SE NECESITAN 80.000 TEMPOREROS

Españoles que no han pisado un huerto, al rescate del campo: "Veremos si aguantan"

El sector primario está en manos de personas sin ninguna noción de agricultura que suplirán a los miles de temporeros extranjeros que no pueden viajar a España por el Covid-19

Foto: Dos trabajadoras almacenan frutas en un invernadero. (EFE)
Dos trabajadoras almacenan frutas en un invernadero. (EFE)

Miles de españoles que nunca han pisado un huerto tendrán en sus manos el futuro de nuestro sector agrario. Esto no ocurría desde hace más de 20 años. Hasta que irrumpió el coronavirus, el campo español salía adelante gracias al 90% de profesionales extranjeros que circulan por nuestro país para las distintas campañas. Ahora tendrán que ser los españoles quienes hagan las podas, recojan la fruta y esquilen las ovejas. Las mismas personas que han dado la espalda al campo por sus condiciones duras y sus sueldos bajos. Se estima que el sector primario necesita de forma inmediata 80.000 trabajadores para salir adelante. Todo el mundo asume que no se llegarán a cubrir y que habrá que resistir como se pueda.

“Las bolsas de trabajo que se han abierto para contratar temporeros han funcionado bien, se ha apuntado mucha gente. Pero ahora hay que ir uno por uno viendo qué saben hacer y si de verdad están dispuestos a trabajar. O si una vez empiecen, aguantan el trabajo. Hay muchas dudas todavía”, adelanta José Manuel de las Heras, coordinador estatal de Unión de Uniones de Agricultores y Ganaderos. “Ahora se les está entrevistando y tratando de colocar a través de los distintos empresarios. A medida que avancen las semanas, se requerirá más mano de obra y veremos si llegamos a todo. Será muy curioso ver otra vez el campo lleno de españoles”.

Será muy curioso ver otra vez el campo lleno de españoles

Algunas campañas empiezan en unos días y los empresarios necesitan ya conformar sus cuadrillas. El sindicato catalán Unió de Pagesos (UP) cuenta con una bolsa de trabajo con cerca de 14.000 inscritos. Ya está llamando a la gente para la recogida de la cereza y, dentro de 15 días, el albaricoque. “Ya te digo que experiencia no tienen ninguna”, indica Jaume Pedrós, responsable de temporeros de UP. “Se apunta mucha gente, pero un 50% muchas veces no los puedes ni aprovechar porque muchos no saben qué es recoger fruta, y cuando les explicas que van a estar dos meses al sol con los brazos en alto, la lista se va recortando. Aun así, esperamos aprovechar el 60% de los apuntados para esta campaña, la gente tiene muchas ganas de trabajar y hay mucha necesidad”.

"Me ha coincidido el estado de alarma con el fin del paro. Necesito ingresos", explica uno de los nuevos temporeros

El Gobierno permite desde principios de abril que personas que cobran el paro o cualquier otra ayuda pública puedan trabajar en el campo sin perder el subsidio. Daniel Giammelva tiene 53 años y lleva uno en el paro. Es delineante, pero ante la falta de oportunidades en estos meses lo ha intentado todo: repartidor, reponedor, celador. Nunca le han llamado. Se le termina la prestación y el campo es su última esperanza. "Estoy con muchos nervios y ansiedad, me ha coincidido el estado de alarma con el fin del paro. Necesito ingresos. Aunque mi mujer trabaja y podemos pagar la hipoteca, necesito cotizar y tener un trabajo. Por eso estoy buscando como jornalero", explica este vecino de Rivas Vaciamadrid.

Temporeros recogen patatas en una explotación. (EFE)
Temporeros recogen patatas en una explotación. (EFE)

Por supuesto, los solicitantes no son solo españoles. Hay muchos inmigrantes apuntados. De las 3.500 solicitudes que ha recibido la Unión de Agricultores y Ganaderos de Aragón (UAGA), un 95% son extranjeros, de los cuales un 93% son inmigrantes irregulares a quienes no se puede contratar, según informa 'El Heraldo'. Habrá pues que seleccionar de entre los 350 temporeros restantes y hay 15.000 puestos que cubrir en la comunidad.

En Cataluña, muchos apuntados proceden del cinturón industrial de Barcelona. Personas víctimas de un ERTE o con empleos precarios en hostelería, industria y servicios. Lo primero será ver si pueden (y quieren) alquilar un piso o una habitación en los pueblos de Lleida y Tarragona. “Tendremos que ir viendo semana a semana cómo nos responden los trabajadores, ver si aguantan y si siguen con ganas. Quizá cuando termine el confinamiento y puedan volver a buscar trabajo se nos marcharán, creándonos un problema gordo. Todo son incógnitas. Lo que sí sabemos es que a medida que pasen los meses, necesitaremos a mucha más gente, y si los temporeros de Europa del Este o de Marruecos no pueden venir, lo pasaremos muy mal”, prosigue Padrós.

