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Un superreto de más de 900 km para luchar contra una enfermedad ultrarara
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JAVI DELGADO HARÁ 4 IRONMAN EN BUSCA DE FONDOS PARA JARA

Un superreto de más de 900 km para luchar contra una enfermedad ultrarara

Javi Delgado está dispuesto a correr 4 Ironman entre mayo y octubre y lo hace por un fin solidario, ayudar a la pequeña Jara que padece la enfermedad de Shua, una de las consideradas ultrararas

Foto: Javier Delgado, en uno de sus triatlones (Foto: FotoTri).
Javier Delgado, en uno de sus triatlones (Foto: FotoTri).

Si ya de por sí, correr un Ironman (3.800 metros nadando, 180 kilómetros de bici y 42.195 metros corriendo) es una heroicidad, plantearse hacer cuatro entre mayo y octubre es algo prácticamente impensable para cualquier triatleta aficionado. Pero Javier Delgado Calzón está dispuesto a afrontar el reto y lo hace por un fin solidario, ayudar a la pequeña Jara que padece la enfermedad de Shua, una de las consideradas ultrararas. Natural de Irún, este vasco de 38 años, asegura a El Confidencial que siente “respeto por la distancia, pero en ningún caso miedo”. Con sólo un Ironman a sus espaldas, Javier pasa estos últimos días antes de empiece el reto entrenando y buscando recursos para ayudar a financiar sus viajes, pero sobre todo, ilusionado y con ganas de empezar a recorrer esos más de 900 kilómetros que hará nadando, en bici y corriendo.

Francia (mayo), Galicia (junio), Lérida (septiembre), Castellón (octubre), son las cuatro sedes que ha elegido Javier Delgado para afrontar su reto. “Ha sido un poco por calendario, aunque lo normal es elegir uno al principio de temporada, sobre el mes de mayo, y otro al final, en octubre aproximadamente. Lo que yo voy a hacer, ya me ha dicho algún entrenador que es ‘una barbaridad’. Además de por calendario, también ha sido por el tema económico. Ahora con el ‘boom’ del triatlón, yo llevo diez años practicándolo, han salido triatlones como flores y se apunta mucha gente. Lo curioso es que donde más gente participa son los más caros. Los que yo he elegido rondan entre los 110 euros y los 400”, explica.

Exceptuando el de Castellón, donde se prevé que participen unas 1.600 personas, el resto de triatlones contarán con menos participantes, algo que Javier Delgado considera que lo hace aún más complicado: “Creo que un Ironman con 200 o 300 personas es mucho más limpio, más familiar y más duro psicológicamente hablando. La lucha es mucho más complicada porque eres tú contra ti mismo e incluso es muy difícil cuando vas en el maratón, que es la parte más complicada del Ironman, porque vas a estar solo mucho tiempo y con menos público animando”.

Después de completar el Ironman de Vitoria el año pasado en 9 horas y 58 minutos y quedar el 59 de los 900 participantes que había, este triatleta aficionado, que siempre se había dedicado a la media distancia, está con ganas de volver a completar otro Ironman: “Miedo no me da nada. Cuando te propones hacer algo, hay que intentarlo. Respeto mucho la distancia, lo duro es la constancia, la perseverancia y todos los entrenamientos del día a día. Eso es lo que te puede llevar a alcanzar las metas tan deseadas”, asegura. Además, explica dónde está el secreto para intentar este reto: “Lo más importante está en la mente. El entrenamiento vale un 50%, la alimentación también es muy importante y luego está la parte psicológica. Llegas al maratón destrozado y lo único que deseas es parar, creo que hay que ser muy fuerte de mente para lograr no hacerlo. Al hacerlo por una causa solidaria, la motivación es doble para poder llegar al objetivo”.

Para realizar este entrenamiento físico y mental, Javi Delgado no cuenta con ninguna ayuda ya que posee el título de entrenador de triatlón de primer nivel y después de tantos año no lo necesita: “Probé con un par de entrenadores pero al final me auto entreno. Con mi trabajo, mi hijo… en la vida que podemos tener todos, todo el tiempo libre que tengo lo dedico a entrenar, pero sin una planificación concreta. Me conozco bien, se cuándo puedo machacar, y cuando descansar. Lo más importante en mi vida es mi hijo, mi trabajo y luego el triatlón, por ese orden”, asegura. Aunque no trabaje directamente con un entrenador, sí que cuenta con la ayuda que le proporciona gente como su osteópata, Fernando Celaya, la tienda de bicicletas de San Sebastián, U-51Pro, o su club, el Hiru Kirol Hendaia.

