El 'Big 3' sigue intratable

Larga vida al rey: Djokovic gana en Australia y aparta del número uno a Rafa Nadal

El serbio alza su octavo 'major' en suelo 'aussie' y se pone a dos Grand Slams de Rafa Nadal y a tres de Roger Federer. La sensación es que Djokovic acabará siendo el mejor de la historia

Foto: Novak Djokovic celebra su triunfo en la final del Open de Australia. (EFE)
Novak Djokovic celebra su triunfo en la final del Open de Australia. (EFE)

Novak Djokovic es un depredador voraz que se ha hecho eterno en Australia. Tras ganarle la final a Dominic Thiem, el serbio se apunta su octavo cetro en suelo 'aussie'. La temporada pasada ya desempató con Roy Emerson, el último gran héroe local, y en esta amplía aún más su distancia. Con este, son ya 17 'majors' en su poder, a dos de Nadal y a tres de Federer, por el momento en cabeza. En el calendario ATP de los cuatro grandes, dos se juegan sobre superficie dura: este y el US Open. En estas condiciones no hay más favorito que Djokovic, que parece cuestión de tiempo que acabe convirtiéndose en el mejor de la historia. Es el más completo, eso sin duda alguna, la cuestión reside en si lo acabará materializando con más títulos que nadie en Slams. La batalla será con Nadal, al que acaba de arrebatar el número uno del ranking mundial. El final de sus carreras se presenta apasionante. Por un lado, ellos; por el otro, la lucha por ser el más digno sucesor de los tres gigantes.

Porque el 'Big 3' sigue intratable, aunque cada vez vean más de cerca a los 'nuevos'. Tenistas como el propio Thiem, Medvedev o Tsitsipas ya asoman por el retrovisor, especialmente el austriaco, que este domingo se marcó un partidazo y llegó a tener la victoria al alcance de su mano tras remontar el primer set. Sin embargo, como ya le pasara con Nadal en 2018 y 2019 en Roland Garros, hincó la rodilla. Tres finales en grandes, tres derrotas. Tiene el físico, también la cabeza. Parece el mejor preparado de todos los candidatos. Lo único que le separa de los monarcas, pequeños detalles (más control en su agresividad) y, sobre todo, la experiencia. De los últimos 45 'majors' disputados, 37 se los han repartido Federer, Rafa o Novak. Solo cuatro tenistas se entrometieron: Del Potro, Cilic, Wawrinka y Murray. Dominic podía haber sido el quinto, pero volvió a morir en la orilla. Tan cerca, tan lejos (6-4, 4-6, 2-6, 6-3 y 6-4). Solo ellos saben lo que cuesta hacer frente a estos enormes titanes.

Djokovic besa su octavo título en Australia. (EFE)
Djokovic besa su octavo título en Australia. (EFE)

Thiem, en busca del equilibrio

Thiem le había ganado a Djokovic en sus dos últimos enfrentamientos (semis de Roland Garros y fase de grupos del Masters de Londres, todo ello en 2019), pero a la hora de la verdad, con un título en juego, no pudo repetir el mismo resultado. Si bien es cierto que el austriaco llegaba a la final bastante más cansado que su rival, la balanza se declinó más por el lado mental, donde ahí un Djokovic con la confianza por las nubes es prácticamente inabordable. De sus duelos con Nadal y Federer el serbio aprendió a ordenar mejor sus muebles. En 2008 abrió la lata en Australia, pero no fue hasta tres años más tarde que encontró la regularidad que le ha llevado hasta aquí. Es un jugador de leyenda con un mérito tremendo. Probablemente nunca será el más querido, tampoco le hace falta. Las derrotas contra sus dos máximos rivales le curtieron y por ahí, en ese camino hasta el equilibrio, transita ahora Thiem, que cada año es más peligroso. Gran jugador de tierra, el fichaje de Nicolas Massú como entrenador le está dotando de unos ingredientes sobre el cemento que no tenía. Su evolución hacia tenista total sigue en proceso. Aún tiene 26 años.

"Rey del Melbourne Park", le dijeron en la Rod Laver a Novak, durante la ceremonia de entrega de premios. A pesar de los 'toboganes' en el juego, Djokovic supo reaccionar a tiempo y rescató un encuentro que parecía haberle dado la espalda. Es la primera vez que saca adelante dos sets en contra para triunfar en un Grand Slam. El modo rocoso, defensivo y cambiando direcciones lo encontró a tiempo, para desesperación de Thiem. La hinchada serbia, mayoritaria en las gradas, pues hay una gran comunidad en Australia, celebró con gran éxtasis el triunfo, que parece algo más por sensaciones, como decía. Novak, en velocidad de crucero. Nadal tendrá que bregar mucho si quiere mantener la línea. Se acerca Roland Garros y ahí el balear es el primer espada con diferencia. El duelo por el olimpo está servido, para gusto de los aficionados porque al final lo único que gana siempre es el tenis.

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