REBAJA LA NOTA HASTA 'AA'

S&P denuncia la "incapacidad" de Hollande y pide más reformas a Francia

Standard & Poor´s ha devuelto el foco sobre Francia. La rebaja de calificación a ‘AA’ ha puesto sobre la mesa, una vez más, la difícil situación que atraviesa.

Foto: Françoise Hollande, presidente de Francia
Françoise Hollande, presidente de Francia

Standard & Poor´s ha vuelto a poner en el foco sobre Francia. La rebaja de calificación en un escalón, desde 'AA+' hasta ‘AA’ ha puesto sobre la mesa, una vez más, la difícil situación que atraviesa la economía gala y que, a pesar de la apatía que los mercados muestran al respecto, puede incluso convertirse en el próximo Cisne Negro. Y, en esta ocasión, el problema sería más grave teniendo en cuenta que es la segunda economía de la Unión Europea.

Según ha explicado la agencia, "es poco probable que el enfoque actual del Gobierno" con sus reformas "mejore de forma sustancial las perspectivas de crecimiento" a medio plazo. Además, S&P ha destacado que las sucesivas subidas de impuestos "incrementan una presión fiscal ya elevada" y que el gobierno del socialista François Hollande, ha demostrado su "incapacidad" para "reducir los gastos del Estado de forma significativa". Todo eso "limita el margen de maniobra presupuestaro del país".

Para la agencia, la deuda pública alcanzará el 86% del Producto Interior Bruto en 2015, la actividad económica crecerá a un ritmo “próximo a cero”, el paro seguirá por encima del 10% hasta 2016 y el déficit alcanzará el 4,1% este mismo año. En definitiva, todo un jarro de agua fría sobre el futuro de Francia.

Pérdida de competitividad, subida del paro y crecimiento nulo

Yendo por partes, Francia reúne todos los ingredientes para seguir los pasos de España e Italia. De entrada, la economía gala lleva al menos dos años estancada o en recesión y no hay visos de que esta situación mejore.

En los seis trimestres transcurridos entre enero de 2012 y junio de 2013 -no hay datos oficiales posteriores-, el Producto Interior Bruto (PIB) se ha contraído en tres trimestres, se ha estancado en otro y sólo ha crecido en dos. El último dato, eso sí, reflejó un crecimiento intertrimestral del 0,5% entre abril y junio de este año, el ritmo más alto desde 2010. 

Ahora bien, los pronósticos no contemplan que esta mejoría sea duradera. Esta misma semana, la actualización de las previsiones de la Comisión Europea no alumbran un futuro demasiado esplendoroso para Francia. Calcula que este año el crecimiento se limitará al 0,2%, cifra que aumentará hasta el 0,9% en 2014 y que en 2015 podría irse al 1,7%. 

Aunque esta progresión puede hacer pensar que la atonía de Francia no es para tanto, otras cifras empiezan a dar la impresión de que el Eliseo debe reaccionar. El número de nuevas plantas industriales creadas por inversores extranjeros en el país se ha reducido un 25% en el último año y la creación de empleo ha caído un 53%. Tanto el PMI manufacturero como el del sector servicios se encuentran entre los peores de Europa, incluso por detrás de los de España e Italia.

El desempleo en Francia se encuentra en su nivel más alto de los últimos 15 años, un 11,2%, y acumula 26 meses consecutivos de subidas. Además, el desempleo juvenil se encuentra ya en el 25,7% y el Fondo Monetario Internacional ya ha avisado que no va a conseguir bajar estas cifras de los dos dígitos, al menos, hasta el final de la década.

Además, el aumento de la presión fiscal está haciendo flaco favor al tejido empresarial del país, amén de a la propia recaudación. Los impuestos en Francia se encuentran entre los más elevados de Europa. El rango máximo alcanza el 75% y esto está provocando un éxodo masivo de emprendedores e inversores.

Por el lado de la deuda, aunque Francia está beneficiándose de los costes de financiación más bajos de los últimos 30 años, el ritmo de crecimiento de ésta es insostenible y se empieza a acercar al de los periféricos. Mientras la suma de la deuda pública y privada de Alemania ha caído en los últimos años y la de los países del mediterráneo se ha mantenido más o menos plana, la gala se ha incrementado hasta situarse por encima del 220% del PIB.

Y va camino de empeorar las finanzas públicas. El déficit público permanecerá más cerca del 4% que del 3% en 2014 y 2015, un desequilibrio que provocará que la deuda soberana francesa vaya acercándose poco a poco a al 100%. En concreto, la ratio de deuda pública sobre el PIB ascenderá, según la Comisión al 95,3% en 2014 y al 96% en 2015. En 2006, esa proporción se limitaba al 63,7%. 

Un escenario que es difícil mejore con el actual programa de recortes planteado por Hollande, que se mantiene en sus trece a pesar de que el Tribunal de Cuentas galo ha insistido en la necesidad de llevar más allá las reformas, entre ellas la laboral para hacer la economía francesa más competitiva. No en vano, el país ha ido progresivamente perdiendo competitividad frente a Alemania desde la creación de la unión monetaria como consecuencia de aumento de los salarios aunque no de la productividad.

Para reducir el déficit, sin la posibilidad de devaluar la moneda, Francia tiene que emprender un dramático proceso de reducción de los costes laborales que recae especialmente sobre los trabajadores. Y eso, en un momento en el que el gobierno de Holland pierde apoyo popular a marchas forzadas, lo que a su vez dificulta la implementación de las reformas necesarias sumiendo al país en un círculo vicioso del que cada vez es más complicado salir.

“Los problemas de Francia son sobre todo macro: una economía  anquilosada con un sector público muy sobredimensionado y que se ha negado a hacer reformas hasta ahora, a pesar de la presión de Bruselas. El déficit, menor que el nuestro, pero todavía más difícil de reducir, una deuda, más o menos como nosotros pero a cambio no están ganando competitividad y nosotros sí”, concluye Alberto Matellán, director de estrategia y macroeconomía de Inverseguros.

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