Todo el dinero es para investigar la enfermedad de SHUa y para Jara, una niña de 11 años que forma parte de las 150 personas que la sufren en España

Con estas ayudas y mucho esfuerzo, Javier Delgado compaginasu vida normal con la de ser triatleta aficionado. En su día a día, combina los entrenamientos con su trabajo en una empresa que fabrica mobiliario de oficinas, en concreto sillas: “Es un trabajo de pie, las hacemos pero yo no estoy sentado”, bromea. La mayoría de los días, Javi tiene que hacer malabares para cuadrar entrenamientos con trabajo, pero lo hace encantado y se fija en otras personas normales que también decidieron dar el paso de utilizar sus capacidades físicas con fines solidarios: “No tengo grandes ídolos. Me fijo en Ricardo Abad, que también empezó haciendo un maratón solidario y ahora tiene una fundación a su nombre, o en Carles Aguilar, un periodista de Onda Cero de Barcelona, que hasta hace poco no corría y ahora lo hace por causas solidarias”.

Javi llevaba varios años dándole vueltas a la cabeza para ver de qué forma podía ayudar a los demás a través del deporte, por eso a través de una asociación conoció a la pequeña Jara, por la que correrá los cuatro Ironman. “A través de una asociación conocí a Jara, una niña de 11 años que sufre el llamado Síndrome Hemolítico Urémico Atípico (SHUa), una enfermedad ultrarara que sólo la tienen 150 personas en España. Sobre todo ataca a los órganos internos y, en especial, a los riñones. Jara hasta los 9 años no tenía ningún problema, pero empezó a vomitar y lo que tardaron los médicos en diagnosticarle esta enfermedad. Desde entonces toma pastillas a diario, con 11 años y medio, y cada mes y medio tiene que ir al Hospital a Bilbao para que le hagan un gran seguimiento y muchas pruebas. De momento, no tiene cura”.

Por eso, además de correr los cuatro Ironman, Javier Delgado también ha creado, a través de la plataforma migranodearena.org, una iniciativa para recaudar 3.000 euros, que van directamente a la asociación y a la investigación de esa enfermedad. “Todo el dinero que recaudees para la investigación y para Jara. Aunque la investigación va muy lenta, ya ha salido en los medios, estás llevando el nombre de SHUa a todos los lados y se está conociendo una enfermedad que se desconocía”, explica.

Javi, que reconoce que en principio “iba a hacer sólo un Ironman, pero al final me vine arriba aun sabiendo que mi economía no puede afrontar cuatro, pero ya saldrá”, se muestra muy optimista. La positividad es la clave para afrontar este reto: “A mí me gusta soñar despierto. Siempre hay que intentarlo, el fracaso es no hacerlo. Yo me inscribí y luego se lo conté a la gente que me decía lo típico, que ‘se me fue la olla, que estaba loco’ y mi hijo me preguntó: ‘si el año pasado que hiciste uno, te llamaban Ironman, ¿cómo te llamarán este año?’. Cosas así te dan ganas de seguir entrenando y de seguir haciendo cosas como estas”, concluye.

Si ya de por sí, correr un Ironman (3.800 metros nadando, 180 kilómetros de bici y 42.195 metros corriendo) es una heroicidad, plantearse hacer cuatro entre mayo y octubre es algo prácticamente impensable para cualquier triatleta aficionado. Pero Javier Delgado Calzón está dispuesto a afrontar el reto y lo hace por un fin solidario, ayudar a la pequeña Jara que padece la enfermedad de Shua, una de las consideradas ultrararas. Natural de Irún, este vasco de 38 años, asegura a El Confidencial que siente “respeto por la distancia, pero en ningún caso miedo”. Con sólo un Ironman a sus espaldas, Javier pasa estos últimos días antes de empiece el reto entrenando y buscando recursos para ayudar a financiar sus viajes, pero sobre todo, ilusionado y con ganas de empezar a recorrer esos más de 900 kilómetros que hará nadando, en bici y corriendo.

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