pretendían controlar las "infraestructuras críticas"

Las centrales nucleares: el arma secreta con la que Puigdemont quería negociar con Rajoy

Cataluña cuenta con tres de las siete centrales nucleares que existen en España y es, según Unesa, la comunidad autónoma que más energía genera de todo el país

Foto: El expresidente de la Generalitat de Cataluña Carles Puigdemont. (EFE)
El expresidente de la Generalitat de Cataluña Carles Puigdemont. (EFE)

Las pretensiones independentistas de la Generalitat escondían, nunca mejor dicho, un arma nuclear bajo el brazo. Puigdemont y su equipo pretendían tomar el control de las infraestructuras críticas desplegadas en territorio catalán tras el 1-O. El objetivo era forzar una negociación con el Gobierno de Mariano Rajoy. Según su argumentación, "la falta de colaboración/cooperación entre ambos actores podría generar una serie de problemas con potencial contagio del resto del sistema económico y financiero europeo e internacional".

Así se desprende de la documentación incautada por la Guardia Civil el pasado 20 de octubre en el despacho del secretario de Hacienda catalán, Lluís Salvadó, hombre de confianza de Oriol Junqueras. Estos informes, a los que ha tenido acceso Europa Press, pretendían crear 14 estructuras de Estado, para lo que veían necesario controlar el territorio y obligar a La Moncloa a negociar.

Aunque la realidad dista mucho de los planteamientos de la Generalitat, el Ejecutivo catalán quiso plantear un órdago con algunos activos situados en territorio catalán de los que depende en mayor o menor medida el resto de España. Así sucede con el sistema eléctrico, integrado y de funcionamiento único para todo el territorio. Cataluña acumula tres de las siete centrales nucleares que hay en funcionamiento en toda España: Ascó I , Ascó II y Vandellós II, todas en Tarragona. Entre las tres suman casi la mitad de la potencia nuclear de la que dispone España.

La central nuclear Vandellòs II. (EFE)
La central nuclear Vandellòs II. (EFE)

Su aportación diaria para cubrir la demanda eléctrica nacional es fundamental. Al tratarse de una tecnología que puede producir a cualquier hora del día (algo que no pueden hacer las renovables), eliminarlas del 'mix' de generación nacional traería un fuerte repunte de los precios de la luz, por no decir que si se apagaran de golpe, podrían generar un problema de suministro eléctrico en el conjunto de España, apuntan los expertos.

Es decir, si la Generalitat hubiera tomado el control de estas plantas, tendría un botón rojo para provocar si no el colapso del sistema eléctrico español, sí por lo menos un grave problema, de ahí su valor como arma de negociación. Según los datos de Unesa, Cataluña es con diferencia la comunidad con un mayor aporte de generación eléctrica del conjunto de España, con más del 21,3% del total. La siguiente es Galicia, gracias a su alta densidad eólica, y está en el 11,6%, casi la mitad.

Informe anual 2016. (Fuente: Unesa)
Informe anual 2016. (Fuente: Unesa)

Esto en lo que a generación se refiere. Sin embargo, existe otra infraestructura crítica relacionada con el sistema eléctrico fundamental con que la Generalitat podría haber planteado una hipotética negociación sobre Cataluña: es la comunidad que conecta eléctricamente España con Francia junto con País Vasco. El 65% de la interconexión que funciona en la actualidad es la que atraviesa los Pirineos catalanes. El sistema eléctrico español y el francés pueden realizar intercambios de energía en función de los intereses puntuales que existan en cada momento. Así, a España le puede interesar más en un determinado momento comprar energía que le sobre a Francia a precio más barato de lo que le costaría tener que arrancar una central parada.

Si ese activo dejara de estar en manos de España y Cataluña tomara el control, de nuevo plantearía un problema de precio de la luz, cuando no de suministro. Pese a todo, los expertos ven "inviable" llevar al extremo una acción que implicara apoderarse de las infraestructuras críticas de las que depende el sistema eléctrico nacional. En primer lugar, explican que el sistema está completamente mallado y centralizado, por lo que el operador del sistema, Red Eléctrica de España, es en última instancia quien tiene la potestad de conectar y desconectar las diferentes partes del sistema.

El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy (3d), junto al ex primer ministro francés Manuel Valls (c), el presidente de la Red de Transporte de Electricidad francesa (RTE, por sus siglas en francés), Dominique Maillard (3i), y el economista y político italiano Mario Monti (i), durante el acto de inauguración de la nueva línea eléctrica entre España y Francia en el tramo que cruza los Pirineos a través de un túnel que transcurre paralelo a la línea ferroviaria de alta velocidad, en la localidad francesa de Montesquieu des Albères. (EFE)
El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy (3d), junto al ex primer ministro francés Manuel Valls (c), el presidente de la Red de Transporte de Electricidad francesa (RTE, por sus siglas en francés), Dominique Maillard (3i), y el economista y político italiano Mario Monti (i), durante el acto de inauguración de la nueva línea eléctrica entre España y Francia en el tramo que cruza los Pirineos a través de un túnel que transcurre paralelo a la línea ferroviaria de alta velocidad, en la localidad francesa de Montesquieu des Albères. (EFE)

Por otro lado, las infraestructuras críticas gozan de una protección especial que gestiona el Centro Nacional de Protección de Infraestructuras Críticas, dependiente del Ministerio del Interior. De hecho, las alertas terroristas han llevado en los últimos años a una mayor vigilancia por parte de los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado de estos activos.

España necesitaría contratar un fuerte volumen de gas a corto plazo para asegurar su suministro

Sin aun así el Govern de Puigdemont hubiera llevado sus planes a tal extremo y hubiera conseguido poner a su disposición las centrales nucleares y la interconexión con Francia, hay expertos que creen que, aunque con dificultades, España conseguiría abastecerse por sí misma. Mario Berná, socio de Ingebau, una consultora especializada en el mercado eléctrico, señala que España consume en punta menos de la mitad de la potencia que tiene instalada. No obstante, cree que esto llevaría a corto plazo a un fuerte incremento de los precios, dado el fuerte volumen de gas que necesitaría contratar para accionar las plantas de ciclo combinado existentes.

Otro experto consultado señala que se podría tirar más del servicio de interrumpibilidad, por el que el operador del sistema puede pedir a determinados grandes consumidores industriales de electricidad que suspendan su consumo para dar cabida a toda la demanda.

En la práctica, tomar el control de estas infraestructuras críticas serviría a la Generalitat del mismo modo que lo hicieron las bombas nucleares durante la Guerra Fría. Un activo con el que amenazar y negociar, ya que su uso solo traería problemas mucho mayores.

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