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La involuntaria lección de Nadal a Alcaraz: para ser élite, hay que ganar incluso jugando mal
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Una dolorosa derrota de la que aprender

La involuntaria lección de Nadal a Alcaraz: para ser élite, hay que ganar incluso jugando mal

Jannik Sinner, una de las grandes promesas, barrió a Alcaraz al inicio del partido. Cuando reaccionó, ya era demasiado tarde. Nadal, previamente, explicó su teoría al respecto

Foto: Carlos Alcaraz, en su partido contra Sinner. (EFE/EPA/Andy Rain)
Carlos Alcaraz, en su partido contra Sinner. (EFE/EPA/Andy Rain)

Carlos Alcaraz venía como un avión a los octavos de final de Wimbledon. Nadie lo ocultaba: a sus 19 años, era señalado como uno de los grandes favoritos. Incluso la propia cuenta de redes sociales del torneo británico vendía unos hipotéticos cuartos frente a Novak Djokovic como el gran partido de la ronda. El nivel mostrado en su tercer partido en la hierba daba buenos motivos para el optimismo ("ni yo mismo me lo creo"), pero para los octavos se encontró con un Jannik Sinner pletórico. Con 20 años, el italiano se exhibe como uno de esos candidatos, junto a Alcaraz, a gran dominador del circuito en los años venideros. Pero si ahora es una promesa, frente al murciano pareció todo un veterano. Anuló por completo los puntos fuertes de Carlitos, doblegándole con contundencia en dos primeros sets, donde no hubo encuentro. Alcaraz, por su parte, jugó su peor partido en tiempos. Y es aquí donde, aunque sea involuntariamente, Rafa Nadal sienta cátedra: para ser de los mejores, es necesario ganar incluso jugando mal.

Varias críticas le llegaron a Nadal tras su partido contra Berankis. El balear, uno de los aspirantes al Grand Slam después de haberse llevado los dos primeros del calendario, tenía un partido cómodo de primeras, pero su nivel estuvo alejado de lo excelso. Esto se puede ver estadísticamente al comprobar que cometió 39 errores no forzados. Con su tranquilidad habitual, Rafa atendió a la prensa y respondió a las críticas, que le cuestionaban si no estaba preocupado por lo ofrecido sobre la hierba de Wimbledon. “La clave en este mundo del tenis, la gran diferencia que creo que hemos tenido tanto Federer, como Djokovic y yo mismo: no quiero parecer en ese sentido nada arrogante, pero si hemos hecho algo mejor que el resto, es que somos los que hemos ganado más partidos jugando mal”, explicó.

Foto: Carlos Alcaraz jugó un partido de bajo nivel. (EFE/EPA/Andy Rain)

Aunque parezca una obviedad, Nadal dio en el clavo. "Jugando bien, casi todo el mundo gana, porque las diferencias no son muy grandes. Cuando uno juega bien gana por inercia, la clave está en ganar cuando uno juega mal, porque cuando uno juega mal y pierde, no juega hasta la semana que viene. Si juegas mal y ganas, puedes jugar bien el siguiente. Las victorias ayudan a jugar bien", reflexionó el balear. Es habitual ver a Nadal en un partido sufrir, ser inferior, pero no despegarse en el marcador. Esa tortura constante para el rival entra dentro de la dureza mental que tanto se le halaga.

Alcaraz sufrió, y mucho, contra Sinner. Ni estuvo cómodo ni tuvo energía. "No he empezado bien. He empezado muy nervioso", reconoció en rueda de prensa: "He cometido muchos errores en los dos primeros sets. Jannik ha jugado muy bien, mejor que yo. Empezar 2-0 es un hándicap, es muy complicado darle la vuelta. No aproveché mis oportunidades en el cuarto, perdí muchos puntos de 'break'. En Roland Garros, también empecé muy mal. Tengo que mejorar con eso". Cuando logró reactivarse, ya era demasiado tarde. Todavía le quedan muchas derrotas, pero, seguro, aún más éxitos.

placeholder Sinner celebra su pase a cuartos. (EFE/EPA/Andy Rain)
Sinner celebra su pase a cuartos. (EFE/EPA/Andy Rain)

"Me voy con la cabeza alta, me voy tras un gran partido con Sinner, sabiendo lo que tengo que mejorar, que es mucho, sobre todo en los Grand Slam. Me voy bien por haber sido capaz de intentar darle la vuelta. (...) Hoy, como en muchos partidos, ha habido muchos altibajos. A veces juego bien, a veces juego mal. Saber manejar los nervios mejor, la pista central me ha impuesto bastante", compartió Alcaraz. El murciano dice adiós a Wimbledon con un sabor amargo, pero lo importante es aprender la lección: "Me ha impuesto la esencia, lo que hay detrás de esa pista. Saber todos los partidos históricos que se han jugado aquí. Se le dice la catedral del tenis".

Carlos Alcaraz venía como un avión a los octavos de final de Wimbledon. Nadie lo ocultaba: a sus 19 años, era señalado como uno de los grandes favoritos. Incluso la propia cuenta de redes sociales del torneo británico vendía unos hipotéticos cuartos frente a Novak Djokovic como el gran partido de la ronda. El nivel mostrado en su tercer partido en la hierba daba buenos motivos para el optimismo ("ni yo mismo me lo creo"), pero para los octavos se encontró con un Jannik Sinner pletórico. Con 20 años, el italiano se exhibe como uno de esos candidatos, junto a Alcaraz, a gran dominador del circuito en los años venideros. Pero si ahora es una promesa, frente al murciano pareció todo un veterano. Anuló por completo los puntos fuertes de Carlitos, doblegándole con contundencia en dos primeros sets, donde no hubo encuentro. Alcaraz, por su parte, jugó su peor partido en tiempos. Y es aquí donde, aunque sea involuntariamente, Rafa Nadal sienta cátedra: para ser de los mejores, es necesario ganar incluso jugando mal.

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