LA JUSTICIA TAMBIÉN CULPA AL PUERTO DE BARCELONA

Condenadas seis constructoras a pagar 21 millones por el hundimiento del Muelle Prat

“Entre todos la mataron y ella sola se murió”. Es una de las frases que recoge la sentencia del juzgado que ha fallado sobre el hundimiento del Muelle Prat

Foto: Puerto de Barcelona. (Reuters)
Puerto de Barcelona. (Reuters)

“Entre todos la mataron y ella sola se murió”. No es un ejercicio literario, sino una de las frases que recoge la sentencia del Juzgado de Primera Instancia número 24 de Barcelona que, seis años después, ha fallado sobre el hundimiento del Muelle Prat en el Puerto de Barcelona que tuvo lugar el 1 de enero de 2007, quizá el mayor fiasco de las infraestructuras en Cataluña después de los retrasos en la llegada del AVE a la capital catalana.

La sentencia responde a una demanda del Puerto de Barcelona contra Ferrovial, Cyes y el resto de subcontratadas que habían participado en las obras del puerto. El tiro, sin embargo, no le sale todo lo bien que quisiera a la autoridad portuaria, que es considerada responsable en un 70% del siniestro.

Ahora bien, el Puerto de Barcelona, que preside Sixte Cambra, ha conseguido que condenen a las constructoras participantes a abonar a la autoridad portuaria 20,9 millones de euros “de manera solidaria”. Es decir, el juez considera al Puerto de Barcelona el principal responsable del accidente, pero valora que las constructoras lo eran también del 30% restante, y por ello las obliga a este desembolso.

Estado del Muelle Prat después del hundimiento.
Estado del Muelle Prat después del hundimiento.
El 1 de enero de 2007 las obras del Muelle Prat, en las que el Puerto de Barcelona estaba construyendo una terminal de contenedores que tenía que explotar el grupo chino Hutchinson se desplomaron en el mar. Dieciséis bloques de hormigón de la línea de atraque ganada al mar se hundieron en el agua. No hubo heridos al ser festivo, pero el accidente fue una catástrofe económica: dos años de retrasos, los costes de la reparación y una indemnización al grupo asiático. Por ello, el Puerto de Barcelona demandó a las constructoras en los tribunales y les exigió el pago de 101 millones de euros por daños y prejuicios.

Los condenados son Ferrovial, Construcciones y Estudios (Cyes), Dravo, Flota Proyectos Singulares, Sociedad Anónima Trabajos y Obras (Sato) y Construcciones y Obras J. Loren. Pese a quedar muy lejos de las pretensiones, la cantidad es muy alta, ya que el Puerto de Barcelona ganó 74,7 millones de euros en 2013, y este ejercicio le caerá un tercio de esta cantidad sólo gracias al fallo judicial.

Un varapalo siete años después

Portavoces del Puerto de Barcelona y de Ferrovial han evitado comentar el asunto. Lo cierto es que todas las partes quedan tan mal en la sentencia que nadie la ha hecho pública, pese a que el fallo es de septiembre del año 2013.

Las frases más duras de la sentencia son contra el Puerto de Barcelona, aunque al final es el más beneficiado por el fallo. Así por ejemplo se apunta que “la demandante AUTORIDAD PORTUARIA DE BARCELONA (APB) no es exactamente la del dueño de la obra que se limita a encargarla, pagarla y decepcionarla (…), sino que es evidente que la demandante APB asume la autoría de los proyectos constructivos y la dirección facultativa de la obra”.

Según el juez, “la dueña de la obra por propia decisión adquiere un papel bifronte como las clásicas caras de Jano: es dueña de la obra pero también directora y responsable última de la misma”.

Rebaja en la calidad de los materiales

La sentencia culpa del accidente a la mala calidad del relleno de los bloques que luego se desplazaron, provocando el hundimiento del muelle. Pero la sentencia concluye que “hay que tener en cuenta que ese cambio de materiales de relleno utilizando finalmente uno de calidad inferior al que preveía el proyecto inicial (…) es imputable tanto a la principal y demandante AUTORIDAD PORTUARIA DE BARCELONA que decide el campo marino del que debe extraerse el material (…) como a las compañías demandadas, cuyos técnicos tampoco paran en mientes”.

 

 

Toda la sentencia hace referencia una y otra vez a que, paradójicamente, la mayor responsabilidad del accidente recae en la demandante en la causa, la autoridad portuaria.

Cadena de subcontratas

Así, se aplica la responsabilidad a toda la cadena de subcontratas, empezando por el propio Puerto de Barcelona, que ejercía como director de las obras. “Esa comunidad de responsabilidades obliga a que cada palo aguante su vela y a probar la responsabilidad en que incurre cada uno de los agentes de ese proyecto constructivo considerado en su integridad”, señala la sentencia.

En otro punto se afirma: “La conclusión que se impone es la de que no puede la demandante autoexcluirse de la responsabilidad que como tal diseñadora del muelle y definida de sus características, se atribuye”.

Doble discurso

También se pone de manifiesto el doble discurso que ha desplegado el Puerto, puesto que en los tribunales exigía una compensación pero en su comparecencia en el Parlament para explicar el desastre echó tierra sobre el asunto.

“Si ante los representantes del pueblo la propia actora APB en cuanto imbricada en la Administración Pública ha atribuido el desastre de autos al caso fortuito, a una auténtica desgracia imprevisible y sobre la que ni tan siquiera los peritos han podido llegar a conclusiones definitivas, no puede la misma APB volverse contra sus propios actos magnificado por la trascendencia que supone una explicación parlamentaria vertida ante el órgano de la soberanía popular y reclamar ulteriormente las responsabilidades a unas empresas colaboradoras cuando ella misma ha atribuido el desaguisado al caso fortuito”, ironiza el magistrado, Antonio Pascual Nuño de la Rosa.

 

En azul, la zona afectada por el hundimiento del Muelle Prat.
En azul, la zona afectada por el hundimiento del Muelle Prat.

 

La voluntad de que esta espinosa cuestión pase desapercibida transciende los intereses políticos. El presidente del Puerto de Barcelona que gestionó la obra fue Joaquim Coello, una persona cercana a los socialistas y hombre de confianza del entonces consejero de Obras Públicas, Joaquim Nadal (PSC). El presidente del Puerto de Barcelona el día del siniestro era su sucesor, Jordi Valls, que apenas llevaba un mes en el cargo y al que por ello no se le puede imputar responsabilidad alguna. Y el actual presidente del Puerto de Barcelona, que cobrará los 20,9 millones, es Sixte Cambra, persona del círculo más estrecho del presidente catalán Artur Mas. Sixte Cambra también ha abogado por la discreción y ha preferido no poner sobre la mesa la responsabilidad de Coello en el caso, pese a que el juez, visto lo visto, piensa todo lo contrario. El Puerto de Barcelona no ha recurrido la sentencia. Como no podía ser de otra manera, han preferido los barcos a la honra.

Empresas
Escribe un comentario... Respondiendo al comentario #1
6 comentarios
Por FechaMejor Valorados
Mostrar más comentarios