Marc Márquez y el doctor Mir: Los riesgos de formar parte del ‘paisaje del paddock’
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las razones de una precipitada decisión

Marc Márquez y el doctor Mir: Los riesgos de formar parte del ‘paisaje del paddock’

Tras anunciarse la decisión sobre su retorno, cabe remontarse a las posibles razones que provocaron su precipitada vuelta, razón del enorme retraso en su recuperación

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Varias decisiones polémicas han condicionado la vuelta de Marc Márquez a las pistas

Felizmente, parece que la recuperación de la lesión del hombro de Marc Márquez encara su recta final. El final de una cadena de sinsabores que quizá podría haberse evitado, si problemas como este se resolvieran fuera de ‘la familia’ del paddock.

Cuando se cumplen justo ocho meses de la fatídica caída de Marc Márquez en el Gran Premio de España en Jerez, quizá sea un buen momento para reflexionar sobre los peligros que encierra la excesiva proximidad entre miembros de un paddock. La exigible neutralidad, cuando viene contaminada por la amistad, afinidad nacional, simpatías políticas o intereses comerciales, deja de ser neutralidad y se convierte en un resorte de potenciales situaciones indeseadas.

Es indudable que posee muchas ventajas tener a un grupo de personas especialistas en diferentes campos que, de forma permanente, vigilan elementos críticos en la competición deportiva. La presencia continuada y no ocasional de buenos profesionales, ayuda sin duda mucho en la toma de decisiones, pero también puede derivar en ese problema que Bernie Ecclestone denominaba como formar ‘parte del paisaje’. La colusión de intereses fruto de la excesiva familiaridad, probablemente, fuera esa arma que cargó el diablo en el ‘affaire Márquez’.

Superhombres, pero todavía humanos.

No es necesario recordar,que, efectivamente, los pilotos de motos son gente de otra pasta. Su ansia competitiva les permite realizar proezas inalcanzables para la mayoría de los humanos. Sin embargo, así y todo, muchos se llevaron las manos a la cabeza cuando, apenas cuatro días después de una pavorosa caída y lesión, el pluricampeón español regresaba a las pistas. No es necesario haber estudiado medicina para sospechar que aquel precipitado regreso a las pistas. Por muy portento físico que uno sea, no puede cambiar las leyes de la naturaleza. El problema es que, en el pasado, han sido tantas las ocasiones que médicos y pilotos, con sus ‘milagros’ nos han demostrado estar equivocados, que era también inevitable que siempre se les diera una y otra vez votos de confianza, por disparatadas que puedan ser las disyuntivas.

Consumado el desastre que provocó el año en blanco para Marc Marquez, comenzó la búsqueda de culpables o responsables del asunto. Por este ojo del huracán pasaron desde Alberto Puig, (responsable de su equipo Honda HRC), la familia del propio Marc; su manager Emilio Alzamora, pasando por Dorna o la FIM (Federación Internacional de Motociclismo). Estaba claro quequel precipitado regreso nunca se debió producir y que alguien de los anteriormente mencionados debió plantarse y parar aquella locura. En mayor o menor medida, todos tuvieron parte de culpa pero, sin embargo, quien se llevó mayoritariamente todos los palos ha sido el Dr. Xavier Mir, el responsable médico del mundial de Motociclismo y alguien considerado por los pilotos como su ‘ángel de la guarda’.

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Marquez está preparando su regreso en las últimas semanas con diferentes pruebas para decidir si vuelve en la primera carrera de 2021

El bosque y los árboles

El Dr. Mir es una eminencia mundial en traumatología, como lo es su maestro el Dr. Jose María Vilarrubias, el fundador del ICATME de Barcelona, auténtico referente mundial en medicina deportiva. A pesar de su indiscutible prestigio, nadie está a salvo de cometer errores y sí, es posible que aquí cometiera errores de praxis médica, pero de ahí a cargar toda la culpa al Dr. Mir, resulta a todas luces muy injusto. Aunque nunca sabremos exactamente los detalles, sí parece claro que de no haber existido entre ambos la enorme familiaridad que disfrutaban lo más probable hubiera sido, que de haber intervenido un médico ajeno al paddock, Márquez nunca habría tenido el OK para montarse en la moto. De nada servirían las presiones de una superestrella, de un entorno, un organizador, un equipo, un patrocinador, etc. A un médico que ni le va ni le viene el asunto, la respuesta hubiera sido casi con seguridad un no rotundo, y punto.

¿Le tembló la mano en el veredicto al Dr. Mir, ante alguien al que resulta muy difícil decir no como es Márquez? Pudiera ser, pero algo podría haber dicho también el Dr. Angel Charte, el otro responsable médico del Mundial, y no lo hizo. Resulta fácil imaginar, que además de amigos, Charte no iba a desautorizar a su compañero de trabajo en el propio ICATME. Qué decir de Alberto Puig, que como jefe de equipo tiene la última palabra para decidir si uno de sus pilotos se sube o no a una de sus motos. Puig, un expiloto que sigue andando hoy día por su propio pie gracias fundamentalmente a las luminarias de ICATME, ni lo cuestionó. Lo que dicen estos médicos, para él personalmente, puede entenderse como palabra cuasi divina. De nuevo, otro ejemplo de excesiva proximidad, influyendo en una decisión que podría extenderse de forma sucesiva en el resto de responsables, miembros todos ellos de ese bosque que no les dejó ver los árboles.

El campamento 'italo-español'

Buscando paralelismos de esta situación con la Fórmula 1, caben recordar los rifirrafes nacionales que se produjeron en México cuando Checo Pérez fue sancionado por unos comisarios, entre los que se incluía su compatriota Adrian Fernandez. Como el lío monumental que se organizó en Italia cuando el italiano Emmanuele Pirro osó sancionar a Ferrari cumpliendo sus labores de comisario. Imaginen, que lejos de haber sido una ocasión puntual, ambos expilotos hubieran tenido que continuar en sus funciones de forma permanente. Es fácil suponer que rápidamente se habría empezado a organizar ese círculo de afinidades o recelos, que tanto quería evitar Bernie Ecclestone. Al final, la experiencia le decía que las ventajas de contar de forma permanente con un grupo rodado y experimentado pueden volverse en contra y generar mas problemas de los que soluciona.

No olvidemos además que el paddock de MotoGP, una especie de ‘campamento’ italo-español, tiene poco que ver con el de Fórmula 1. Aparte de más multinacional, en los coches no hay relación con las categorías teloneras como sí ocurre con las motos, ni por supuesto tiene a pilotos o miembros de equipos viviendo allí. MotoGP es un entorno infinitamente más familiar.

Finalmente Marc Marquez no estará en el primer Gran Premio de la temporada en Qatar o no. Ojalá, su regreso sea pronto y sin problemas, y si sufriera una caída, (en el motociclismo, tarde o temprano es inevitable), su hombro se haya curado por completo y no se resienta. Y aunque ya sea inútil, quizá sí puedan extraerse lecciones positivas para el futuro. Que frente a determinadas decisiones, junto a la valiosa opinión de la ‘tribu’, quizá deba ser también tenida en cuenta la opinión de los ‘forasteros’.

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