Bronce olímpico en el último baile de los 'Hispanos': tras Tokio, nada será lo mismo
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EL FINAL DE UNA ERA DORADA

Bronce olímpico en el último baile de los 'Hispanos': tras Tokio, nada será lo mismo

Los éxitos de la Selección de balonmano disimulan la decadencia de este deporte, que ha conquistado en Japón su cuarto bronce olímpico. La generación dorada culmina su trayectoria mientras la liga ASOBAL vive una profunda crisis

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Foto: Reuters.

El deporte también tiene sus clases sociales, y al mismo tiempo que medio mundo homenajea a los hermanos Gasol y nosotros decimos adiós a la mejor generación de nuestro baloncesto, hay otro deporte, un peldaño por debajo, que también dice adiós a una generación sublime y a la que casi nadie presta la atención (y la urgencia) que merece. Es la Selección española de balonmano, los llamados Hispanos, que este sábado tras un partido agónico (que se le complicó en la segunda parte) conquistó su cuarto bronce olímpico en Tokio.

Japón es el punto final de la edad de oro de nuestro balonmano. Será muy difícil que, en el corto plazo, España vuelva a tener opciones de ganar una gran competición internacional, tal como ha vuelto a hacer en estos Juegos Olímpicos, apeada en semifinales por un gigante como Dinamarca, inmensa en la recuperación psicológica para sobreponerse y derrotar a una selección tan físicamente poderosa como la egipcia. España ha jugado cuatro partidos por el bronce olímpico y ha ganado los cuatro.

Foto: Los 'Hispanos' pasan a semifinales en Tokio (EFE)

El balonmano patrio, sin embargo, lleva bastantes años viviendo en un espejismo. De puertas hacia fuera, los Hispanos se cuelan casi siempre entre los mejores equipos de Europa (doble campeón en 2018 y 2020) y del mundo (bronce en 2021), pero, de puertas hacia adentro, nuestro balonmano padece una depresión monumental. Es el deporte que más ha sufrido el golpe de la crisis económica de 2008. Lleva 10 años agonizando, incapaz de levantar cabeza y de recuperar los patrocinios perdidos. Solo los éxitos de nuestra Selección nos recuerdan, como un destello, que, entre los años 90 y los primeros 2000, la Liga Asobal era la mejor competición del mundo junto a la Bundesliga alemana, y que el balonmano era el tercer deporte en España por número de federados tras fútbol y baloncesto. Hoy es el séptimo, y nuestra liga es menos atractiva que las de Hungría o Polonia, donde juega el referente de esta selección, Alex Dujshebaev.

“Todo ha sido una decadencia. Hemos perdido poder adquisitivo, teníamos a los mejores jugadores del mundo y hoy no tenemos a casi ninguno, hemos bajado el nivel arbitral, hemos perdido federados… Es el deporte al que más factura le pasó la crisis, hay clubes históricos que han desaparecido y todos hemos tenido que reinventarnos a una nueva realidad”, resume Francisco Javier ‘Zupo’ Equisoain, una institución de este deporte, actual entrenador del Viveros Herol BM Nava de la Liga Asobal.

“Que la Selección española siga teniendo éxito se explica por una remesa extraordinaria de jugadores que llevan juntos cuatro años y juegan de memoria”, puntualiza. “Se han formado en España, pero han madurado en otros países porque los clubes españoles no tienen la capacidad económica para retenerles, lo mismo ocurre con los técnicos. Han crecido en las mejores ligas y eso indirectamente beneficia a la Selección española, pero, tras esta generación, vendrán años muy difíciles”.

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Alex Dujshebaev es el referente de la actual Selección española. (EFE)

Raúl Entrerríos (40 años), Julen Aginagalde (38 años), Viran Morros (37 años) y Gedeón Guardiola (36 años) están a un paso de su adiós a la Selección y a sus carreras deportivas, y entre los Hispanos apenas hay jugadores que bajen de los 30 años. Por supuesto, hay jugadores jóvenes de enorme calidad, pero insuficientes para armar un equipo que le dispute europeos, mundiales y Juegos Olímpicos a superpotencias como Francia, Alemania, Suecia, Noruega o Dinamarca. Si hoy España es capaz de ganar a esas selecciones es por el plus de calidad que tiene esta generación.

