COMPRA UN EDIFCIO A COLONIAL POR 16 MILLONES DE EUROS

La familia Reyzábal (Windsor) continúa 'creyendo' en el ladrillo

Poco a poco, el dinero vuelve al ladrillo. De manera selectiva, los inversores siguen confiando en los activos inmobiliarios como un destino atractivo para su dinero.

Foto: La familia Reyzábal (Windsor) continúa 'creyendo' en el ladrillo
La familia Reyzábal (Windsor) continúa 'creyendo' en el ladrillo

Poco a poco, el dinero vuelve al ladrillo. De manera selectiva, los inversores siguen confiando en los activos inmobiliarios como un destino atractivo para su dinero. La última operación relevante de 2012 ha tenido como protagonista a una rama de la familia Reyzábal, los antiguos propietarios del rascacielos Windsor y de una parte de la Torre Picasso, quienes acaban de comprar un edificio de oficinas a Colonial por un importe aproximado de 16 millones de euros, según han confirmado a este diario fuentes del mercado.

El inmueble adquirido por New Winds Group, sociedad patrimonial controlada por Milagros Reyzábal y sus dos herederas, hija y nietas de Julián Reyzábal, el fundador de la saga empresarial, está ubicado por la zona norte de Madrid (Agustín de Foxá), en las inmediaciones de la estación ferroviaria de Chamartín, y consta de un total de 6.965 metros cuadrados, en su mayoría oficinas, cuyas tres cuartas partes están ocupadas por la firma aseguradora Zurich, además de un bajo comercial y 61 plazas de garaje.

Aunque el activo en cuestión se encuentra fuera del eje premium del mercado de oficinas, motivo por el que el edificio de Colonial llevaba tiempo en el mercado, la familia Reyzábal ha apostado por la ubicación estratégica que puede tener el inmueble a corto medio y largo plazo. Más allá del negocio rentista, el atractivo descansa en el emplazamiento, que forma parte del Proyecto Urbanístico Chamartín, una de las operaciones urbanísticas de mayor envergadura que se llevará a cabo en la capital.

Aunque esta rama familiar amasa un holding empresarial con intereses en distintos negocios (renovables, publicidad, catering, hoteles…), los herederos del Windsor, que vendieron su negocio inmobiliario a El Corte Inglés por 500 millones de euros después de la destrucción del rascacielos, siempre han tenido presente el sector inmobiliario, como demostró hace dos años y medio otra parte de la saga al adquirir uno de los inmuebles más cotizados del Paseo de la Castellana aprovechándose del pinchazo de la burbuja.

En opinión de Humphrey White, director de inversión de Knight Frank, firma que ha participado en el proceso, la transacción “confirma una creciente tendencia de operaciones en Madrid y Barcelona, donde inversores, tanto nacionales como internacionales, están percibiendo que las expectativas de la oferta y la demanda han acercado posiciones". En este sentido, el ejecutivo considera que "no corresponden a hechos puntuales, sino a una clara tendencia con recorrido al alza", con continuidad en 2013.

En efecto, el cierre del año ha vivido un rally de transacciones insólito respecto al resto del 2012, como demuestran los casos de la Plaza de Canalejas en Madrid, firmada por el Grupo Villar Mir; la conocida 'Operación Kopernico', realizada por inversores anglosajones; el Centro Comercial M40, comprado por el inversor venezolano Sambil; las 439 sucursales de CaixaBank adquiridas por el magnate mexicano Carlos Slim; o el edificio señorial de la madrileña Plaza de la Lealtad, que ya pertenece a un inversor chileno.

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