BERGER, ÚNICO FABRICANTE EUROPEO DE ESTOS JUGUETES

Laetitia, Géraldine y Annabelle, las últimas muñecas hinchables de látex de Europa

En la película japonesa Air Doll, una muñeca hinchable, única compañía de un habitante de Tokio, cobra vida y demuestra tener más sentimientos que cualquiera de

Foto: Laetitia, Géraldine y Annabelle, las últimas muñecas hinchables de látex de Europa
Laetitia, Géraldine y Annabelle, las últimas muñecas hinchables de látex de Europa

En la película japonesa Air Doll, una muñeca hinchable, única compañía de un habitante de Tokio, cobra vida y demuestra tener más sentimientos que cualquiera de los mortales que la rodea, algo así como un Blade Runner pero nipón. A Dominique Berger seguramente también le gustaría que sus creaciones cobraran vida, pero de momento su combate se limita, aunque no es poco, a ser el único y último fabricante europeo de este tipo de juguete erótico.

 

Como en otros sectores de actividad, los chinos dominan el mercado de la muñeca erótica: menos humanas, más plásticas y más económicas. Berger, que fue panadero antes de estar al frente de esta pyme implantada en la región de Pas-de-Calais, en Francia, defiende el látex natural frente a la silicona o  los plásticos. El látex que importa de Malasia permite crear muñecas, vibradores u otras referencias eróticas: el resultado, un contacto más suave, no hay costuras en el caso de las muñecas que tienen un aspecto mucho más humano y son más resistentes que las made in China.

 

Berger lleva al frente de esta empresa ocho años. En sus inicios, la compañía, que empleó en sus mejores tiempos a unas ocho personas, estaba afincada en París. Tras años de actividad estuvo a punto de cerrar cuando Berger, echando mano de sus ahorros, la compró y trasladó la cadena de producción al norte. Había nacido Domax y con ella Laetitia, Géraldine, Annabelle, Béatrice… y otras tantas, alrededor de unas cien al mes según temporadas (las ha habido de hasta 200). En 2010, la empresa facturó cerca de los 100.000 euros con pedidos que se destinan al país vecino pero también a Bélgica, Alemania, etc.

 

Berger sólo produce bajo demanda y, al parecer, las rubias son las más solicitadas. La muñeca mide aproximadamente 1,65 metros y, por supuesto, no necesita de dieta Dukan porque sus medidas son perfectas: 95-60-90… ¡más o menos según cómo la infle el usuario! Y, como uno no puede dormirse en los laureles y menos en un sector en que las novedades están a la orden del día, Domax cuenta con varios tipos de diseños: doll, sweet doll, full doll y sweet full doll.

 

La más cara asciende a 650 euros

 

La full doll, a diferencia de las demás, está rellena de micropartículas que la dotan de mayor realismo. Es también la de mayor peso (ocho kilos) y la más cara: entre 600 y 650 euros a diferencia de sus compañeras que oscilan entre los 100 y los 200 euros (las originarias de China suelen rondar los 40 ó 50).

 

Y no hay que temer la mirada inquisitiva de los vecinos al recibir el paquete porque los envíos de este artesano de las curvas son de lo más discretos: ningún logo ni marca ni foto. Sólo la palabra “frágil” inscrita en el cartón. Al fin y al cabo es un juguete que hay que tratar con delicadeza si queremos que la relación sea duradera…

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