SLIM AMENAZA CON BLOQUEAR EL ACUERDO CON KPN

Telefónica pide un préstamo de 4.000 millones a Morgan Stanley, Citi y HSBC

Telefónica necesitará un puente de mucho dinero para cerrar la compra de E-Plus por 5.000 millones. Morgan Stanley, Citi y HSBC serán sus salvadores.

Foto: Fotografía de archivo del presidente de Telefónica, César Alierta (Efe).
Fotografía de archivo del presidente de Telefónica, César Alierta (Efe).

Telefónica necesitará un puente de mucho dinero para cerrar la compra de E-Plus por 5.000 millones. La operadora española ha pedido un préstamo de 4.000 millones de euros a Morgan Stanley, Citi y HSBC para financiar la adquisición de la filial alemana de KPN, un crédito que posteriormente será cancelado con la emisión de varios instrumentos híbridos similares a las cuotas participativas.

Estas tres entidades son las que se han comprometido a dar a Telefónica el dinero suficiente para pagar la adquisición de E-Plus, por la que la multinacional española desembolsará 4.100 millones en metálico. No se descarta que Bank of America Merrill Lynch, UBS y otros bancos internacionales también se sumen a Morgan Stanley, Citi y HSBC para repartir el riesgo y reducir la exposición a una transacción de este tamaño.

Con estos 4.000 millones, Telefónica podrá hacer frente a las dos primeras fases de la operación. La primera consiste en la adquisición del 100% de E-Plus por parte de Telefónica Alemania a través de una combinación de efectivo y acciones. En concreto, KPN recibirá 3.700 millones de euros en efectivo y el 24,9% en acciones de la nueva Telefónica Deutschland. La segunda supondrá la recompra del 7,3% de la sociedad resultante al grupo holandés por 1.300 millones.

Los 3.700 millones en efectivo de la primera fase se financiarán a través de una ampliación de capital de Telefónica Alemania que será suscrita por la matriz española, que aportará 2.840 millones de euros (correspondiente al 76,8% en proporción a su participación actual), mientras que los restantes 860 millones los compraron varios bancos afines al grupo presidido por César Alierta.

Pero todas estas operaciones intermedias no se producirán hasta que las juntas generales de ambas compañías aprueben la compraventa y hasta que las autoridades comunitarias o locales den su visto bueno, plácet que podría tardar cerca de un año en cumplirse, según la propia compañía. Por ese motivo, Telefónica necesita de un préstamo puente de los más grandes que se han concedido en Europa en los últimos meses.

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Esta línea extraordinaria de liquidez sería cancelada cuando Telefónica emita hasta 3.000 millones de euros entre productos híbridos, una especie de acciones sin derecho de voto, y en bonos convertibles. Estas colocaciones, que serán restringidas a inversores institucionales, también serán dirigidas por Morgan Stanley, Citi y HSBC como bancos principales. Los importes de las emisiones están por definir y serán acompañados por deuda pura y dura por entre 400 y 500 millones para completar la financiación total de la compra de E-Plus.

Dicha transacción posee una estructura financiera más flexible que la que Telefónica armó en julio de 2010 para comprar la brasileña Vivo a Portugal Telecom por 7.500 millones. Aquella adquisición requirió un préstamo de 8.000 millones en dos tramos, uno de 5.000 millones a tres años, y otro de 3.000, con vencimiento en 2015. Ambos préstamos han tenido que ser refinanciados hasta 2016 y son en gran parte responsables del excesivo aumento de la deuda del grupo.

Telefónica confía en sacarle una rentabilidad más rápida a E-Plus que a Vivo. La operación le permitirá ser el segundo operador de Europa por número de clientes móviles y por volumen de ingresos, además de mejorar la diversificación geográfica de sus negocios tras el impacto negativo de España, la crisis en Reino Unido e Italia y la limpieza de los usuarios en Brasil. Telefónica espera obtener sinergias de entre 5.000 y 5.500 millones a la alianza con KPN, lo que incluirá un severo recorte de costes y de personal. 

Slim vota no

El acuerdo con KPN ha chocado con la negativa de Carlos Slim, cuyo representante en el consejo de la operadora holandesa votó en contra de la operación. El apoyo de los restantes seis miembros del órgano de dirección permitió que saliera adelante el acuerdo, que, no obstante, deberá ser ratificado en la Junta Extraordinaria de Accionistas.

Esa cita, prevista para el próximo otoño, será clave porque el magnate mexicano, íntimo enemigo de Telefónica, es el máximo accionista de KPN. Con su cerca del 30% del capital, Slim, el hombre más rico del mundo, podría bloquear la transacción, que quedaría en manos del voto de los accionistas institucionales y de los minoritarios. 

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