SU GOBIERNO CAMBIÓ LA NORMA EN 2012 y 2013

El mal cálculo de Cospedal: no gobernará pese a cambiar dos veces la Ley Electoral

El Gobierno de Cospedal modificó la Ley Electoral de Castilla-La Mancha en 2012 y 2013 buscando beneficiar los resultados de su partido. Sin embargo, le tiro le salió por la culata

Foto: Cospedal no pudo revalidar la victoria electoral de 2011. (EFE)
Cospedal no pudo revalidar la victoria electoral de 2011. (EFE)

El rostro de Cospedal en la noche del domingo era un verdadero poema. La secretaria general del PP se sumaba a los malos resultados de su partido y perdía (no en votos, pero sí tras las previsibles alianzas) Castilla-La Mancha, una de las plazas autonómicas que más se les resistía a los populares.

Pero su mal balance no sólo se debía a la derrota en sí, sino, sobre todo, a cómo se había fraguado esa derrota que seguramente coloque al PSOE al frente de la Junta de Castilla-La Mancha si Emiliano García-Page consigue negociar con Podemos. Y es que Cospedal cambió la Ley Electoral de C-LM hasta en dos ocasiones en la última legislatura en un claro intento por favorecer las posibilidades de su partido de cara a las elecciones, pero la jugada no le ha salido tan bien como en su momento previó.

El último capítulo de este error se remonta a julio de 2013. Por aquel entonces, el Gobierno de Cospedal, que ya había reformado la Ley Electoral un año antes, llevó a cabo una nueva reforma que reducía de 53 a 25 el número de diputados en las Cortes regionales. Este cambio no sólo reforzaba las provincias tradicionalmente afines al PP, sino que además dificultaba aparentemente la entrada de pequeños partidos a las Cortes.

Tres reformas electorales en seis años

Lo iniciativa del PP, no obstante, no representó gran novedad dentro del panorama político castellano-manchego. Y es que, en la sucesión de los últimos gobiernos, la región ha visto cambiar su ley electoral en tres ocasiones en los últimos seis años, desde que el PSOE hiciera el primer cambio en 2007.

Los tres cambios en la Ley Electoral fueron destinados a beneficiar claramente al partido en el Gobierno, aumentando el número de escaños en sus provincias afines y debilitando aquellas en las que solía ganar el rival, pero tanto a PSOE como a PP les ha acabado saliendo el tiro por la culata. El PSOE cambió la ley en 2007 para ganar las elecciones de 2011, pero la victoria acabó siendo para el PP. Cospedal, por su parte, la cambió en 2012 y en 2013 para ganar las elecciones del pasado domingo, pero, pese a la victoria, parece prácticamente imposible que pueda gobernar.

2007: la trampa del PSOE

Poco después de ganar las elecciones de 2012, el Gobierno de José María Barreda ejecutó el primer cambio en la Ley Electoral. En dicho cambio, Barreda sumó un escaño a Toledo (que pasaba de 11 a 12) y Guadalajara (de 7 a 8), dejando igual a Ciudad Real (11), Albacete (10) y Cuenca (8). La intención era evidente: con esta configuración, el PSOE otorgaba un número par de diputados a Toledo y Guadalajara, donde solía ganar el PP, para favorecer el empate entre ambos partidos. Por el contrario, la única provincia que mantenía un número impar era Ciudad Real, tradicionalmente socialista.

La reforma electoral de 2007 beneficiaba al PSOE.
La reforma electoral de 2007 beneficiaba al PSOE.

Sin embargo, la jugada no salió como pensaban en las filas socialistas. Llegadas las elecciones de 2011, un vuelco electoral hizo que el PP sacase dos diputados de ventaja al PSOE en Guadalajara. Ese hecho, sumado al evidente aumento de votos entre las filas populares, hizo que Cospedal acabase como presidenta de Castilla-La Mancha y el PSOE perdiese una plaza histórica.

