Bruselas da marcha atrás en sus críticas a los presupuestos tras la mediación alemana
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La Comisión Europea frena su informe

Bruselas da marcha atrás en sus críticas a los presupuestos tras la mediación alemana

En evidencia ha quedado nada más y nada menos que el comisario de Economía, Pierre Moscovici

Foto: El presidente de la Comisión Europea, Jean Claude Juncker. (Reuters)
El presidente de la Comisión Europea, Jean Claude Juncker. (Reuters)

La Comisión Europea ha querido frenar su informe crítico sobre los presupuestos españoles, al menos “un par de días”, en un movimiento sorprendente y de calado político. Solo explicable por una decisión del presidente, Jean Claude Juncker. En evidencia ha quedado nada más y nada menos que el comisario de Economía, Pierre Moscovici.

No hay desautorización pública porque no hay marcha atrás oficial. “El proceso para adoptar la decisión sigue todavía en marcha”, según una fuente comunitaria. Y porque el vicepresidente para el Euro, Valdis Dombrovskis, ha justificado el derrapaje sobre los presupuestos españoles porque “se necesita más tiempo para terminar los trabajos”. El letón decía esto al tiempo que minimizaba las palabras de Moscovici porque formaban parte de la agenda de debate del Eurogrupo.

La Comisión necesita varios días para dar su opinión sobre los presupuestos cuando ya la había dado, al menos por boca del francés Moscovici, que veía el lunes por la noche un “riesgo de que España no cumpla con los objetivos del pacto impuesto para 2015 y 2016”. Su voz ha quedado silenciada.

Enredo político en la reunión de la Comisión

Moscovici no asistió al encuentro de los comisarios este martes en Estrasburgo porque permaneció en Luxemburgo en el Ecofin. Su informe sobre los presupuestos españoles, en el que estuvo trabajando su gabinete con nuevas previsiones económicas a finales de septiembre, debía aprobarse por unanimidad. No fue así, aunque ninguna fuente consultada quiere poner nombre al disidente.

En la reunión de comisarios hay voces contrarias a una dureza excesiva sobre los presupuestos españoles y contra un Gobierno que ha conseguido enderezar el rumbo económico del país. Para no echar más leña al fuego, el vicepresidente Dombrovskis justificó el aplazamiento de la decisión por “el poco tiempo disponible que tuvieron mis compañeros comisarios para familiarizarse con la cuestión”.

Todo apunta a que el frenazo del informe viene de más arriba, desde la presidencia Juncker como reacción a las duras palabras de Moscovici con España. El luxemburgués ha tomado nota de las críticas del ministro de Finanzas alemán, Wolfgang Schäuble, que aseguraba mostrarse sorprendido porque “la Comisión fue mucho más crítica de lo que todos habíamos escuchado en el Eurogrupo”. También del escenario electoral que se presenta en España.

Un funcionario de un país del euro confirma la tesis de que Moscovici se extralimitó en sus apreciaciones sobre España y sus cuentas, sorprendido por el tono del francés, que “no dio dentro del Eurogrupo [el lunes] ninguna cifra ni los desvíos en los que incurriría España”. Las palabras del francés, exministro socialista de Economía, eran munición para la oposición política en España.

Si se hubiesen acompañado del informe sobre los presupuestos, obligando a algún tipo de cambio previo al inicio de la campaña, el horizonte electoral de Rajoy no estaría tan despejado. En todo caso, algo ocurre entre Bruselas y Madrid. Varios errores se suceden desde el verano con las dos misivas de Juncker sobre las elecciones de Cataluña o la falta de coordinación del Ejecutivo al enviar sus presupuestos. “Demasiado ruido de fondo en poco tiempo”, dice un oficial europeo.

Electoralismo desde julio

Bruselas no recibió los presupuestos españoles hasta el 14 de septiembre, pese a que un viernes de julio el Consejo de Ministros presentó el proyecto tras su reunión semanal. En Bruselas levantaron la ceja por la prontitud de Madrid, pero se escudaron en la flexibilidad del calendario. A punto de llegar las vacaciones de agosto y tras sortear la crisis griega con un tercer rescate, no era momento de polémicas.

El conocido como semestre europeo regula los tiempos de la coordinación presupuestaria. Cada país tiene hasta el 15 de octubre para enviar sus proyectos a Bruselas, que debe responder como muy tarde el 30 de noviembre. Este martes, en la capital comunitaria han sido claros: “Nunca han sido devueltos unos presupuestos por insostenibles, debe hacerse en las dos primeras semanas, y en la caso de España no es necesario”, decía un funcionario de la Comisión.

La Comisión valora los presupuestos de cada país, ofrece sus recomendaciones y estos las incluyen en forma de menos gastos, subidas de impuestos, contención salarial... Así, a finales de año todos los proyectos se podrán validar en los parlamentos nacionales y entrar en vigor el 1 de enero. España quiso jugar todo el partido en un solo tiempo. Y a la vuelta del verano redobló su apuesta con anuncios suplementarios de gasto.

Tras fijar el trámite parlamentario, Madrid envió sus cuentas de 2016 a Bruselas. “Este Gobierno cree que debía hacerse también por la situación económica, para transmitir estabilidad a una economía que crece a buen ritmo”, reconoce en privado una fuente de Economía. Madrid incluía bajadas de impuestos, nuevas devoluciones de pagas extra y no escuchaba las advertencias de Bruselas. Parecía que este martes se llevaría un rapapolvo pero la carrera electoral en España lo ha parado.

“Dos días” para una respuesta equilibrada

Es el plazo más optimista dado por el vicepresidente Dombrovskis para terminar el análisis sobre las cuentas españolas. Parece difícil, sin embargo, que se produzca esta misma semana. La Comisión mantiene que debe haber una actualización de las cuentas, pero ya no cifra el desvío del déficit y si será tan abultado como preveía Moscovici.

El Gobierno que salga de las urnas el 20 de diciembre heredará el problema diseñado por Rajoy, Montoro y Guindos. Sin embargo, en Bruselas son conscientes de que, terminada la época de 'regalos' electorales, ningún partido ofrece más seguridad para mantener una senda de rigor presupuestario que el Partido Popular. Demasiados comisarios, incluido su presidente, pertenecen a ese partido dentro de la Comisión como para poner ahora una zancadilla a Rajoy.

De momento, España fía el cumplimiento de los objetivos presupuestarios al buen comportamiento de la economía, al 3,3% de crecimiento del PIB que impulsará su recaudación fiscal. “Les puedo decir que la Comisión va a actualizar al alza el crecimiento de España, lo que va a facilitar el cumplimiento de los objetivos”, ha mantenido desde Luxemburgo el ministro de Economía, Luis de Guindos.

Una fuente europea cercana a la evaluación presupuestaria asegura, eso sí, que no solo tienen en cuenta el cumplimiento nominal de las cuentas, es decir, en base al crecimiento. Pese a paralizar el informe crítico, Bruselas sigue mirando con lupa el 'medium-term objective' (MTO), los objetivos a medio plazo de endeudamiento, según el ajuste estructural, descontando el crecimiento o la inflación para ver el verdadero impacto de los ajustes de gasto.

Hace unos días, un portavoz de la Comisión reconocía en privado que analizarían las últimas decisiones de España. ¿Una referencia a las devoluciones electoralistas de Montoro? Tras las palabras de Moscovici sobre ajustarse “de manera estricta” a los presupuestos de 2015, parecía claro. Tras el 'stop' decretado por Juncker, quizá Bruselas también valore en los próximos días el ahorro por los menores costes de deuda. Y el informe sobre España sea más benigno.

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