DEBATE ELECTORAL A CINCO

Soberanismo frente a europeísmo y poco brexit en el bloque de política internacional

Casi tres horas de enfrentamiento en directo y por televisión. La batalla entre los cinco candidatos, conducida por Ana Blanco y Vicente Vallés, es el hito decisivo de esta campaña del 10-N

Foto: Los candidatos a la presidencia del Gobierno, (i-d) Pablo Casado, Pedro Sánchez, Santiago Abascal, Pablo Iglesias y Albert Rivera, momentos antes de comenzar el debate. (EFE)
Los candidatos a la presidencia del Gobierno, (i-d) Pablo Casado, Pedro Sánchez, Santiago Abascal, Pablo Iglesias y Albert Rivera, momentos antes de comenzar el debate. (EFE)

El bloque de política internacional, el último del debate electoral a cinco, lo ha abierto Santiago Abascal apostando por las "fronteras seguras" y la "inmigración ordenada". Con un discurso proteccionista, el líder de Vox ha incidido en la política migratoria y defendido el soberanismo. "El modelo de Vox es el que defiende la identidad y la soberanía", frente a otro modelo imperante, según dijo, que "defiende el multiculturalismo que ha fracasado". Esto es, polarizó entre soberanismo y globalismo y aunque rechazó etiquetarse como un partido euroescéptico, arremetió contra lo que consideró "una secta en la que se persigue al que quiere salir".

El líder de Ciudadanos, Albert Rivera, mantuvo un mensaje más europeísta e ironizó que para cumplir las leyes de extranjería "ojalá fuera tan fácil con levantar muros más altos". Frente al proteccionismo, también defendió la firma de más tratados bilaterales y multilaterales porque "el comercio es la civilización, no le pongamos barreras ni guerras comerciales" para defender así a las empresas españolas.

Pedro Sánchez reivindicó la celebración en Madrid de la Cumbre del Clima de la ONU, tras suspenderse en Chile por los últimos episodios de inestabilidad política. "La inmigración no llegó con el PSOE, lo que llegó con el PSOE fue la política migratoria", zanjó el presidente en funciones tras defender que la inmigración irregular se había reducido durante su mandato. "También hemos rescatado seres humanos", añadió, para reconocer que el desafío que se tiene por delante pasa por una política migratoria común europea. El líder de los socialistas apostó también por reforzar el proyecto común europeo, aprobando un salario mínimo interprofesional en Europa y estrategias comunes para la transición ecológica o la lucha contra la pobreza infantil.

Pablo Casado puso sobre la mesa el Brexit, aunque no logró que Sánchez le respondiese que iba a ocurrir con las empresas españolas y, sobre todo, con Gibraltar. El líder del PP aprovechó también el bloque de política internacional para hablar sobre la Política Agraria Común. Las ayudas de esto fondo europeo, dijo, se redujeron un 30% con el PSOE, por lo que se comprometió a ir a Bruselas a renegociarlas para devolverlas a los 47.000 millones de euros. En materia medio ambiente puso también en valor las políticas pasadas de gobiernos populares, como la firma de los objetivos de Kioto para la reducción de emisiones.

"La seguridad no la dan ni los muros ni el racismo", arrancó Pablo Iglesias replicando a sus rivales en el debate. En este sentido puso el foco en las multinacionales "que no pagan impuestos" en España y que perjudicarían a sectores como el del taxi o que incrementarían los precios de los alquileres en el caso de los fondos buitre. "hay que proteger al taxi" o "ponerles límites" a los fondos buitre como, según especificó Blackstone que acumula una considerable bolsa de vivienda en alquiler. Ofrecer seguridad a la gente, añadió, frente a las inseguirades que producirían el brexit o la guerra comercial. Asimismo, defendió el concepto de soberanía, pero asociándolo "a tener una banca pública o una empresa pública de energía que pueda competir con el oligopolio eléctrico".

Minuto de oro

El minuto de oro lo ha arrancado en primer lugar Santiago Abascal, con un discurso centrado en "combatir la inmigración ilegal que llena de delincuencia nuestras calles y que perjudica a los españoles más modestos". Arremetió también contra el Estado de las autonomías, que pidió reformar, y pidió "defender la libertad frente a la dictadura 'progre'". Un minuto de oro, con un tono suave que contrastó con su encendido contenido, y que acabó con "buenas noches y viva España".

Rivera fue el segundo, según el sorteo, en realizar el minuto de oro. Lo centró haciendo suyo el "sí se puede" frente a todas las veces que se les habrían dicho a los españoles que "no se puede", tanto para montar un negocio, una familia, encontrar un trabajo o superar una enfermedad. "Si quieres cambiar las cosas, claro que se puede", reiteró para pedir el voto a quien se sintiese liberal, de centro o "valiente". "No votes con miedo, vota con la cabeza y vota con el corazón. Vota lo que eres, vota Ciudadanos", remató.

Pedro Sánchez arrancó su minuto negando tanto a la derecha por decir que fuese a pactar con los independentistas como a Unidas Podemos por decir que fuese a pactar con la derecha. "Ambas cosas no son ciertas", aseveró dejando el escenario de los pactos postelectorales pretendidamente abierto. Repechó también a Iglesias su visión territorial, como ya había hecho durante el debate, y defendió la "cohesión social y territorial". Finalmente pidió el voto "para tener un gobierno fuerte, estable y que permita construir políticas sociales".

El líder de los populares empatizó con los espectadores dirigiéndose directamente a ellos. "Quisiera ser el presidente que está a tu lado, que te sea útil", arrancó. Prometió que no le temblará el pulso "frente a los separatistas", proteger a los mayores garantizando las pensiones, creando empleo de calidad o protegiendo a las familias. Un presidente, dijo en la misma línea que Sánchez y la mayoría de candidatos, "para desbloquear", ofreciendo también "recuperar la concordia". Cerró su intervención pidiendo no fragmentar el voto de las derechas "como en abril".

El encargado de cerrar el debate haciendo uso de su minuto de oro fue Pablo Iglesias y lo hizo rompiendo los esquemas. Lo dedicó a leer una carta de una joven valenciana de 28 años. Una joven con un trabajo precario y que no puede independizarse por el alto precio de los alquileres. "Necesitamos un cambio y lo necesitamos ya", dijo, para añadir: "Que nadie te convenza de que no se pueden cambiar las cosas. Puede haber un Gobierno que defienda a la gente. Sí se puede".

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