Solo se tendrá en cuenta el precio de descuento

Energía desoye a todo el sector renovable y aprueba la subasta sin cupos por tecnología

Con esta decisión, Álvaro Nadal ignora la posición que habían mostrado las asociaciones de renovables de realizar por tramos la subasta, lo que permitiría un desarrollo más equitativo

Foto: Vista del atardecer desde un parque de energía eólica. (EFE)
Vista del atardecer desde un parque de energía eólica. (EFE)

La presión ejercida por la mayoría de asociaciones de renovables no ha sido suficiente para disuadir al Gobierno en su diseño de la subasta de renovables planificada para la primera mitad de 2017. Casi todas las patronales de todo tipo de tecnologías para producir energía renovable habían mostrado al Ejecutivo y también públicamente la necesidad de que los 3.000 megawatios que se van a subastar (aunque aún no se ha confirmado este volumen) no solo dependan del precio ofertado más bajo.

Ninguna asociación se ha pronunciado a favor. Sin embargo, la resolución de las reglas de la subasta que ha enviado la secretaría de Estado de Energía a los diferentes actores implicados, a la que ha tenido acceso El Confidencial, ignora cualquier cupo por tecnologías y se basa principalmente en el precio de descuento sobre la prima que ofrece el Gobierno.

Los diferentes grupos de interés, y también algunas comunidades autónomas, consideran que al realizar la oferta atendiendo únicamente al precio, se expulsa de la subasta a la mayoría de tecnologías, lo que implica también un desarrollo territorial muy desigual. Expertos consultados por este periódico aseguran que las únicas capaces de competir en precio en una puja de todos contra todos serán la solar fotovoltaica y la eólica. En este periodo de diseño de la subasta, que aún tendrá un periodo de enmiendas antes de su publicación oficial, muchos actores del sector han expresado su malestar por lo que creen que no responde a una buena planificación.

Sea como fuere, el Ejecutivo ya ha mostrado en diferentes ocasiones que el equilibrio de costes del sistema eléctrico es la prioridad absoluta. El responsable del ramo, Álvaro Nadal, ha señalado en alguna ocasión que nunca hará nada que implique de nuevo caer en el déficit de tarifa en que se incurrió en el pasado.

Al poner el precio ofertado por delante de cualquier otro criterio, además de expulsar a determinadas tecnologías, los expertos creen que el desarrollo de las plantas se focalizará en lugares con unas condiciones de viento en el caso de la eólica y sol para la fotovoltaica que permitan un mejor desempeño.

Por esta razón, las comunidades autónomas también estaban muy pendientes del desarrollo que el ministerio de Álvaro Nadal estaba diseñando, ya que puede favorecer la creación de riqueza y empleo en unas muy por encima de otras. No obstante, estas mismas fuentes reconocen que tras varios años sin incentivos y con las nuevas reglas de juego que trajo la reforma eléctrica de 2013, muchas plantas se quedaron atascadas y ahora querrán optar en la subasta.

Países como Alemania, Dinamarca, Francia, Irlanda, Italia, Portugal y el Reino Unido han celebrado subastas tecnológicamente específicas

Ni siquiera las tecnologías que 'a priori' saldrían más beneficiadas de estas reglas que solo atienden al precio están de acuerdo con su diseño. Fotovoltaicos y eólicos sostienen que ningún país de nuestro entorno ha hecho una subasta de todos contra todos, y que se realizan cupos por tecnologías. "Países como Alemania, Dinamarca, Francia, Irlanda, Italia, Portugal y el Reino Unido han celebrado subastas tecnológicamente específicas".

Según el Informe Aures encargado por la Comisión Europea, estas cuentan con la ventaja de que promueven tecnologías en distintos estados de desarrollo, la industria local, la integración del sistema y la participación de actores de menor tamaño, con la consiguiente mejora de la aceptación social. De hecho, "la Directiva de Renovables no establece la neutralidad tecnológica como principio", argumentan.

Existen algunas fuentes de producción renovable, como la termosolar, que ofrecen al sistema otras características como respaldo (poder operar cuando otras no son capaces de cubrir la demanda en un momento determinado). Así lo argumentaba el pasado viernes la patronal de esta tecnología, ya que si solo se tiene en cuenta el precio, tienen difícil entrar en competencia.

Otro argumento es que esta subasta podría servir para generar empleo en determinadas zonas especialmente castigadas por el paro, como las cuencas mineras de Asturias, que ven cómo su tradicional industria va a menos, o la zona burgalesa de Santa María de Garoña, que tiene difícil volver a funcionar, con la destrucción de trabajo que ello implicaría.

Existen otras características de la subasta aún por resolver. A diferencia de la celebrada en enero de 2016, se triplican los avales financieros a presentar para evitar ofertas temerarias que finalmente no sean capaces de desarrollar sus proyectos, como ya adelantó El Confidencial. No obstante, los actores implicados ven en este nuevo seguro un arma de doble filo, ya que la mayor capacidad financiera a presentar perjudica a los pequeños productores contra las grandes eléctricas, con un músculo financiero muy superior.

Otro factor importante es que, en caso de empate, será aquel capaz de producir más horas quien se lleve el gato al agua. El sistema de retribución a la inversión tras una subasta marginalista (marca el precio para todos el último en entrar con un precio más alto) no es del gusto de todos. Muchos piensan que determinadas tecnologías recibirían una retribución muy superior al coste real de producción que tienen, y que debería primar una oferta sobre el coste de producir energía y no a la inversión realizada.

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