tras su mal resultado en qatar

El encierro de Jorge Lorenzo y Ducati para conocerse mejor

Desde el martes y hasta el jueves de esta semana, el equipo Ducati se ha encerrado en Jerez para trabajar en la preparación del Gran Premio de España. Lorenzo y Dovizioso sólo rodaron el miércoles

Foto: Jorge Lorenzo, en el GP de Qatar. (Reuters)
Jorge Lorenzo, en el GP de Qatar. (Reuters)

En Ducati se viven en estos momentos sentimientos encontrados. Por un lado la alegría de ver de nuevo su moto en el podio, con Andrea Dovizioso, que por tercer año consecutivo fue segundo en el Gran Premio de Qatar. Por el otro, la inquietud por las complicaciones que padece Jorge Lorenzo. Aparentemente, la moto funciona y el problema está, como se vio desde las pruebas de pretemporada, en la falta de adaptación de Lorenzo a la Ducati.

Las próximas carreras confirmarán o no si la Desmosedici GP17 es capaz de rendir a idéntico nivel que en Losail, una pista que le es claramente favorable. En el circuito de Termas de Río Hondo, escenario del Gran Premio de Argentina, la Ducati ha funcionado bien en el pasado, mientras que la cita del Circuito de las Américas, en Austin (Estados Unidos), será más comprometida. Y Jerez también es una dura prueba. Por eso esta semana Ducati ha concentrado a su equipo de pruebas en la pista gaditana, de martes a jueves, con la presencia de Lorenzo y Dovizioso en la jornada del miércoles.

Ducati tiene que trabajar duro en Jerez. El año pasado vivió allí uno de sus peores resultados: Iannone fue séptimo, a 26 segundos de Valentino Rossi, o lo que es lo mismo, perdiendo prácticamente un segundo por vuelta; mientras que Dovizioso se retiró por una avería en la bomba de la gasolina.

Jorge Lorenzo necesita ganar confianza en la moto y manejarse con soltura sobre la Ducati, algo que no ocultó en Qatar. Aunque la undécima posición de Losail quizás no refleje el verdadero nivel de Lorenzo, que cargó toda la carrera con el lastre del error cometido en una de las primeras curvas que lo llevó al fondo del pelotón, acabar cuatro o cinco puestos más arriba tampoco es la posición que se espera de él. Lo verdaderamente preocupante es que las situaciones especiales, como las que se dieron el pasado domingo en Losail, siguen siendo un punto débil de Lorenzo, que él no duda en admitir: “Soy de los pilotos que sufre en estas condiciones de humedad. No me encuentro cómodo y seguro así”.

Jerez es una pista crítica para Ducati, y por eso el equipo decidió emplearse a fondo en ella, consumiendo uno de sus cinco días de pruebas privados que dispone durante la temporada. Prácticamente todos los equipos han empleado alguna jornada ya: Repsol rodó en Jerez hace un mes, con Jack Miller y los equipos satélite de Ducati. También ha consumido un día de pruebas Andrea Iannone, y los equipos Yamaha lo hicieron en Sepang en noviembre.

El trabajo de Michelle Pirro

La pista andaluza es crítica para Ducati por sus importantes frenadas y curvas. Además es un circuito donde no prima la velocidad punta. La aceleración y la salida de las curvas son clave, y ahí es donde Lorenzo tiene que trabajar muy duro para ser eficaz, porque de momento no está consiguiendo aprovechar su gran capacidad de paso por curva, una cualidad que explotó al máximo a lomos de la Yamaha M1. El equipo ha querido preparar a fondo el Gran Premio de España (7 de mayo) trabajando con el probador Michele Pirro, pero durante el miércoles, Lorenzo se exprimió al máximo. De hecho, después de aterrizar el domingo en Barcelona, el martes se encontraba ya a primera hora en el circuito siguiendo atentamente el trabajo de Pirro, que se ha convertido en su 'cicerone' particular dentro de Ducati Corse.

A lo largo del miércoles, Lorenzo dio 82 vueltas al circuito, más de 360 kilómetros, la distancia de tres grandes premios, y estuvo trabajando básicamente con la configuración empleada en Qatar. También tuvo oportunidad de probar el carenado alternativo, el denominado 'hammerhead' (cabeza de martillo), que todavía no ha sido homologado por Ducati ante la dirección técnica de MotoGP. Dovizioso dio 51 vueltas. Nada ha trascendido de las pruebas, ni tiempos ni valoraciones. Todo queda en un convencional “balance positivo” de los entrenamientos, y un “buen trabajo” de ambos pilotos aprovechando las óptimas condiciones de la pista.

Lorenzo y Ducati han de concederse tiempo. Tiempo para entender y confiar el uno en el otro. La metodología de trabajo es importante en una situación tan delicada como ésta. Al nivel al que se trabaja en MotoGP, la diferencia entre unos y otros reside en pequeños detalles, y Lorenzo, como cualquier piloto de talento, está acostumbrado a trabajar de un modo minimalista. Quizás haya quien piense que lo necesario es dar la vuelta a todo como si fuera un calcetín usado. Pero la Desmosedici no requiere ninguna revolución, simplemente ese ajuste fino que sirve para que todo funcione mejor. Los nueve años que Lorenzo ha pasado en Yamaha han dejado una serie de rutinas en su pilotaje y en su forma de trabajar que ahora debe modificar.

Por ahora, Lorenzo está lejos de ser un piloto que entre en la lucha por el título en 2017. Quizás haya que posponer ese objetivo hasta 2018. Es una posibilidad que Ducati ya barajaba, aunque el propio piloto nunca la admitiera, porque un ganador como él nunca puede descartarse así, a las primeras de cambio. Hay que tener fe, pero hay que ser realista. Es una complicada combinación en el mundo de las carreras, donde la pasión doblega en mucha ocasiones a la razón. Un mal resultado no dice nada, es cierto, pero no nos podemos quedar pensando que ha sido sólo eso: las sensaciones y el lenguaje corporal lo dicen todo.

Motociclismo

El redactor recomienda

Escribe un comentario... Respondiendo al comentario #1
3 comentarios
Por FechaMejor Valorados
Mostrar más comentarios