LA CONSULTORA SE CONVIERTE EN PIEZA CLAVE DE LA REESTRUCTURACIÓN FINANCIERA

Linde encargó a Oliver Wyman una auditoría del trabajo de los inspectores del BdE

Oliver Wyman se ha convertido en la firma de confianza del Ministerio de Economía y del Banco de España, hasta el punto de transformarse en la

Foto: Linde encargó a Oliver Wyman una auditoría del trabajo de los inspectores del BdE
Linde encargó a Oliver Wyman una auditoría del trabajo de los inspectores del BdE
Oliver Wyman se ha convertido en la firma de confianza del Ministerio de Economía y del Banco de España, hasta el punto de transformarse en la pieza clave de la reestructuración del sistema financiero. La consultora no sólo realizó los test de estrés de las entidades en septiembre, sino que llevó a cabo una auditoría de la actividad de inspección del Banco de España, una labor cuestionada por la incapacidad del supervisor para detectar la insolvencia de las numerosas entidades que han tenido que ser rescatadas. Dicha auditoría ha molestado mucho a los inspectores y es una de las bases sobre la que se ha diseñado la reforma de la supervisión dada a conocer esta semana. 

"Oliver Wyman es la consultora de cabecera de Luis de Guindos, una firma que era prácticamente desconocida en España hasta el año pasado y que ahora se ha hecho imprescindible; no se da un paso en el sistema financiero sin contar con ellos", señala una fuente cercana a Economía. Inicialmente, el Ministerio contrató también a Roland Berger, y las dos hicieron el primer examen (top down) de la banca española, pero gustó mucho más el trabajo de Oliver Wyman, de ahí que la firma siguiera en solitario con el análisis individual de las entidades (bottom up). Y, posteriormente, se le encargó la auditoría del Banco de España.

Al igual que sucedió con el sistema financiero (cuyo informe provocó la petición del rescate europeo), el FMI ha sido la otra gran fuente para la reforma de la supervisión junto a Oliver Wyman, además de una auditoría interna realizada por los propios equipos del BdE. Así se recoge en el documento "Análisis de los procedimientos supervisores del BdE y recomendaciones de reforma" publicado la semana pasada por el Banco de España, en el que se propone un endurecimiento de esta tarea para ejercer un mayor control del sector y evitar que vuelva a ser incapaz de prever en el futuro una crisis como la que hemos sufrido.

Los inspectores están especialmente molestos con el papel preponderante de la consultora norteamericana. Ya sintieron que se les ninguneaba cuando Economía decidió encargarle los test de estrés, en vez de confiar en el Banco de España como en ejercicios anteriores de este tipo. "Parece que se confía más en un recién llegado que no tiene ningún conocimiento de las particularidades del sistema financiero español que en quienes lo conocen al dedillo porque están todos los días encima de las entidades", se quejaron entonces desde este colectivo. La razón fue que, tras la incapacidad del BdE para predecir la crisis y reaccionar a tiempo, su credibilidad cayó bajo mínimos y la troika (Comisión Europea, BCE y FMI) exigía que el examen del sector lo hiciera alguien externo. Dicha incapacidad no fue tal, según varias cartas remitidas por los inspectores, sino que sus informes y alertas no fueron tenidos en cuenta por la cúpula política del organismo supervisor.

Ahora, este malestar se agrava con el examen que Oliver Wyman les ha hecho a ellos mismos para detectar las deficiencias de la supervisión del Banco de España y comparar su situación con la de los organismos equivalentes de otros siete países (Australia, Canadá, Francia, Holanda, Suecia, Reino Unido y Estados Unidos). De nuevo, algunas voces de este colectivo se quejan de que "se encarga a alguien sin ninguna experiencia en supervisión que juzgue si la forma en que la realizamos en España es correcta o no".

Las conclusiones de Oliver Wyman

La auditoría realizada por la consultora concluye con cinco recomendaciones para mejorar los procedimientos supervisores del Banco de España. La primera es la mejora del "proceso de interacción entre la supervisión micro y macroprudencial", es decir, entre la detección de riesgos y la imposición de requerimientos al sistema financiero en su conjunto y la inspección individual de cada entidad. En segundo lugar, propone definir el "apetito al riesgo" (grado de tolerancia al riesgo) del BdE para influir en la planificación de la supervisión. En tercer lugar, pide "reflexionar sobre el modelo de asignación de los equipos de inspección a las entidades", aunque no se pronuncia sobre si es mejor el sistema español de asignar a cada inspector a una entidad (lo que proporciona un conocimiento más profundo) o un sistema de pool más flexible y que homogeneice los criterios entre entidades.

También sugiere una reflexión sobre las funciones de los grupos horizontales que apoyan la tarea de los inspectores de todas las entidades, ya que originan problemas de comunicación y de jerarquía. Finalmente, plantea el proceso de aplicación de medidas supervisoras, pero no propone mejoras sobre el que aplica actualmente el BdE, a pesar de que aquí es donde se encuentra el conflicto por la relación entre los inspectores y sus responsables superiores.
Economía
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