El Barça, otro espejismo

Todos los jugadores de la Selección española juegan fuera de nuestro país, en las mejores ligas europeas, a excepción de los integrantes del FC Barcelona, que lleva una década monopolizando la Liga Asobal. El Barcelona es otro espejismo. Mantiene artificialmente nuestro estatus en Europa, donde es el actual campeón de la Champions, pero tras él viene un erial, no solo deportivo sino económico. Está el Barcelona y luego una ristra de clubs históricos, con tradición y buena cantera, pero sin fondos, que a duras penas pagan a sus jugadores entre 500 y 1.500 euros al mes, frente a los 8.000 a 10.000 que se pagan en Alemania o Francia. Así no solo es imposible mantener a las estrellas y tener una liga de calidad, sino que es imposible hasta mantener a los jugadores que despuntan un poco por encima del resto.

“Hay una gran contradicción española”, afirmó Cecilio Alonso, uno de los grandes jugadores de los años 80, en 'El País' tras el fallecimiento del gurú Juan de Dios Román en noviembre de 2020. “Tenemos los mejores técnicos, los mejores jugadores, el mejor juego, y el balonmano en España es una ruina económica, un deporte residual”. O como lo expone Equisoain: “Es un deporte extraño, parece mentira lo que se consigue a nivel nacional para la poca atención que se le presta”.

placeholder El FC Barcelona levanta la Champions 2020-2021. (EFE)
El FC Barcelona levanta la Champions 2020-2021. (EFE)

La explicación es sencilla: el balonmano español vivía en una burbuja, inflado a la vez por empresas vinculadas a la construcción e instituciones públicas. Cuando llegó el batacazo de 2008, muchos clubs se vieron de pronto sin patrocinadores y ahogados por las deudas que implicaban las fichas de sus superestrellas mundiales. El mejor ejemplo está en la desaparición en el año 2013 del Portland San Antonio, uno de los grandes clubes de Europa en los 90 y primeros 2000, y en la desaparición del BM Ciudad Real también en 2013, un club sin apenas cantera que dominó Europa durante varios años a base de talonario, en concreto el que suministraba el fallido aeropuerto de Ciudad Real. Todos los clubes, en mayor o menor medida, han tenido que apretarse fuertemente el cinturón, controlados por una Asobal que empezó a supervisar las cuentas de sus asociados tras la debacle de la crisis.

Hoy no podemos ni retener a jugadores de 21 años que destacan. Se van hasta a la segunda división francesa, que paga el doble que la mayoría de clubes de la liga Asobal”, sentencia Julián Mateo, presidente del Viveros Herol BM Nava y propietario de dicha empresa patrocinadora. El BM Nava, radicado en Nava de la Asunción (Segovia) es el ejemplo del nuevo balonmano español. Hace 10 años, este pueblo de 2.790 habitantes ni habría soñado en tener a su equipo en la Liga Asobal, pero ya va a por su tercera temporada consecutiva. Todo gracias al apoyo incondicional de Viveros Herol, una de las empresas más solventes de la provincia. “En el balonmano actual no inviertes buscando rentabilidad económica, al menos yo no lo hago. Es pura pasión. Sin un componente de pasión y ganas de ayudar a un club, no tiene mucho sentido entrar en este mundo”, afirma Mateo. El BM Nava, pese a ser la cenicienta de la liga, dispone de un presupuesto de 398.000 euros que lo ubica en la zona media presupuestaria, que promedia unos 500.000 euros.

placeholder La asistencia a los pabellones cae a cada nueva temporada. (EFE)
La asistencia a los pabellones cae a cada nueva temporada. (EFE)

¿Dónde está Madrid?

El balonmano también padece otro lastre demográfico, aunque este no es nuevo. Quitando Barcelona, ninguna gran ciudad española tiene equipo en la máxima competición. Madrid, Sevilla, Valencia, Bilbao, Málaga… Todas están desaparecidas de la élite, y eso lastra la repercusión social y mediática. En la Asobal hay ocho capitales de provincia (las más importantes son Barcelona, Valladolid, Santander y Pamplona) y 10 ciudades de tamaño modesto. “Este problema lo hemos tenido siempre, es importante que haya ciudades pequeñas en lo más alto, pero nos ha faltado un equipo de Madrid”, indica Mateo. En realidad, Madrid sí tuvo un equipazo entre los años 60 y 80, el Atlético de Madrid, pero desapareció en 1994 por problemas económicos. Luego fue resucitado artificialmente entre 2011 y 2013 para tomar el relevo de BM Ciudad Real, el desaparecido club del pelotazo.

“Es una pena que los que hemos vivido aquellos años dorados, en los que la liga española era técnicamente la mejor del mundo, ahora vivamos esa diferencia abismal en todos los aspectos. A veces en los entrenos pienso en lo que era entrenar a los mejores jugadores del mundo y lo que tenemos ahora, pero hay que amoldarse y adaptarse a otro tipo de balonmano”, suspira Equisoain, que alcanzó la gloria como entrenador del Portland Sant Antonio entre 1997 y 2007.

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