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Sin calefacción, sin agua, sin internet… las grotescas experiencias de la prensa en Sochi
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LOS JUEGOS COMIENZAN ESTE VIERNES

Sin calefacción, sin agua, sin internet… las grotescas experiencias de la prensa en Sochi

Mientras sigue el debate sobre si Sochi está preparada para albergar los Juegos, y los periodistas comienzan a llegar a los hoteles… para su desgracia

Foto: Dos obreros trabajan ayer en el Olympic Park de Sochi (Reuters).
Dos obreros trabajan ayer en el Olympic Park de Sochi (Reuters).

Mientras continúa el debate sobre si la ciudad rusa de Sochi está preparada o no para albergar los Juegos de Invierno, que arrancan este viernes, periodistas de todo el mundo comienzan a llegar a los hoteles… para su desgracia. Los reporteros enviados por los medios de comunicación están difundiendo por las redes sociales las aparentemente pésimas condiciones del alojamiento en la ciudad, donde sólo seis de los nueve hoteles destinados a alojar a la prensa están preparados para su apertura a pleno funcionamiento, debido, según la organización, a los retrasos causados por las fuertes lluvias de los últimos días. Las obras de habilitación continúan. El agua corriente, si es que la hay, no es potable. Un fotógrafo alemán, por ejemplo, contó a la agencia AP el pasado fin de semana que encontró en su hotel perros callejeros y obreros que deambulaban por las habitaciones.

“La CNN reservó once habitaciones en el hotel de la prensa de Sochi hace cinco meses. Llevamos aquí un día y sólo hay una habitación disponible”, cuenta en Twitter Harry Reekie, periodista de la agencia, que añade una fotografía a sus comentarios.

placeholder Imagen colgada por Harry Reekie, de CNN, en su habitación de Sochi (Twitter).

Desde el pasado lunes han comenzado a llegar a la ciudadla mayoría de los miles de representantes de los medios que informarán sobre los Juegos. En principio los albergues de los atletas no se han visto afectados por retrasos, pero la situación de la prensa es otra historia. “¡Tengo una habitación! No hay calefacción o internet, pero al menos tengo una cama”, cuenta Shuan Walker, corresponsal del diario británico The Guardian.

“Regreso al hotel. El ascensor se ha estropeado tras un día de uso. Subo las escaleras. La puerta a mi piso (la salida de incendios) está cerrada. Esto es una absoluta tomadura de pelo”, escribe Walker en su cuenta de Twitter.

“No se moje la cara. El agua contiene algo peligroso”

“No hay agua en mi hotel. Si el suministro vuelve, me dicen en recepción, no debo ‘mojarme la cara porque contiene algo muy peligroso’”, narra Stacy St. Clair, periodista del Chicago Tribune, que acompaña su comentario de una fotografía para mostrar la calidad del agua disponible en su alojamiento. Es otras más de las imágenes que los enviados de los medios están difundiendo por las redes sociales.

placeholder Imagen colgada en Twitter por Stacy St. Clair, periodista del Chicago Tribune (Twitter).

El británico Kevin Bishop, corresponsal de la BBCen Moscú,cuelga esta fotografía de la recepción de su hotel que acompaña del siguiente comentario: "La recepción de nuestro hotel en Sochi no tiene mesa. Pero sí tiene una foto de bienvenida".

placeholder Imagen subida a Twitter por el británico Kevin Bishop, de la BBC.

Por su parte, Greg Wyshynski, editor del blog Puck Daddy en Yahoo, tira de humor para narrar su experiencia. "La gente me pregunta qué es lo que más me ha sorprendido aquí en Sochi. Es esto. Sin ninguna duda... es... ESTO". La advertencia en la pared dice: "No tiren papel higiénico por el retrete. Utilicen la papelera".

placeholder Imagen subida en Twitter por Greg Wyshynski (Twitter).

"Hemos construido todo desde cero"

Los Juegos de Sochi han estado envueltos por un manto de dudas desde hace meses, tal y como publicó este diario. Los esqueletos de las grúas de construcción recortados contra el horizonte, cables inmensos tirados aquí y allá, tramos de tuberías y palés apilados a lo largo de carreteras llenas de surcos… Todo esto daba en octubre la impresión de que este balneario del Mar Negro no estaría preparado para albergar los Juegos. “Por supuesto, estamos listos”, argumentaba entonces su alcalde, Anatoly Pakhomov, asegurando que sólo quedaban algunos detalles por retocar.

Pakhomov suele sacar a relucir una larga lista de logros, que comienzan con las nuevas redes de suministro de agua para toda la región, 360 kilómetros de carreteras, 25.000 nuevas habitaciones de hotel… Incluso el edificio del Ayuntamiento, en la calle Soviet, fue abandonado para realizar obras, como una nueva fuente que adorna su entrada o senderos peatonales que ahora lo rodean. “No teníamos nada”, admite el alcalde. “Hemos construido todo desde cero”.

placeholder Laura Inzaurralde

“Tenemos un buen entrenador”, añadió Pakhomov, antes de aclarar que Vladimir Putin no le ha llamado nunca directamente, pero que visita con frecuencia las instalaciones. “El presidente de la Federación Rusa está supervisando personalmente el proyecto”, añadió. Parece que, efectivamente, la implicación del mandatario ruso es total. Putin abroncó hace meses en la televisión estatal al vicepresidente del Comité Olímpico de Rusia 2014, Akhmed Bilalov, por los retrasos en la finalización del complejo para los saltos de esquí.Bilalov captó el mensaje: no tardó en huir del país.

Estos Juegos, conun coste estimado de 51.000 millones de dólares, serán los más caros hasta la fecha. Los de Londres 2012 supusieron una inversión cercana a los 19.000 millones, mientras que los de Pekín 2008 tuvieron un coste final de 43.000 millones.

Mientras continúa el debate sobre si la ciudad rusa de Sochi está preparada o no para albergar los Juegos de Invierno, que arrancan este viernes, periodistas de todo el mundo comienzan a llegar a los hoteles… para su desgracia. Los reporteros enviados por los medios de comunicación están difundiendo por las redes sociales las aparentemente pésimas condiciones del alojamiento en la ciudad, donde sólo seis de los nueve hoteles destinados a alojar a la prensa están preparados para su apertura a pleno funcionamiento, debido, según la organización, a los retrasos causados por las fuertes lluvias de los últimos días. Las obras de habilitación continúan. El agua corriente, si es que la hay, no es potable. Un fotógrafo alemán, por ejemplo, contó a la agencia AP el pasado fin de semana que encontró en su hotel perros callejeros y obreros que deambulaban por las habitaciones.

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