2012: la primera trampa del PP

Apenas un año después de ganar las elecciones, el Gobierno de Cospedal cambió de nuevo la Ley Electoral, aumentando el número de escaños de 49 a 53. A partir de entonces, sólo una provincia, Albacete, mantuvo su número par de escaños (10). Mientras Ciudad Real sumaba uno (de 11 a 12) para volver a ser par, Cuenca (de 8 a 9), Guadalajara (de 8 a 9) y Toledo (de 12 a 13) aumentaron un escaño y se colocaron en cifra impar.

En este caso, la jugada también parecía evidente de cara a que el PP pudiera configurar el mapa electoral a su gusto. Mientras Ciudad Real tendría un número par de escaños para fomentar el aparente empate PSOE-PP, las tres provincias más favorables al PP pasaban a tener un número impar de diputados, con lo que la victoria popular en estos terrenos parecía más que asegurada.

La reforma de 2012 potenció a las provincias afines al PP.
La reforma de 2012 potenció a las provincias afines al PP.

De hecho, si las elecciones de 2011 se hubiesen realizado con este nuevo sistema, el partido de Cospedal no habría ganado al PSOE por un escaño (25-24), sino por tres (28-25).

2013: la segunda trampa del PP

Pero si con un cambio no había sido suficiente, el Gobierno de Cospedal decidió hacer una segunda modificación de la Ley Electoral de Castilla-La Mancha en julio de 2013. Por aquel entonces, Cospedal redujo el número total de escaños en las Cortes regionales, que pasó de 53 a apenas 25. En cuanto al reparto entre provincias, sólo Albacete (5) se mantendría con un número impar, ya que Ciudad Real (6), Cuenca (4), Guadalajara (4) y Toledo (6) volverían a los números pares.

En este caso la estrategia era diferente. Las aparentes motivaciones del Gobierno de Cospedal ya no pasaban sólo por dificultar al PSOE la consecución de diputados regionales, sino, sobre todo, por impedir el acceso a las Cortes de partidos pequeños como Izquierda Unida, que por aquel entonces estaba experimentando un progresivo aumento de apoyos electorales en Castilla-La Mancha.

La reforma de 2013 reducía el número de escaños de 53 a 25.
La reforma de 2013 reducía el número de escaños de 53 a 25.

Sin embargo, como ya sabemos, si la estrategia de 2011 le salió mal al PSOE, las de 2012 y 2013 les salieron mal a Cospedal, que, aun habiendo ganado las elecciones en número de votos, no podrá gobernar si PSOE y Podemos logran llegar a un acuerdo.

¿Qué habría pasado sin la reforma de la Ley?

Llegado este punto, cabe preguntarse: ¿qué habría pasado si el Gobierno de Cospedal no hubiese hecho las dos reformas de la Ley Electoral de Castilla-La Mancha? ¿Habría tenido mejores o peores resultados? ¿Habría conseguido gobernar y conservar C-LM como territorio popular?

Y lo cierto es que los números no mienten: cuando el escrutinio alcanzaba el 95%, el método de reparto de escaños de 2011 habría dado 25 escaños a la suma de PP (21) y Ciudadanos (4) frente a los 24 de la suma de PSOE (20) y Podemos (4). Con el escrutinio al 99%, no obstante, la suma cambiaba y los 25 escaños habrían ido a mano del PSOE (21) y Podemos (4) frente a los 24 de PP (20) y Ciudadanos (4).

En cualquier caso, una cosa quedó clara: parece que en Castilla-La Mancha, pese a los evidentes intereses partidistas a la hora de modificar la Ley Electoral, los cálculos acaban saliendo mal. Le salieron mal al PSOE cuando perdió las elecciones de 2011 y también le han salido mal a Cospedal en las de 2015. Sin embargo, la secretaria general del PP habría estado tremendamente cerca de la victoria si no hubiese hecho ninguna de las dos modificaciones que realizó su Gobierno en Castilla-La Mancha.

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