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Aznar intermedia ante Rajoy a favor de la operación de Sacyr-Pemex en Repsol
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MALESTAR EN LA CONVENCIÓN DEL PP POR EL PAPEL DEL EXPRESIDENTE

Aznar intermedia ante Rajoy a favor de la operación de Sacyr-Pemex en Repsol

Hace una semana, Málaga fue un acto de celebración para el Partido Popular. La convención política del partido aspirante a ocupar el Gobierno el próximo 20-N

Foto: Aznar intermedia ante Rajoy a favor de la operación de Sacyr-Pemex en Repsol
Aznar intermedia ante Rajoy a favor de la operación de Sacyr-Pemex en Repsol

Hace una semana, Málaga fue un acto de celebración para el Partido Popular. La convención política del partido aspirante a ocupar el Gobierno el próximo 20-N reunió a su clase dirigente, con su presidente Mariano Rajoy a la cabeza y con José María Aznar, el antiguo líder, como ponente de la apertura y con sitio reservado en la privilegiada primera fila del patio de butacas. Este gesto con el expresidente del Gobierno, sin embargo, esconde la realidad de una relación más que distante entre los dos políticos, que se ha visto de nuevo tensionada a raíz de la operación que protagonizan Sacyr, Pemex y Repsol.

Según fuentes del Partido Popular, la gestión del expresidente Aznar ante Rajoy para trasladar la versión de Luis del Rivero, presidente de Sacyr, sobre su alianza con Pemex ha molestado al ahora líder del PP y a su equipo de colaboradores. Más allá de los legítimos intereses que puede defender el empresario murciano, el desencanto de la cúpula de Génova tiene que ver con el papel de interlocutor asumido por el expresidente del Gobierno, dado que este tipo de mediaciones no suelen ser desinteresadas y, por lo tanto, pueden terminar afectando a la marca política de la que todos forman parte.

De puertas afuera, la versión oficiosa que se explica sobre la operación desde FAES, el think tank donde despacha Aznar, es que Sacyr y Pemex, en su condición de máximos accionistas, es decir, los que más dinero tienen comprometido en la compañía, aunque sea a crédito, están plenamente legitimados para participar en la gestión de Repsol y, por extensión, cuestionar la idoneidad de colocar un consejero delegado por debajo de Antonio Brufau. En esencia, un razonamiento muy parecido al esgrimido para el conflicto existente en Iberdrola con la entrada de la constructora ACS.

Precisamente, la entrada en vigor el pasado 1 de agosto de la enmienda antiblindajes (revisión de la Ley de Sociedades Mercantiles), también bautizada como enmienda Florentino, por la que el accionista de una compañía no puede ver limitados sus derechos políticos al 10% aunque fuera mayor su participación accionarial, ya fue un foco de conflicto durante los meses de su gestación parlamentaria. En esa situación, también se atribuyó al expresidente Aznar su implicación como lobbysta, alineado con los intereses de ACS, para que su partido se sumara a la iniciativa propuesta por el PSOE.

Al contrario de lo que ocurre con Rajoy, del que se desconoce el grado de relación y trato que mantiene con los más importantes empresarios y poderes económicos del país, el expresidente del Gobierno mantiene una relación cordial con ambos constructores. Aznar ha coincidido con ambos en infinidad de actos públicos, como por ejemplo el palco del Real Madrid, club presidido por Florentino Pérez y de cuya junta directiva ha formado parte también Luis del Rivero, al que ha frecuentado en actos incluso más familiares, como la boda de uno de los hijos del empresario murciano.

Montoro y la reunióncon los mexicanos

Quien sí ha despachado con una de las partes implicadas ha sido el responsable de asuntos económicos del PP, Cristóbal Montoro. El político jienense, que suena como principal candidato para ocupar la cartera de Economía, mantuvo un encuentro con el embajador de México en España, Jorge Zemeño, el consejero de Pemex en Repsol y un socio de la firma de abogados Cuatrecasas. En el encuentro, los socios de Sacyr quisieron explicar las condiciones de su acuerdo con la constructora y cuáles eran sus planes para el futuro de Repsol, donde ahora controlan un 9,5% del capital.

Montoro cumplió con el formalismo de recibirles, pero sus argumentos estuvieron cargados de reproches. El primero de todos fue recordar a los interlocutores que la visita aclaratoria habría procedido, como deferencia, antes del anuncio del acuerdo y no a posteriori. En segundo lugar, consideró inapropiado que Pemex, tras su encuentro con el ministro de Industria, considerara que contaba con el beneplácito del Gobierno (en retirada), pues ni Sebastián, ni Elena Salgado ni el propio José Luis Rodríguez Zapatero seguirán a partir del 20-N en la vida política española.

Y por último, respecto a la controvertida alianza tejida con Sacyr, el responsable del PP se atrevió a sugerir a Pemex que tal vez se había equivocado de interlocutor para abordar sus legítimas aspiraciones. Montoro sugirió que deberían haber tratado al mismo nivel de interlocución a La Caixa, segundo máximo accionista (12%) y valedor de Antonio Brufau como presidente de Repsol. Pero para su desaire, el presidente de la entidad, Isidro Fainé, no supo de la operación hasta el día de autos, quedando desde entonces en una situación comprometida para el juego de mayorías.

Felipe y la conexiónargentina

El encuentro de los mexicanos con Pemex no ha sido el único frente político que ha entrado en juego durante el último mes. En los primeros días, el expresidente socialista Felipe González manifestó públicamente que “esta operación” no le gustaba. Como en otras ocasiones, las palabras del político sevillano adquirieron más eco por la sabida relación que mantiene con el magnate mexicano Carlos Slim, a su vez socio de La Caixa, por un lado, y por su condición de consejero de Gas Natural Fenosa, el grupo energético controlado por La Caixa y Repsol. ¿Por boca de quién habla González?

Aunque no ha trascendido, el expresidente socialista ha pulsado durante estas semanas las opiniones de otras voces secundarias en esta operación. Según fuentes próximas al dirigente político, González ha conversado con el embajador de Argentina en España, el poderoso Carlos Bettini, sobre las posibles consecuencias que podría implicar la alianza entre Sacyr y Pemex en Repsol, que tiene en la argentina YPF uno de sus principales activos. No en vano, el Gobierno Kirchner ha recordado que existe una acción de oro en caso de que haya un cambio de control en la petrolera española. 

Hace una semana, Málaga fue un acto de celebración para el Partido Popular. La convención política del partido aspirante a ocupar el Gobierno el próximo 20-N reunió a su clase dirigente, con su presidente Mariano Rajoy a la cabeza y con José María Aznar, el antiguo líder, como ponente de la apertura y con sitio reservado en la privilegiada primera fila del patio de butacas. Este gesto con el expresidente del Gobierno, sin embargo, esconde la realidad de una relación más que distante entre los dos políticos, que se ha visto de nuevo tensionada a raíz de la operación que protagonizan Sacyr, Pemex y Repsol.

Mariano Rajoy José María Aznar Botella