LUCÍA CARAM Y EL 'PRESIDENT' DENUNCIAN UNA CAMPAÑA 'DE MADRID'

Lucía Caram, la 'monja cojonera' de Cataluña comparte patronatos con la esposa de Mas

La religiosa siempre ha mostrado su apoyo a Mas y a su campaña: defiende el proceso catalán y se deja ver en actos de vez en cuando. Además, pronto supo conectar con la mujer del 'president'

Foto: Sor Lucía Caram junto a Artur Mas, presidente de la Generalitat de Cataluña. (EFE)
Sor Lucía Caram junto a Artur Mas, presidente de la Generalitat de Cataluña. (EFE)

El presidente de la Generalitat, Artur Mas, apareció ayer en plena campaña barcelonesa por primera vez. Y lo hizo bien acompañado, flanqueado por el candidato de CiU en la capital catalana, Xavier Trias, y por la monja Sor Lucía Caram, la mediática hermana de clausura que con una mano sirve a Dios y con la otra a Convergència.

La mediática monja es tanto un referente como una pieza clave de la campaña nacionalista en Cataluña: una monja argentina, que se autodefine como “monja cojonera”, de clausura, dedicada a realizar obras de caridad en cuanto puede, que no cree en el infierno, que es partidaria de los preservativos, que defiende la homosexualidad, que es partidaria del aborto, que denuncia sucesivas y duras campañas del Gobierno español y de grupos ultras en su contra y que, además, defiende a capa y espada el proceso catalán.

Todo un cóctel explosivo que conforma una curiosa figura, inclasificable protagonista de la política catalana. En realidad, lo de "monja cojonera" que ella repite ahora a menudo fue un apodo que le puso, en 2002, el valenciano Ricardo García Moya, en un artículo donde le daba un monumental repaso criticando su pancatalanismo, que obviaba cualquier referencia al valencianismo. Se da la paradoja de que Josep Lluís Carod-Rovira la convirtió al catalanismo (eso llegó a reconocer la monja en TV3 hace unos años) y ahora aprovecha su tirón Artur Mas.

Lucía Caram: "Si me llaman 'monja cojonera' será porque los toco"

Vídeo: Lucía Caram: "Si me llaman 'monja cojonera' será porque los toco"

 

La dominica argentina, nacida en Tucumán en 1966 llegó a este mundo en un entorno muy cercano al Opus Dei. En 1989 aterrizó en España, residió cinco años en Valencia y, en 1994, se trasladó al convento de Santa Clara en Manresa, a setenta kilómetros de Barcelona. Recientemente, viajó a Roma para entrevistarse con monseñor Rodríguez Carvallo, que había sido general de los franciscanos y es el responsable de los religiosos del Vaticano.

En una entrevista a la publicación local Regió 7, Caram señalaba que “la gente más de extrema derecha, de derechas y afín al PP se han aliado y han comenzado a hacer campaña en mi contra”. Artur Mas saltó también al ruedo para defender a su aliada. “Es una mujer que no busca la confrontación, sino la concordia”, y dejó caer que alguien la quiere mal porque “tiene posiciones a favor del derecho a decidir”. “Alguien desde Madrid, no sé si del Estado, debe mover algún hilo para poner el dedo en el ojo a sor Lucía Caram”, clamó Mas en la entrega del galardón de Catalán del Año a la hermana. O sea, de nuevo el ataque del Estado español contra todo lo que huela a catalán.

El Vaticano llama la atención a Sor Lucía y a Teresa Forcades

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Pero Caram ejerce de monja cojonera y borda su papel. “Hemos iniciado un año nuevo, mañana llegarán los magos de Oriente. Pero este año no llegará Baltasar, el Rey negro. Explican que cuando estaba saltando la valla, se resbaló, lo golpearon y lo devolvieron medio agonizante al otro lado, al sitio del que venía. No les importó que viniera con muchas ilusiones: simplemente le golpearon y ahora habrá uno menos para repartir ilusiones. Aunque ilusiones son las que repartió Rajoy, cuando habló de despegue y de recuperación de crucero, y de un montón de fantasías, que la gente no entendió…”, escribía con toda intención el 4 de enero en la última entrada que tiene en su blog particular. Desde entonces, silencio; pero sólo en el blog, porque en las redes, en los medios de comunicación y en los mentideros políticos sor Lucía Caram es omnipresente. Por poner un ejemplo, en Twitter tiene casi 186.000 seguidores, que no es moco de pavo.

Aliada de la mujer del president

Pero también es algo más: su acercamiento a las tesis nacionalistas se ha realizado a todos los niveles. Si intelectualmente tomó partido por el proceso impulsado por Artur Mas, en el plano social se alió con la nueva burguesía y supo conectar con la esposa del president, Helena Rakosnik. La monja fue una de las impulsoras de la Fundación Rosa Oriol, que atiende a 1.300 familias desfavorecidas. La vicepresidenta de esta Fundación es Helena Rakosnik y en su patronato están Lluís Corominas (vicepresidente del Parlamento y dirigente de Convergència) y Pilar Rahola, también cercana a los planteamientos convergentes. En este patronato también figura Vincenç Mauri, un fichaje de altura de Artur Mas, que le llevó al Palau de la Generalitat como asesor áulico con un salario estratosférico.

Helena Rakosnik, mujer de Artur Mas. (EFE)
Helena Rakosnik, mujer de Artur Mas. (EFE)

Una hermana muy ocupada

En realidad, la Fundación fue creada después de que en el año 2009 sor Lucía crease la Plataforma Ciutadana de Solidaritat, una asociación para “prevenir, detectar y atender la población en riesgo y actual situación de exclusión social”. También impulsó el Grupo de Diálogo Interreligioso de Manresa y el proyecto Mosaic de salud mental. Es colaboradora asidua del Instituto Coca-Cola de la Felicidad. La monja también coincide de nuevo con Helena Rakosnik en el Banc dels Aliments de Manresa, del que la primera dama catalana es vicepresidenta.

Una monja catódica

Sor Lucía Caram ejerce de cocinera en su convento y en abril del año pasado pasó a tener un programa de cocina, llamado precisamente Sor Lucía, en una emisora de radio. Con anterioridad, participaba en el programa Punt de Trobada de esa misma emisora. Y, desde 2007, un programa quincenal de media hora llamado El torn (El turno) en una televisión también local, en el que hablaba de política, de solidaridad, de valores y de humanismo. En la actualidad, es una de las estrellas del Canal Cocina, el único canal de televisión especializado en gastronomía.

Literariamente, en cambio, la musa le llegó hace poco. En 2012, publicó Mi claustro es el mundo; en el 2014, sacó a la venta tres libros más: Estimar la vida, A Dios rogando y Amar la vida y compartirla. Y en este año, ya lleva dos títulos editados: Sor Lucía se confiesa y Las recetas de Sor Lucía Caram.

Una monja curiosa que afirma que se fija en el dinero que llega a sus manos. “Ya han venido empresas dedicadas a comprar oro a ofrecerme su ayuda y las he rechazado porque sé que muchas hacen trampa con las balanzas y engañan a la gente. No puedo entrar en el sistema explotador. Por eso, jamás recibiría dinero de Amancio Ortega”. Y, sin embargo, trabaja codo con codo con los dueños de la Joyería Tous. Insondables misterios de la condición humana. Pero quizá todo se reduzca a comprender en toda su amplitud la máxima que retuiteó ayer del Papa Francisco: “Dios siempre nos espera, siempre nos comprende, siempre nos perdona”.

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