Tendremos que ir viendo semana a semana cómo nos responden los trabajadores, si aguantan y si siguen con ganas

Hay trabajos que directamente no se pueden hacer porque son muy especializados y apenas quedan profesionales en España. Por ejemplo, esquilar ovejas. Solo en Castilla y León, hay tres millones de cabezas en 4.000 explotaciones. “No puedes coger a alguien que nunca lo ha hecho y enseñarle en dos días”, explica Jesús Manuel González, coordinador general de la Unión de Campesinos de Castilla y León. “El esquileo empieza a ser urgente y no se pueden dejar las ovejas así, por cuestiones de sanidad animal y de los abortos que eso provoca. ¿Cómo lo haremos? Alargando la temporada y esperando que puedan venir los pocos esquiladores que hay ahora en lugares como Extremadura, o abriendo un corredor con algún país de Sudamérica para que puedan venir este año”. Uruguay, Polonia y Rusia son los principales países de origen de los esquiladores.

Operarios esquilan ovejas en una explotación. (EFE)
Operarios esquilan ovejas en una explotación. (EFE)

Algo parecido ocurre con un producto fundamental para el sector primario español: la viña. En 20 días, empieza la campaña de la poda en verde, en la que se arreglan los viñedos para mejorar la calidad de la producción tras el verano. No es cualquier cosa. Una cepa mal cortada puede acortar la vida de una viña hasta 10 años en el peor de los casos. En el mejor, hacerlo mal solamente arruina la producción de esa campaña.

“Cada año llegan 1.000 personas a Aranda de Duero y Burgos para la poda en verde, y este año no ha llegado nadie. Habrá que enseñar a los españoles cómo se hace y es un riesgo, porque nos jugamos muchísimo en la calidad del vino de denominaciones tan importantes como Ribera del Duero, Toro o Rueda, por citar solo tres. Si no haces bien esta poda, la vendimia se resiente”, explica González. Los empresarios vitivinícolas de La Rioja también han lanzado un grito de ayuda urgente. “Esto pone de manifiesto cuánto hemos abandonado el campo en este país. Ante una crisis como esta, casi nadie sabe hacer el trabajo”.

Esto pone de manifiesto cuánto hemos abandonado el campo. Ante una crisis como esta, casi nadie sabe hacer el trabajo

Las organizaciones agrarias esperan que este experimento social con miles de españoles podando, recogiendo o manejando maquinaria sirva para eliminar el estigma del trabajo agrario. “Un temporero gana entre 1.100 y 1.300 euros al mes. En las ciudades, hay gente cobrando 900 y posiblemente echando más horas. Es un trabajo sacrificado, por supuesto, pero no es tan duro como era antes. Mis podadores, por ejemplo, usan tijeras eléctricas, ya no es manual, como en el pasado”, subraya De las Heras, que lanza un recordatorio: "Esto nos debería hacer reflexionar ahora que hay tanto racismo y xenofobia. Sin ese 90% de inmigrantes, el sector agrario español desaparecería, lo estamos comprobando".

Temporeros rumanos recogen ajos en Ciudad Real. (D. B.)
Temporeros rumanos recogen ajos en Ciudad Real. (D. B.)

Este verano, el trabajo está en el campo

Con la llegada del verano, se incrementará la necesidad de mano de obra y eso coincidirá con el pico de trabajo temporal en el sector turístico, que salvo sorpresa vivirá una hecatombe sin precedentes. La solución al doble problema es fácil sobre el papel: todos los camareros y trabajadores temporales del turismo y la hostelería a pie de playa tienen trabajo asegurado tierra adentro, en las fincas agrícolas.

De hecho, este cambio de roles que hasta hace dos meses parecería de ciencia ficción ya está ocurriendo: un grupo de trabajadores de Port Aventura se han apuntado en las bolsas de temporeros para hacer campaña en las fincas de Tarragona. “La hostelería tendrá muchísimo paro estos meses y nosotros necesitamos manos. Sería una salida clara para todos ellos. Estamos a expensas de cómo reaccionen los afectados por la caída del turismo”, apunta el coordinador estatal de la Unión de Uniones.

La hostelería tendrá muchísimo paro estos meses y nosotros necesitamos manos

Una vez asignados los temporeros, se abrirá el problema del alojamiento: ¿cómo acomodar a cuadrillas de ocho o 10 personas si por decreto no pueden compartir casa? Eso incrementa los costes. Y para terminar de robar el sueño a los agricultores, está la posibilidad de un inoportuno contagio de Covid-19 en sus explotaciones. De repente, un caso positivo puede provocar la paralización de toda la actividad. “Y esto no es algo que se pueda parar y ya lo retomaremos en 15 días. Detener una recogida de fruta varios días es la ruina del agricultor”, señala Jaume Doménech, responsable de asuntos laborales de Joves Agricultors i Ramaders de Catalunya (JARC).

“Además, la infección por coronavirus es considerada baja laboral a todos los efectos. Eso nos preocupa y conviene aclararlo, porque la carga recae en el empresario. Empiezan las inspecciones, los seguimientos… Es lo último que nos faltaba”, concluye Doménech. Más cuando ninguna Administración provee de medidas de seguridad ni trajes EPI para los trabajadores agrícolas, y conseguirlos por parte del agricultor puede demorarse semanas.

"Esto nos tiene que servir para comprender que si quisiéramos, seríamos autosuficientes", claman desde Unió de Pagesos. Empieza una nueva era en el campo y todavía nadie sabe si la historia terminará en una feliz moraleja o en un desastre.

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