)
(E.Villarino)

Después vinieron las figuras y luego las licencias, es decir, los acuerdo con Disney o Warner para convertir al mundo de los ladrillos de colores las figuras de sus películas. Es uno de los pasos más importante dentro de la facturación de la empresa: en España esta parte del negocio representa entre el 25% y 30% de la facturación total.

Pese a que la compañía pasó su peor momento en 2005 y 2006, con el despido del 20% de la plantilla en todo el mundo, ahora vive su momento más dulce. Las nuevas tecnologías, lejos de apartar al juguete más tradicional, han aumentado sus ventas gracias a que han sabido subirse al carro a tiempo. “Para nosotros la tecnología ha sido una oportunidad. Nos hemos adaptado a lo que hay con videojuegos, cómics, una película, etc. En junio, por ejemplo, sacaremos una app para móvil llamada Superagentes en la que habrá que solucionar problemas con ayuda de los set de Lego”, avanza el portavoz de la compañía. Y el infinito mundo Lego continúa: este año ya hay previsto el lanzamiento de 12 líneas de producto, al margen de seguir completando las que ya existen.

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