LA OPERADORA CANCELÓ LA RETRIBUCIÓN AL ACCIONISTA ENTRE 1936 Y 1944

Telefónica suspende el pago del dividendo por primera vez desde la Guerra Civil

Telefónica ha calificado de “excepcional y puntual” su decisión de suspender el pago de dividendo a sus 1,42 millones de accionistas, que van a dejar de

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Telefónica suspende el pago del dividendo por primera vez desde la Guerra Civil

Telefónica ha calificado de “excepcional y puntual” su decisión de suspender el pago de dividendo a sus 1,42 millones de accionistas, que van a dejar de recibir los 6.826 millones anuales con los que la compañía retribuía a sus inversores. Efectivamente, es tan excepcional que el grupo no había adoptado una medida similar desde el estallido de la Guerra Civil en 1936. Habría que remontarse a aquella etapa extrema para ver una resolución tan drástica.

 

La compañía fundada en 1924 siempre pagó dividendos a sus accionistas. Su política fue generosa con los que por aquellos años compraban las ya llamadas acciones preferentes, que daban una rentabilidad del 7%. Las ordinarias ofrecían un rendimiento del 5%. La operadora, por esos tiempos gestionada por delegados del Gobierno, dejó de retribuir a los tenedores de sus títulos cuando se produjo la sublevación de Francisco Franco contra la República.

 

Durante la contienda militar, Telefónica suspendió el devengo del interés de sus acciones. El retraso acumulado llegó a ser de 121,33 millones de pesetas o 151,66 por cada título preferente. La justificación fue que hasta 1940 no se habían presentado “al Estado las reclamaciones por daños y perjuicios sufridos en las propiedades de la compañía durante la guerra, incluyendo las pérdidas y los gastos extraordinarios, así como ciertas cuentas no cobradas entre el 18 de julio de 1936 y 31 de marzo de 1939 por estar pendientes de verificación”.

 

La retribución se normalizó en 1945. A partir de ese año, la que era mayor empresa de España siempre acudió fiel a su cita con sus inversores. Ni la crisis del petróleo ni el fallecimiento del General Franco, ni la transición a la democracia impidieron que Telefónica pagase dividendos. Su política de retribución fue el reparto del beneficio hasta que en 1998 la modificó por ampliaciones de capital liberadas de la mano de Juan Villalonga.

 

En julio de 2002, ya con César Alierta como presidente –fue nombrado en el verano de 2000-, Telefónica recuperó el pago en metálico de los dividendos. Así, la Junta General Ordinaria de Accionistas celebrada el 11 de abril de 2003 aprobó el reparto de 0,25 euros brutos por título. Desde ese punto de partida, Alierta, un broker de formación, siempre tuvo como uno de sus objetivos prioritarios tener contento a sus dueños y presidir una de las compañías con mayor rentabilidad para sus accionistas.

 

Tal fue su énfasis que Telefónica ha llegado a distribuir 1,52 euros por cada uno de los títulos en circulación. En el último Investor Day, celebrado en abril de 2011, la compañía anunció que elevaría esa cuota hasta los 1,60 euros e incluso hasta los 1,75 con cargo a los resultados de este año. Sin embargo, debido al “contexto económico y financiero tan extremadamente difícil como el actual” y ante la imposibilidad de hacer frente a la deuda de 57.000 millones por el cerrojo de los mercados, el casi millón y medio de accionistas van a sufrir lo mismo que los inversores del 36.

 

La compañía confía en retomar la remuneración al accionista en 2013, con la distribución un dividendo de 0,75 euros por acción. Ese dividendo se pagará en dos fases, con un primer desembolso en el cuarto trimestre de 2013 y un devengo final en el segundo trimestre de 2014. Aun así, será la mitad de lo que abonaba hasta la media excepcional.

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